Vietnam en moto 3. De Phan Thiet a Thap Cham, ruta por la costa (con mapa)

Vietnam en moto ruta costa

Sigo rumbo norte por la costa de Vietnam en mi moto, Lolita. La verdad es que estoy muy contenta con ella, se porta muy bien y ya no me resulta tan incómoda como al principio.

Como mi próxima parada va a ser Dalat, en el interior, quise hacerlo entrando desde Thap Cham para poder pasar por el paso de Ngnon Muc que he leído que es precioso. Además, así hacía una etapa de 130 km cómodos por autovía (casi todo el trayecto) en vez de 160 km directo hasta allí. Es una pequeña vuelta, pero más relajada y con la posibilidad de ver las dunas rojas y blancas de la costa.

Etapas anteriores

Datos prácticos de la ruta en moto

Etapa 3: Phan Thiet a Thap Cham

  • Distancia y tiempo: 130 km / 4 h 30′
  • Gasolina: 40.000 dong
  • Talleres: varios durante todo el recorrido
  • Restaurantes: algunos por la carretera
  • Supermercados: Varios pequeños
  • Hoteles: Nada de interés hasta llegar al final de la ruta, en Thap Cham, aunque los mejores están en Ninh Chu, a 6 km. Además, hay zona de playa.

Vídeo de la ruta

La ruta desde Phan Thiet a Thap Cham

Al poco de salir de Mui Ne, el paisaje se vuelve arena. Son muchos kilómetros disfrutando de atravesar una gran duna de color rojizo. Más adelante atraviesas la duna blanca y vas viendo el mar casi todo el tiempo. El último trayecto es el menos interesante, será, más o menos, la última hora de la etapa en moto hasta Thap Cham. El resto vale mucho la pena.

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Conduciendo entre kilómetros de dunas.

La carretera es bastante buena durante los primeros kilómetros y luego ya se convierte en autovía, con lo que es más fácil todavía. Casi no hay tráfico, salvo en los accesos a las ciudades y al atravesar algunos pueblos. Por el resto, he ido kilómetros sin cruzarme con nadie.

Hay que tener en cuenta las limitaciones de velocidad, que no están indicadas en muchas ocasiones, pero que en carretera normal es de 40km/h y en autovía 60 km/h. A mi hoy me pararon para pedirme el carnet de conducir internacional y recordarme que tengo que ir despacio…. nunca superar los 40 km/h. La verdad es que con estas carreteras cuesta no subir de esa velocidad.

Hay varias gasolineras por el camino, aunque no tantas como en las etapas anteriores. Suficientes si no dejas pasar que baje de un cuarto el depósito. Yo he rellenado antes del cuarto y así me olvidé de estar pendiente del tema.

Sobre restaurantes, como es una ruta por la costa, hay varias marisquerías, tanto grandes como establecimientos sencillos.

Con respecto a talleres, en las ciudades por las que se pasa siempre he visto que hay varias, sobre todo de Honda.

Es una ruta muy agradable que merece la pena, es tranquila y relajante, sin tráfico y con buenas vistas.

Qué ver en la ruta

Al salir de Mui Ne hay una zona donde puedes adentrarte en la duna roja y alquilar motos de trial para recorrer un tramo.

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Acceso a la duna roja con opción de alquilar motos preparadas para hacer trial.

Lo mejor de la ruta es que una cuarta parte de ella vas muy cerca del mar y en medio de dunas. Una vez que atraviesas la roja, vas viendo como de un lado sigue ese color y del otro es de un blanco muy claro.

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Área de las dunas blancas.

A mitad de camino hay un pequeño lago con restaurante donde descansar y comer. Es tranquilo y bastante fresco.

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Lago Loto

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Pueblo pesquero en la ruta por la costa.

En la ruta por la costa de Vietnam se atraviesa varios pueblos pesqueros con sus coloridos barcos atracados. Las ciudades no merecen la pena, pero el entorno es muy bonito.

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Rincones en la ruta por la costa.

Como vas casi todo el rato al lado del mar, te puedes encontrar rincones espectaculares. Playas salvajes, rocas golpeadas por el mar y singulares restaurantes.

Donde dormir en la ruta de Long Hai a Phan Thiet

No hay demasiada oferta hotelera. Se recomienda ir hasta Ninh Chu, zona de playa, para dormir. Tanto en Phan Rang como Thap Cham, dos ciudades literalmente pegadas (que ya forman una) hay pequeños hoteles que, la verdad, no están bien indicados en Google Maps.

Yo encontré el Phan Rang Hotel, limpio, sencillo y con gente muy agradable y sonriente. La habitación cuesta 250.000, pero le dije que al ir sola si me la podía bajar un poco. Así fue, pagué 200.000 dongs por ella.

Está muy cerca de la zona de restaurantes y del ambiente nocturno. Nunca pensé que habría tanto en Vietnam… porque son todos locales, aquí debo ser yo la única turista de la ciudad….

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Habitación del hotel Phan Rang en Thap cham

Mapa de la ruta de Long Hai a Phan Thiet

Diario de viaje en moto por Vietnam 3

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Paisajes de playas, dunas y montañas.

Sigo sin madrugar. No me pongo despertador y, al final, termino saliendo sobre las 11 de la mañana. Como no tengo prisa, tampoco me importa. La finalidad de este viaje no es llegar a los destinos, sino de disfrutar de la ruta.

A medio camino me paró la policía y me pidió la licencia internacional. Y lo tenía, pero dentro de mi mochila que estaba envuelta en una lona y atada con cinchas… Miré para él y le dije que estaba ahí dentro. Le enseñé el de España y le prometí que lo tenía, pero que era difícil encontrarlo. Solo pensar sacar todo me daba una pereza terrible. Al final se apiadó de mi y me dijo que estaba todo bien. Eso sí, me recordó que no podía circular a más de 40 km/h, que tenía que ir más despacio. Le sonreí y le dije que así lo haría.

La verdad es que es difícil hacerlo, son tan buenas las carreteras que ir a esa velocidad resulta muy lento. En cuanto veía que no había tráfico, le daba un poco de gas, pero muy pendiente de los controles. Luego en las autovías ya vi que se podía circular a 60 km/h, y así hice.

Pese que esta etapa son 30 km menos que la anterior, no me noté tan cansada. Supongo que el ir haciendo paradas y poder ir a más velocidad en algunos tramos ayudó bastante.

Cuando me quedaba algo más de cuarto depósito decidí reponer, por si acaso. En este tramo no había tantas gasolineras como en otras. Paré y le señalé que lleno. El chico estaba solo en una gran gasolinera, por aquí no hay casi tráfico. Así que imagino que, aburrido, me ofreció agua y un té. Le dije que sí y me senté con él a fumar un cigarro. La conversación iba por señas. Me preguntó si estaba sola y le dije que sí, entonces hizo el típico gesto de Popeye… me decía que yo era fuerte. Me reí pero paré de inmediato cuando seguido a ese gesto hizo el de tener pechos grandes (¿yo?), así que desvié el tema a los hijos. Le pregunté si tenía y luego hablamos de lo que costaba el tabaco. La “conversación” no daba para más. Compré una botella de agua y me despedí.

Cuando paré a comer, en el primer sitio que se me ocurrió al tener hambre, me sorprendió que el dueño hablase inglés bastante fluido. Desde Ho Chi Min no he encontrado una sola persona que sepa decir más que los números para poder pagarles. Estuvimos hablando un buen rato y luego descubrí que detrás había un puente que llevaba a una cabaña. Es la foto de más arriba. Después de una comida sosa, para no variar en este viaje, compuesta de arroz y acelgas, me despedí. Me quedaban 30 km para llegar a la ciudad de destino.

Mi “deliciosa” comida

Tardé más de media hora en encontrar un hotel. Las indicaciones de los mapas no eran muy exactas y, después de preguntar a varias personas (mostrándoles el nombre del hotel), por fin un chico se me acercó y me dijo “Can I help you?”. Se me iluminaron los ojos. Le pregunté por el hotel y, aunque no sabía donde estaba, preguntó y me dijo que le siguiera. Cogió su moto y allá fui detrás. Al llegar le pregunté por su inglés, porque es totalmente inusual encontrar alguien que hable así. Resulta que es profesor de inglés y guía. Además, un chico muy amable y cordial. Le di las gracias varias veces y me fui al hotel.

Al entrar todo fueron sonrisas. Me cogieron la mochila, me metieron la moto y no dejaban de sonreír. Casi no hablaban inglés, pero nos entendimos bien. Después de una ducha y descansar un rato, salí a cenar y cuál fue mi sorpresa del ambiente tan marchoso que hay aquí.

Todos los restaurantes estaba llenos, había mercado y parecía que toda la ciudad había salido a la calle.

La noche en la ciudad, nada calmada, como podéis ver.

Me senté en el primer restaurane que vi y dije mi palabra magina “an chay” vegetariana. Pues nada, solo había una opción en todo el menú y allá me trajeron unas acelgas medio crudas y unos palillos. Tenía hambre, pero masticar eso era eterno así que desistí. Me comería solo una décima parte del plato, me agotaba masticar y se me hacían bolas en la boca. Me metí en el mercado con la esperanza de encontrar algo más de comer.

Y sí, había mucho donde comer, pero para quienes comen carne, pescado y marisco. Muchas opciones y muchos platos y alimentos que no adiviné qué eran. Pero nada más. Busqué algo dulce y solo encontré un sitio que hacía unos helados de la forma más extraña que había visto. Echaban una especie de leche condensada en una placa congelada y tú decidías el sabor. Escogí frambuesa. Lo mezclaron varias veces y luego lo extendieron. Una vez frío, lo cogieron haciendo cucurucho. Luego un poco de chocolate, nueces y listo!

Helados artesanos

Mañana tengo intención de ir a Dalat y parar por el camino a ver las torres Chan que están cerca de la ruta. Será una carretera de curvas pero dicen que los trayectos más bonitos que hay… ya os contaré!

Por cierto, estoy haciendo vídeos desde la moto, cuando tenga tiempo haré un montaje con ellas para que podáis ver la ruta de una forma más completa. También cómo se conduce por Vietnam…

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Un comentario

  1. Pingback: Vietnam en moto. Etapa 4: de Phan Rang–Tháp Chàm a Dalat (ruta hacia el interior)

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