Visita al Lago Rosa, Senegal

Desde hace muchísimos años tenía ganas de conocer el Lago Rosa, un lago salado que está al norte de Dakar, Senegal. Y por fin esta mañana me puse rumbo a él.

Lago Rosa, Senegal

Trabajadores recolectando sal en el Lago Rosa

Dos curiosidades a destacar sobre el Lago Rosa. La primera sobre su color, que viene dada por la oxidación de la sal provocada por microorganismos y algas. La segunda, sobre, precisamente, la sal. ¿Sabías que tiene la misma cantidad de sal (320 gr por litro) el Mar Muerto y el Lago Rosa? Yo no… Lo podrás ver más o menos rosa dependiendo de la inclinación del sol. Yo lo vi rosita en la orilla y un suave reflejo en todo el lago.

Visita al Lago Rosa

Es bastante complicado ir en transporte público al Lago Rosa, así que decidí ir en taxi con Abdou, el mismo conductor que me fue a buscar al aeropuerto. Habíamos pactado un precio de 25.000 fca por llevarme, estar allí un par de horas y volver hasta la estación de autobuses donde coger el coche (siete plazas) que me llevaría a Saint Louis.

A las nueve de la mañana apareció Abdou puntualmente en la casa y nos pusimos rumbo al norte, la estimación era de 45´ y justo fue eso lo que tardamos en llegar desde Dakar al Lago Rosa.

Al llegar me sorprendió lo grande que era, la verdad es que me había hecho una idea equivocada de sus dimensiones. Lo segundo que me sorprendió fue ver a hombres sumergidos hasta los hombres, intuí que excavando, con unos palos que movían de un lado a otro y cercanos, cada uno, a una barca de colorines.

Lago Rosa, Senegal

Orilla del Lago Rosa desde donde se recolecta la sal.

 

Fuimos directamente al salar, donde montañas de sal de diferentes tonalidades de blancos se juntaban unas más altas y otras más pequeñas. Cerca se podían ver los sacos donde finalmente esta sal es transportada.

Como hoy es domingo y día de referndum en Senegal, lo que habitualmente parece que está abarrotada, me encontré con el Lago Rosa solito… solo unos pocos recolectores de sal, un coche con turistas y dos vendedores de recuerdos y bolsitas de sal.

Lago Rosa, Senegal

Vendedora de recuerdos en el Lago Rosa

Después de un paseito por su orilla este, nos fuimos hacia las dunas, solo por curiosidad, porque la actividad principal realizada por los turistas en esta zona, que es alquilar un quad,  no lo pensaba hacer. Fuimos al hotel a tomar algo y admirar las dunas y las pequeñas vistas que hay hacia el lago. Después de parar a comprar algo de artesanía, nos volvimos dirección Dakar.

Lago Rosa, Senegal

Zona de recolección de sal en el Lago Rosa

Abdou me acompañó a buscar el siguiente coche que saliese a Saint Louis (esto de no hablar francés es un poco limitante, pero no imposibilita!) y allí encontramos uno, al que faltaban 2 pasajeros. Como no quería ir detrás de todo porque tengo la triste tendencia de marearme, le dije que prefería esperar a otro e ir adelante. Uno de los chicos del medio me dijo que me lo cambiaba… acepté agredeciéndoselo muchísimo y me senté en medio del asiento del medio… esperando a que llegase el último pasajero para llenar las 7 plazas y partir por fin.

No tardar en llegar un hombre muy alto que me dio mucha pena que tuviese que ir tan comprimido allí atrás. Pero él no dijo ni pio. Bueno, sí, al escucharme hablar inglés por teléfono con la chica del hotel (me había olvidado allí, cosa rara, mi móvil) empezó de conversación conmigo. Resulta que hace dos años llegó de Nueva York, donde había estado viviendo veinticinco años.

El trayecto de cuatro horas desde Dakar a Saint Louis es acompañado por un paisaje desértico pero con muchos árboles y, sobre todo, miles de baobabs. Este dato hace que el disfrute sea mayor. Aunque intenté sacar fotos, me fue casi imposible debido al puesto que ocupaba y a como iban las ventanillas de subidas.

Por suerte pude dormirme un poco. La noche anterior no pude descansar debido al ruido atronador de los aviones que pasaban muy cerca del hotel. Así se me fue pasando la tarde, entre charlas, cabezadas y disfrutando de los baobabs.

A las cinco de la tarde llegué a la estación de autobuses de Saint Louis y gracias a la ayuda de un compi del 7plazas, conseguí un taxista a un precio lógico (1.500) que me llevó hasta la casita-hotel donde había reservado. Nada más cruzar el puente que te lleva a la isla de Saint Luois, sonreí. Sabía que me iba a gustar…

Después de un par de llamadas a los números de teléfonos que había en una nota en la puerta del hotel, apareció el dueño sonriente y me enseñó la limpia y modesta casa.

Como todavía era temprano, después de dejar mis cosas me fui a investigar, esta ciudad me atrae mucho, sobre todo después de haberla recorrido a través de la crónica de uno de los náufragos de La Medusa, la fragata que naufragó en estas costas en el año 1816.

saint Louis

Hoy solo ha sido un paseo tranquilo a la isla, una primera toma de contacto. Me reservo para mañana profundizar en esta ciudad colonial de casitas bajas de colorines con sus particulares contraventanas de madera.

Y aquí estoy, en un pequeño restaurante donde soy yo la única clienta, con mi mantel de hule de simpáticos estampados y comiendo algo que no se muy bien lo que es, pero que, lo unico que se, es que no lleva ni carne ni pescado.

Hoy ha sido un día intenso, he visitado el esperado Lago Rosa y he tenido mi primer contacto con la decadente ciudad de Saint Louis…

Para más información sobre el Lago Rosa, puedes visitar la web Turismo en Senegal.

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4 comentarios

  1. Desde luego, el Lago Rosa es un mito en África. Espero poder visitarlo algún día, pues Senegal es un pais que me atrae mucho. Estaré al quite de tus posts.
    Besos!

    • A mi me sorprendió gratamente, sobre todo el trabajo de la sal… Pero hay más rincones que me fascinaron también y lo que me quedó por descubrir! Me queda pendiente recorrer el sur que, según dice, es otro escenario totalmente diferente.
      Un gran abrazo!

  2. Hola Sabela!!!

    Los hoteles los llevabas todos reservados??? No es fácil ir cogiéndolos sobre la marcha cómo en Asia?? Un saludo!!!!

    • Hola Erik!
      Al final sí porque iba muy justa de tiempo y no quería perderlo buscando, pero en los que estuve, había sitio de sobra. El campamento es mejor reservarlo, aunque lo que está mejor es hacer el itinerario con ellos, quedándote en los tres campamentos y con un guía. El resto, no vi ningún problema de capacidad 😉
      Un abrazo!

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