Visita a la Isla de Gorea, tristemente conocida como la isla de los esclavos, Senegal

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Isla de Gorea, Senegal. Este trocito de tierra, con apenas 17 hectáreas y a 3 km de Dakar, alberga una gran historia, tanta, que en el año 1978 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue uno de los primeros asentamientos europeos en África occidental y un importante puerto para la trata de esclavos entre los siglos XVI y XIX.

La Isla de Gorea (Goree, en francés) es una pequeña villa de casas coloniales con cálidos colores, con una bonita playa, varios restaurantes y hoteles, mercados de artesanía y con gente muy sonriente. Aquí está también la mejor escuela femenina, donde algunas niñas, tras pasar exigentes pruebas, tienen la oportunidad de estudiar y formarse con becas en la prestigiosa “Maison d’Education Mariama BA”.

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Vistas de la villa desde la parte alta de la Isla de Gorea

Historia de la Isla de Gorea

La isla de Gorea fue descubierta en 1444 por los portugueses y pronto se convirtió en un importante puerto comercial y escala de la ruta de las Indias. En el año 1536 se construyó la primera Casa de los Esclavos, en el 1627 fue vendida a los holandeses, quienes construyeron dos fuertes para proteger su negocio de la trata de esclavos, convirtiéndose así, esta pequeña isla en un almacén de esclavos y mercancía.

Años mas tarde, en el 1677 fueron los franceses quienes se apoderaron de ella y estuvieron en disputas con los ingleses hasta que por fin, en el año 1848 fue abolida la esclavitud. Fue entonces cuando ya dejó de ser interesante para todos los repugnantes negreros… Hasta entonces había surtido de esclavos a Estados Unidos, a Centro América y a Brasil.

Curiosamente la Isla de Gorea pasó a ser la sede de la represión y control de la trata de esclavos clandestina. Hoy en día se conserva la Casa de los Esclavos que ha sido convertida en museo por la Unesco. En ella puedes hacerte una idea de cómo vivían hacinados los esclavos y el proceso de engorde forzado que sufrían antes de cruzar la “puerta del no retorno”. Estar ahí dentro e imaginarte las terribles historias vividas es, al igual que en los fuertes que visité en Ghana, estremecedor, indignante y terriblemente triste e injusto.

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Fachada de la Casa de los Esclavos, arriba los oficiales, abajo, los esclavos y, al fondo de todo, la puerta del no retorno…

Para los descendientes de los afromericanos de los antiguos esclavos, la Casa de los Esclavos se ha convertido un respetuoso lugar de peregrinación. En su primera planta, antigua residencia de los oficiales, hay un pequeño museo donde puedes ver, no sin estremecerte, los diferentes utensilios que usaban para mantenerlos apresados y documentos que reflejan el estudio del rendimiento del espacio en los barcos…

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Museo de la Casa de los Esclavos

Aunque no se sabe con precisión, se calcula que al menos veinte millones de personas (hombres, mujeres y niños) llegaron a pasar por la Isla de Gorea para ser vendidos como esclavos pudiendo pasar varios meses hacinados antes de ser vendidos y partir hacia un futuro desgarrador, si es que sobrevivían a la dura e infrahumana travesía.

Cómo llegar y visitar la Isla de Gorea

Desde Dakar parten ferrys desde la 6.15 de la mañana hasta las 23.30 de lunes a viernes y hasta las 00.45 los sábados y suelen salir cada hora u hora y media. Lo mejor es que consultéis los horarios en la página web de Liaison Maritime.

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Calles de la Isla de Gorea

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Monumento a la liberación de los esclavos

El paseo en ferry es muy agradable y dura unos 20-30 minutos. Al acercarte ya te vas haciendo una idea de las dimensiones y de lo bonito e interesante del lugar. Una vez allí, la única forma que tienes de conocer la isla es a pié, ya que no circulan coches (ni tampoco vi motos). Como ya he mencionado antes, la villa es muy pequeñita. Una vez que llegas tienes que pagar una tasa (500 FCA) en una caseta que hay cerca de embarcadero y es allí, sino ya en el ferry, donde te asaltarán los guías para enseñarte parte de su historia y mostrarte rincones a los que, probablemente no llegarías tú solo.

Yo cogí un guía porque, aparte de apoyar su trabajo, me apetecía que me contaran la historia de sus calles y la historia de la Casa de los Esclavos. No solo quería ver salas vacías, quería que me explicaran qué había pasado en esa casa, al igual que en otras, durante la terrible época de la trata de esclavos.

Como el museo todavía estaba cerrado, fuimos a dar un paseo por el pueblo y mi simpático guía de habla española, me fue contando decenas de interesantes historias. Subimos hasta el punto más alto desde donde todavía se conservan los cañones y búnkeres que hoy sirven de casa a algunos habitantes.

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Me quedé muy sorprendida por el maravilloso arte que se vendía en la callejuela de subida al monte. Tengo que reconocer que me hubiese comprado una docena de cuadros si tuviese sitio para llevarlos y si fuesen más baratos…

En la ruta incluye una visita a un taller donde hacen los cuadros con arena. Es un sistema muy sencillo pero con un resultado precioso. Van poniendo pegamento y los colores de la arena por fases hasta hacer preciosos paisajes en colores ocre.

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Las distintas arenas para la elaboración de los cuadros

Después de comer con mi guía, nos fuimos hasta la Casa de los Esclavos, donde tras pagar 500 FCA pudimos entrar y empezar a sentir la tristeza y el peso de la historia. Había bastante gente y la casa es bastante pequeña, con lo que unos grupos nos pisábamos con otros. Aún así, la visita valió mucho la pena.

Tengo que reconocer que la experiencia que tuve en Cape Coast, en Ghana, es algo que no olvidaré. Era un fuerte muy grande donde todavía tenían las pequeñas “esposas” usadas para los niños y donde el buen guía que nos hizo el recorrido (solo un grupo en cada turno) nos narraba y hacía cerrar los ojos para que intentáramos sentir, a penas unos segundos, el sufrimiento de millones de niños, mujeres y hombres.

Isla de Gorea, Goree, Dakar, Senegal

Entrada a la Casa de los Esclavos

Después de esta visita y haber recorrido casi toda la isla, me fui hacia el puerto a ver las construcciones aunque no tenía tiempo de visitar nada más ya que quería coger el barco de las 4 de la tarde. Mi vuelo salía a las 8 y todavía tenía que pasar por casa de mi amigo a buscar mi mochila, no sin antes darme un paseo cerca del puerto y ver las bonitas casas coloniales (como la del ayuntamiento, por ejemplo) que hay salpicadas a lo largo de la ciudad de Dakar.

Reconozco que apenas conocí Dakar, a pesar de haber estado dos días, pero la visita a la Isla de Madeleine y la visita a la Isla de Gorea, me parecían indispensables.

Con esto acaba mi corto viaje por Senegal donde pude visitar villas tan interesantes como Saint Louis y la Isla de Gorea, la ciudad santa de Touba y los parques nacionales de la Lengua de la Barbarie, el Delta del Saloum y la Isla de Madeleine y conocer el proyecto de turismo sostenible de los Campamentos Solidarios. Creo que ha sido un viaje muy completo, pero soy consciente que me queda mucho por conocer. Me gustaría volver con 15 días por delante para visitar la zona tan verde de Casamance y el País Basary, con sus poblados y montañas. Así que… continuará!

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5 comentarios

  1. Muy interesante, tanto el lugar como su historia.
    Saludos.

    • Sí que lo es, creo que es una visita muy importante y pasear por sus callejuelas y sentir el peso de su historia, es algo que hay que vivir!
      Un gran abrazo!

  2. Pingback: Gorea, la isla de los esclavos de Senegal

  3. maria del carmen flores

    la curiosidad me ha llevado a leer esto . ayer tuvimos un taller con una O.E. N. G. conocer África. agracias a los que nos hablaron de ese lugar

    • Espero que te haya gustado. África tiene mucho que ofrecer y yo me reconozco enamorada de ella, de su cultura, de su paisaje y de su gente. Su historia es algo que tenemos que tener presente siempre y considero oportuno respetarla y hablar de ella.
      Un gran abrazo,
      Sabela

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