Madagascar ¿destino idílico o idealizado?

El primer paisaje que vi al llegar a Madagascar.

Cuando soñaba con viajar a Madagascar en mi cabeza siempre  aparecían imágenes de selva y bosque virgen, de baobabs, de lémures… Esto es, de la naturaleza en estado salvaje. Incluso recuerdo la fascinación que sentí cuando en el verano de 2010 conocí a un malgache en Moscú. Era la primera vez que conocía a alguien de allí así que le hice mil preguntas y con sus respuestas mi interés por Madagascar fue creciendo.

Cuando en septiembre de 2015 me confirman la posibilidad de viajar a Madagascar, mi corazón dio un vuelco y la alegría fue desbordante ¡Viajar a Madagascar! Guau! Iba a cumplir un gran sueño y empecé en seguida a buscar información. La primera cosa que hice fue comprar el libro de “Rescate en Madagascar” de Gerald Durrel después de ver que lo recomendaban Carme y Toni, de Conmochila.com. Cuando empecé a leerlo poco a poco me fue invadiendo una gran tristeza.

Debido a mi falta de información al respecto, me acababa de enterar que en Madagascar existe una deforestación de casi el 90%. Es decir, ¡casi toda la gran isla ha sido arrasada! Me parecía una locura, no podía estar pasando eso… ¡Es Madagascar! El quinto en la lista de países con mayor biodiversidad del mundo y con un gran numero de especies únicas en el planeta ¿Cómo se podía estar permitiendo que esto ocurriera?

Los dos meses previos al viaje estuve leyendo más sobre el tema y, tengo que reconocer, tenía un bajón muy grande. Todo lo que yo había imaginado que era Madagascar había desaparecido hacía decenas de años. Había idealizado Madagascar como un destino de naturaleza virgen, pero nada más lejos de la realidad. Pero aún así, yo seguía soñando con visitar la gran isla africana, yo quería ver a los lémures, ver los enormes baobabs de Morondava y quería comprobar cómo el hombre había despojado a la tierra de su protección.

La deforestación en Madagascar

Deforestación Madagascar

Morondava. Fotografía de WikiComms: Frank Vassen

La deforestación en Madagascar viene dada por cuatro actividades principalmente: la agricultura, la tala para madera, la producción de leña y carbón y la ganadería. A pesar de que la tala y exportación de madera es regulada por el gobierno, solo se ha prohibido expresamente en algunas áreas protegidas desde el 2000. Luego está el problema de la tala ilegal, que poco a poco ha ido arrasando con todo.

Lo peor de todo es que la erosión que todo esto produce, se está llevando por delante las cosechas y pequeños lagos han desaparecido debido al corrimiento de tierras.

Quemas agrícolas en Madagascar, el tavy

Esta es una práctica agrícola tradicional con la que transforma los bosques en cultivos de arroz. Con esta práctica se realizan  quemas para despejar la tierra, cortando árboles y quemándolos ya que las cenizas favorecen la fertilización del suelo. Después de un año o dos, se abandona la tierra durante tres o cuatro años y se repite el proceso. Cuando esto se realiza varias veces, la tierra queda empobrecida y tienen que desbrozar nuevas zonas para cultivo.

Tala para madera

Madagascar cuenta con las llamadas maderas duras (ébano y madera rosada) que tienen un alto valor en el mercado, lo que hace que la tala ilegal siga a día de hoy.

Leña y producción de carbón para cocinar

La vegetación espinosa de Madagascar se corta para la producción de carbón de leña, que es el combustible usado en la gran mayoría de las familias para cocinar.

Explotación ganadera: el cebú

Esta res de origen asiático es visible en cualquier parte de Madagascar. Son usados tanto como animales de carga y de arado como aprovechado su leche y carne. Cada vez hay más y más rebaños, los cuales necesitan de pasto para comer con la consiguiente quema y tala de bosque…

Deforestación madagascar

Grandes hectáreas de pasto en el centro de Madagascar

Nuestro guía en el Parque Nacional de Isalo nos contó una de las tradiciones de las tribus de la zona, los bara y su rito de madurez. Los chicos que quieran casarse y demostrar que ya son adultos, tienen que robar un cebú a otra tribu, siendo esto más peligroso de lo que parece ya que solo hay dos posibilidades, que lo consigas o que te maten en el intento.

El robo de cabezas de ganado es muy habitual y las familias se han armado, en el sentido más literal, para ahuyentar a los ladrones. Parece ser que antes era solo un cebú, pero que últimamente robaban varios, ya que así demostraban su hombría y hacían negocio ¿Y qué tiene que ver esto con la deforestación?

Pues después de robar el o los cebús, se prende fuego por donde va pasando para eliminar el rastro… y alguno pensará, pero con seguir el rastro del monte quemado ya está… Pues no, por desgracia el fuego crece muy rápido y en pocas horas el terreno quemado es demasiado grande como para seguir un rastro.

Por suerte, esta costumbre ha perdido interés entre los jóvenes, sobre todo por miedo a morir tontamente demostrando la valentía a través de un robo a familias que a día de hoy tiene armas de fuego…

A día de hoy, Madagascar tiene grandes campos de cultivo de arroz y grandes extensiones de pasto. Este es el paisaje más visible y consecuencia de la deforestación.

Deforestación madagascar

Paisaje en el centro de Madagascar

Madagascar, uno de los países más pobres del mundo

El 70% de los malagasy viven por debajo de la línea mundial de pobreza y cerca de la mitad de los niños menores de 5 años están desnutridos. El salario medio es de 1 US$ al día.

Voy a extraer un texto de “WildMadagascar.org”

“¿Porqué Madagascar es tan pobre? Hay un número de razones. Bajo la dictadura pasada, de Didier Ratsiraka, el gobierno fue corrupto y se robó mucha de la ayuda concedida por otros países. En la economía colonialista de los franceses, ésta estaba basada en la extracción (ganadería, minería y pesca), la cual a menudo no promueve un crecimiento económico de largo plazo, puesto que los recursos se agotan y son cambiados. La falta de infraestructura, especialmente carreteras, dificulta a los agricultores llevar sus productos al mercado, por lo tanto la separación de Madagascar del resto del mundo, encarece el comercio. Todo lo que Madagascar produce o quiere comprar de otros países debe ser embarcado por barco o avión. Un débil sistema educativo hace difícil a los jóvenes conseguir trabajo por fuera del sector agrícola y muy poca gente en Madagascar tiene acceso a la tecnología o al internet. Finalmente, el daño del medio ambiente ha reducido la habilidad de los agricultores para producir grandes cantidades de alimento. Todos esos factores contribuyen a la pobreza de Madagascar”.

¿Es Madagascar un destino ideal para viajar?

Después de todas estas líneas donde hablo de deforestación y pobreza, aún queda la pregunta en el aire ¿Es un destino ideal?

La respuesta es sí. Mi experiencia fue muy positiva. Yo sí recomiendo viajar a Madagascar porque tiene lugares increíbles, parajes de ensueño y gente maravillosa. Madagascar te regalará escenarios que no olvidarás.

Yo tuve muchos sentimientos encontrados. El haberlo idealizado era únicamente responsabilidad mía y antes de poner un pie en la isla ya sabía lo que me iba a encontrar. Pero esto no evitó sentir tristeza ante lo que está haciendo el hombre con el planeta. La falta de políticas adecuadas, los intereses económicos y la falta de conciencia han dado este resultado. Por desgracia, muchas más lugares están sufriendo deforestación o una plantación intensiva de cultivos con graves consecuencias para el ecosistema y los animales, como es el caso de Sumatra y el aceite de palma. Pero mejor me centro, porque es un tema que daría para muchos artículos.

Mientras iba en el autobús haciendo decenas de quilómetros y veía esas grandes llanuras de pasto se me encogía el corazón. Pero al llegar a sus zonas protegidas, sus parques nacionales o reservas, la cara se me iluminaba y el corazón me daba un vuelco. Pasear por sus bosques y montañas y encontrarte con lémures fue una de las mejores experiencias que he tenido. Sin duda, animo a la gente a que vaya y se pierda por sus parques y que, a la vez, apoye la economía local.

Solo doy un consejo para no sentir desilusión y es ser consciente de cuál es la realidad. Leer sobre este tema, ampliar la información sobre el medio ambiente y los recursos e intentar hacer un turismo sostenible. Hay muchos buenos proyectos de sostenibilidad y esos son los que hay que apoyar.

Madagascar

Avenida de los Baobabs en Morondava

Yo visité el Parque Nacional de Ranomafama, la Reserva de Anja, el Parque Nacional de Andringitra, el Parque Nacional de Isalo y el Parque Nacional Andasibe-Mantadia. Me quedaron muchas zonas por descubrir ya que era época de lluvias y algunas áreas quedan aisladas. Pero sin duda tengo que reconocer que me encantó Madagascar. A pesar de que tuviese en mi cabeza una idea distinta del país, ni la deforestación ha conseguido que pierda su esencia.

Además, hay que fomentar el ecoturismo ya que está ayudando a la economía de Madagascar proporcionando trabajo para los habitantes locales y dinero para la conservación de las áreas. El mejor ejemplo de turismo sostenible que vi fue en la Reserva de Anja, uno de los lugares que más me fascinaron en mi viaje.

Desforestación madagascar

Reserva de Anja

Artículos de interés

También puedes leer mi Diario de viaje a Madagascar.

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5 comentarios

  1. Me ha encantado leerte sobre Madagascar. Es curioso porque a mi me entró el gusanillo por ir de una forma totalmente contraria a la tuya. Yo supe de la deforestación y se me quedó una frase marcada en la cabeza: “Madagascar ya nunca volverá a ser lo que es hoy”, y pensé que tenía que verlo antes de que acabaran con ello.

    En mi caso casi me sentí agradecida por todos esos parques naturales que protegen la fauna y flora que queda y que es maravillosa. La verdad es que lo de lo que si que me ha quedado muchas ganas es de conocer Madagascar por libre y hablar más con sus gentes. Repetiré fijo!

    • ¡Hola Carla! Pues yo no me imaginaba tal deforestación. De hecho, si buscas cuáles son los países más deforestados del planeta, ni siquiera aparece Madagascar y sí lo hacen otros que tienen un 5%. Es como si no existiera…
      Ya sabes que yo soy amante de África y visitar Madagascar era un sueño de esos que piensas que tardarás muuuchos años en cumplir por lo caro que resulta. Cuando tuve la oportunidad de ir porque Manuel vivía en Seychelles y su empresa me pagaba el viaje hasta allí, no me lo pensé dos veces y, en vez de estar en las islas paradisiacas, nos fuimos a la gran isla. Había leído libros que hablaban de los lémures, de sus bosques vírgenes y con esa idea me quedé…
      Pero creo que hay que animar a las personas deben viajar allí, pero sabiendo, como en tu caso, lo que se va a encontrar y, sobre todo, intentar visitar los proyectos de sostenibilidad que, junto con los parques nacionales, es el futuro y la esperanza para que con la reforestación autóctona, poder ir cubriendo esa tierra que ha sido despojada de su protección y volver a dar cobijo a los animales.
      Como tú sabes perfectamente, tenemos que fomentar el turismo sostenible.
      Gracias por comentar ¡Un gran abrazo!

  2. Yo tenía algún conocimiento del tema de la deforestación de la isla, gracias a tí aun sé más de lo que nos vamos a encontrar.
    Intentaremos contribuir, como turistas al desarrollo del páis y desde luego practicando turismo responsable con los ecosistemas, con la flora y fauna.
    Gracias por compartir.

    • ¡Muchas gracias! Creo que es importante saber lo que te vas a encontrar. Que es fascinante! pero solo un 10%…
      Me alegro mucho de que apoyéis un turismo responsable, creo que es una de las pocas opciones que tiene de salir adelante.
      Espero que disfrutéis muchísimo de vuestro viaje. Os seguiré atenta a vuestras impresiones!
      ¡Un gran abrazo!

  3. No sabía que Madagascar tenía una desforectación tan grande, que barbaridad!

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