Los leones trepadores del Parque Nacional Queen Elizabeth, Uganda

Uganda, game drive

Después de la increíble visita a los gorilas en el Parque Nacional del Bosque Impenetrable de Bwindi, en mi viaje por Uganda, salí temprano hacia el Parque Nacional Queen Elizabeth, donde lo más característico son los leones trepadores. Éstos se suben a un tipo de árbol en concreto, sobre todo, cuando hace mucho calor. Pero no solo se visita por ver estos leones en los árboles, sino por los búfalos, leopardos, elefantes, hienas y una gran variedad de antílopes.

Normalmente esta visita se hace en dos partes: la zona sur, sabana y donde hay más posibilidades de ver los leones trepadores, y la norte, donde están los lagos y donde se suele hacer un recorrido en barca por su canal para ver hipos, elefantes, búfalos, cocodrilos y una gran variedad de aves.

La tasa de 40$ por entrar al parque dura 24 horas, así que conviene organizarse bien para sacarle buen provecho.
Como yo venía de conducir más de 8 horas por malas carreteras, no me vi con fuerzas para hacer el game drive al llegar. Me dejé convencer por la mujer de la entrada al parque y lo dejé para el día siguiente temprano. De esta forma pagaría por 24 horas y no por 48 como tenía previsto. Al menos me ahorraba 40$.

Me fui al camping que está al lado, en la zona sur del parque, en Isasha. El lugar es precioso. Un paisaje de sabana muy evocador. Lo malo fue que al poco de montar la tienda empezó a tronar y llover durante horas. Decidí salir de la tienda e irme a la zona de restaurante a escribir mientras veía como se encarchaba todo… De repente, uno de los chicos del lodge se me acercó y me dijo en voz baja que podía ir a dormir a un cottage, de esos que cuestan 95$, pero sin coste. No me lo creía! Le dije que no hacía falta, que no creía que entrase agua a la tienda, pero el insistió y yo me dejé convencer. Bajo la lluvia fui hasta la tienda a coger un par de cosas y allá me fui, a disfrutar de una gran cama. Y menos mal que dormí allí. La tormenta no paró en toda la noche, los rayos iluminaban todo y la temperatura bajó muchísimo. A la mañana siguiente ya había parado de llover y me dispuse a desayunar y recoger mi empapada tienda de campaña.

Visita a Ishasha y game drive

Eran las 8.30 cuando llegué a la entrada de Ishasha y le pregunté a la misma chica cómo veía lo de hacer yo sola el game drive (safari en tu propio coche). Rotundamente me dijo que no, que me iba a perder y no solo eso, que yo no tenía ni idea de donde solían estar los leones trepadores. Tenía toda la razón. Entré al parque y cogí una guía por 20$ las dos o tres horas de game drive o safari.

Para mi grata sorpresa se trataba de una mujer y fue con ella con la que recorrí diferentes caminos en un paisaje precioso de sabana buscando a los leones trepadores. Mientras, nos iban apareciendo búfalos, pájaros y diferentes tipos de antílopes a nuestro paso. Todo de una forma sosegada y sin otros vehículos. Simplemente nosotras en el coche que yo conducía.

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Habían pasado ya las dos horas y habíamos ido hasta los árboles donde se suelen subir pero no había nada. Cuando nos volvíamos le dijeron que en la carretera principal, a unos 10 km de donde estábamos había una leona. Allá fuimos! Es evidente que si voy sola no me hubiese enterado de nada, salvo porque al llegar había un coche parado y turistas sacando fotos hacia un árbol. De otra manera sería imposible para mi adivinar que allí, fijando la vista, una leona estaba descansando a la sombra.

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Después de admirarla un buen rato y sacar unas fotos, fui a llevarla hasta el punto de información dentro del parque y volví de nuevo por la carretera principal donde estaba la leona (total, unos 40 km) y que me llevaba al norte del Parque Nacional Queen Elizabeth.

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Pero no fui sola en ese camino que me dijeron que llevaría 3 horas y que me llevó 1h30´para mi sorpresa. Al llevar a la guía había una chica que se iba hacia el mismo sitio que yo y me pidió si la podía llevar. No me imagino cuanto le podría llevar a la chica llegar a casa usando el transporte local, que no existe… Supongo que consiste en ir pidiendo a la gente que te lleve, pero teniendo en cuenta que en la hora y media que me llevó solo me crucé con unos 4 coches, no creo que hubiese muchos coches a los que pedir ayuda.

En mitad del camino paré para hacernos unos sandwiches de aguacate (mi dieta ultimamente….) y unos plátanos. Ella casi no habla inglés, pero me medio explicó que solo había tomado un té en todo el día. Repuestas las energía continuamos camino hacia el norte.

Al llegar pregunté donde era el sitio para coger una barca y hacer un paseo para hacer el safari desde el canal o lago. Me dirigí al lugar y dejé a mi compañera de viaje. No encontré a nadie en las barcas, así que me dispuse a buscar primero alojamiento. El calor apretaba y me sentía algo cansada después de cinco horas conduciendo.

No fue tarea fácil encontrar alojamiento. Los precios eran altísimos e incluso por dejar poner la tienda me querían cobrar 20$. Casi todo estaba vacío, desolado, como me estaba ocurriendo hasta ahora. Parece que hay mucha más oferta que turistas vienen a Uganda. Me puse a buscar en varios sitios y cada vez me desesperaba más. Mi idea era hacer el paseo en barco a la tarde y a la mañana siguiente, sobre las 6.30, hacer otro game drive en busca del leopardo. Mi pase para el parque finalizaba a las 8.30. Luego me marcharía hacia el Parque Nacional de Kibela, lugar donde están los guapos chimpancés.

Pero para no variar hubo cambio de planes. Después de perder más de una hora buscando alojamiento, me quedé en uno que estaba cerca del canal, de la carretera y de la entrada al parque. Pero fue llegar, pactar precio para acampar y para el barco, cuando empezó a caer una tremenda tormenta que lo encharcó todo en pocos minutos. No eran charcos, eran lagunas!

Aquí la lluvia es muy fría, mucho. La temperatura desciende bruscamente y el viento frío hace que uno se cale. Pregunté por el precio de una habitación (son tipo cottage) y me pareció carísimo, pero por otro lado, pensar en montar la tienda en una laguna, no me pareció opción razonable. Por otro lado, el paseo en baraco era inviable. Me dijeron de hacerlo cuando había empezado a llover, es una barca cubierta, pero al caer la tormeta con tanto viento y frío, decidí que lo dejaría para el día siguiente.

En el breve momento en el que volví de ver la habitación, que estaba a unos 100 m de la recepción, me empapé hasta el último centímetro de mi piel. Menuda fuerza la del viento y qué gotas más grandes y frías!

Me cambié de ropa en una pequeña habitación al lado de la recepción y me puse a esperar a que calmara para ir hasta la habitación. Pasaron un par de horas cuando cogí el coche para ir hasta allí. Ya casi no llovía y pude prepararme mi cena en la parte de atrás del coche. Había quedado al día siguiente de hacer el paseo en barco a las 10, aunque ellos decían que era mejor alas 11, porque a más calor, más animales en la orilla refrescándose.

De todas formas, había llovido mucho y los elefantes tendrían muchas pozas donde beber agua… ya no contaba con verlos en el agua.

Paseo en barco en el norte del Parque Nacional Queen Elizabeth

Después de un potente desayuno y una divertida charla con un grupo francés que estaba también allí, recogí mis cosas y me fui a dar el paseo en barco que, como siempre me salió más caro al ir yo sola.

La zona a la que fuimos forma parte del parque pero no hay ningún tipo de control, así que podía ir a cualquier hora, sin importar que caducase mi permiso a las 8.30.

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Hay mucha gente que se va a hacer los game drives a las 7 de la mañana, pero la verdad es que a mi me dio pereza… Si me hubiese ido con los franceses, hubiese podido ver un leopardo, pero los conocí por la mañana, a la vuelta de su game drive. Una pena, ellos iban sin guía siguiendo un mapa y los tracks que se habían descargado.

Pero yo descansé mucho, dormí muy bien y me fui como una reina a mi agradable paseo en barco. Vimos muchos pájaros de muchos colores. Muchos hipos, en el agua, fuera, pequeños, grandes,… También búfalos. Pero como me temía, los elefantes no se asomaron al canal a beber ni refrescarse. No hacía mucho calor. Pero el paseo me encantó.

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Hay opciones de ir hasta los lagos, pero el paisaje es similar y están bastante lejos. Con el paseo por el canal, en principio, es suficiente para ver bastantes animales. Y si luego haces un game drive, ya es una visita al norte del Parque Queen Elizabeth super completa.

Al mediodía cogí rumbo a Kibela directa a un alojamiento que me habían recomendado. La ruta es corta, unas 3 horas de carretera. Al llegar acampé en otro resort que parecen abandonados, donde no hay un solo turista, pero que tienen unos precios abusivos. Dejar mi tienda debajo de un árbol me costó 15$ la noche. La ducha me la daba, al igual que en otros sitios, en uno de los cottages que tienen, a unos 50 m de donde estaba yo. Los baños, los de la recepción. El wifi, inexistente, a pesar de que me dijeron que era muy potente.

Al ir de acampada sola me acuesto muy temprano. No hay nada más que hacer más que escribir, leer o ver una película en cuanto se va el sol, esto es, sobre las siete de la tarde. A las diez suelo estar durmiendo, y las seis de la mañana despierta, que no levantada, porque todavía es noche…

Próxima visita, los chimpancés de Kibela National Park!

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Un comentario

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