Parque Nacional de Ranomafama, hogar de doce especies de lémures

Día 2. Conociendo los lémures del Parque Nacional de Ranomafama

Después de un larguísimo día y más larga noche sin dormir metidos en el taxi-brous, decidimos ir dirctamente a visitar el Parque Nacional de Ranomafama, un parque con más de 12 especies de lémures, una de ellas, el “Golden Bamboo”, especie única en este bosque.

Ante la excitación de ver nuestros primeros lémures, no nos lo pensamos dos veces y dejamos las mochilas en un hotel sencillo y económico cerca de la parada. Allí mismo nos había abordado un guía y con el que decidimos hacer la ruta y tener el primer contacto con estos simpáticos animales.

El Parque Nacional de Ranomafama fue abierto en 1991 con el descubrimiento del lémur “golden bamboo” y es uno de los mejores para poder disfrutar de la visual de familias de lémures saltando por las ramas. La entrada al Parque es de 55.000 ariary (hasta dicimbre de 2015, a partir de enero de 2016 sube a 65.000) y el guía cuesta 105.000 por persona para el recorrido de 6 horas. Hay seis precios diferentes para cada tipo de recorrido que se quiera hacer, desde dos horas a varios días.

Ya con nuestra entrada en la mano, todo el cansancio se nos olvidó y empezamos a disfrutar de la variada vegetación del parque. Cuando a penas llevábamos media hora de caminata, vimos al primer lémur! Era un “golden bamboo”, la especia única en este parque. Como niños pequños nos quedamos embelsados ante sa carita tan simpática y esos ojos saltones. Andaban de rama en rama por las alturas y, aunque a veces costaba verlos bien, con un poco de paciencia, pudimos verlos tranquilamente asearse y jugar entre ellos.

Lemur Madagascar Ranomafa

Lemur Golden Bamboo en Ranomafama

Seguimos la caminata y nos encotramos a otra familia, esta vez eran lémurs “greater bamboo”, también en las altas ramas, moviéndos sin cesar de un lado a otro.  Después de un bun rato mirándolos con la sonrisa tonta en la boca, seguimos moviéndonos por el parque en busca de más familias.

Por el camino vimos pequeños camaleones, gekos y el curioso  gorgojo de cuello de girafa. Al poco vimos a los bonitos lémures “sifaka”, fáciles de distiguir por su colirido negro y blanco. Los seguimos un buen rato y pudimos disfrutar de su agilidad al moverse por los árboles.

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Continuamos la caminata hasta el mirador, lugar donde paramos a comer. Y aquí nos entró el cansancio… Nos planteamos parar y volver a la entrada del parque, en vez de hacer el recorrido de 6 horas que nos llevaría directamente al pueblo de Ranomafama.

Pero no lo hicimos… continuamos la caminata y, aunque es bonita, en ese tramo ya no ven más animales y la ruta baja por una zona al descubeirto donde el sol quema a rabiar…

El camino te lleva a una gran catarata y continúa por la orilla del río pasando por pequeñas casas y grupos de simpáticos y curiosos niños.

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Llegamos al pueblo bañados en sudor, cruzamos el río y nos fuimos a dar una buna ducha antes de ir a merendar-cenar al restaurante de hotel de al lado.

La verdad es que la segunda parte nos sobró, estábamos muy cansados (sin dormir casi dos noches seguidas) y, encima, no vimos ningún animal. Las rodillas sufren bastante porque es mucho descenso y el sol cae sobre la cabeza con mucha fuerza. De volver, esta parte no la haríamos…

Decidimos pasar el día siguinte de relax y posponer la partida, pero nuestro guía nos sugirió que mejor descansáramos toda la mañana, fuéramos al balneario, comiéramos y saliéramos sobre las 2 o 3 hacia Finarantsoa para coger el siguiente bus hacia Ambalavao, nuestro próximo destino. De esta manera, no perdíamos un día y teníamos tiempo a descansar. Le hicimos caso!

Día 3. Masaje, balneario y traslado a Ambalavao

Después de una buena noche de descanso en nuestro pequeño hotel, recogimos nuestras cosas, desayunamos y nos pusimos los bañadores para ir al balneario.

Al llegar a la caseta para comprar la entrada vimos que daban masajes… con lo que me gustan! Cogimos dos masajes (15.000 cada uno) y las entradas al balneario (5.000). Nos fuimos directos a la zona de masajes y descubrimos que solo había una persona que los daba… yo me quedé esperando a que terminara con la persona que estaba y Manuel se fue a la piscina-balneario.

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Tengo que reconocer que me gustó mucho, fue relajante y la brisa fresca entraba por la ventana, al igual que el cantar de los pájaros. Esa música natural de fondo fue todo un lujo!

Cuando me metí en la piscina y descubrí lo caliente que estaba (35°) y el gran calor que hacía fuera… pensé que no era el momento…. No pude entender como la gente nadaba y jugaba con ese gran calor, dentro y fuera de la piscina!  Salí al minuto y busqué una sombra mientras esperaba a que Manuel viniese de su masaje… El masaje muy bien, pero la piscina caliente/balneario, pues no, mejor un día de fresco o muy temprano,  sino, es morir de calor!

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Después de comer nos fuimos a la parada de los taxi-brouse a esperar el siguiente rumbo a Finarantsoa,  que pasó a los pocos minutos. Después de casi una hora llegamos a la loca y caótica estación en busca de otro que nos llevase a Ambalavao. Y aquí fue donde se produjo el segundo timo…

El que nos vendió el billete nos preguntó cuál era el siguiente destino después de Ambalavao y le dijimos Ranohira. Pues nos dijo que desde Ambalavao no se pueden comprar porque no hay estación de buses y que tendríamos que volver a Finarantsoa o comprar el billete ya y reservar asientos. También dijeron que el 25 de diciembre no había buses… y nos entró la duda… Los precios que nos daban estaban puestos en una tabla, así que por ahí no nos timaban, pero lo de no poder reservar allí y lo del 25… pues no estábamos muy seguros. Decidimos fiarnos y comprar los billetes para el día 26 a las 10 de la mañana.

Por primera vez nos tocó ir delante de todo y nos habían prometido los mismos asientos para el viaje a Ranohira. En poco más de 2 horas llegamos a Ambalavao y, como era de noche, nos metimos en el primer hotel que vimos, que está justo en la parada de buses. Estaba bastante bien, aunque algo caro para el presupuesto del viaje. Cenamos (después de una larguísima espera) y yo me fui a buscar en la estación una libreta que creí perdida. Y fue allí donde conocí a JB! Que encanto de hombre! La guía que yo tenía ya hablaba de él como una fuente de información y ayuda, aparte de tener una empresa de trekking seria y responsable.

Con él me enteré de que se podría gestionar desde allí el bus para Ranohira (através de él u otra persona) y que sí que hay buses el 25 de diciembre. De todas formas, nosotros teníamos reservado nuestras plazas (aunque nunca llegaríamos a usarlas, pero eso no lo sabíamos todavía) y ciertamente no hay mucha frecuencia de buses, puede ser 1 o 2 al día, así que no le dimos importancia. También JB nos dio la información necesaria para hacer las dos visitas previstas, una, la del Parque Nacional de Andringitra y la otra, la Reserva de Anja, que pensábamos hacer el segundo día y luego marcharnos. Ahora teníamos el día entero para ella y la decidimos hacer al día siguiente.

El día tocó su fin y nos fuimos a dormir pensando en los lémures de cola anillada que veríamos en la reserva…

Resumen gastos dos días

Hotel Ranomafama 30.000 /2= 15.000
Entrada Parque Nacional de Ranomafama 55.000
Guía Parque Nacional de Ranomafama 105.000
Balneario 5.000
Masaje 5.000
Bus a Finarantsoa 8.000
Bus a Ambalavao 5.000
Hotel Ambalavao 61.000/2
Comidas 2 días 90.000
Total 2 días 329.000 ariary /94€

Traslados en taxi-brouse

Ranomafama – Finarantsoa 8.000 (precio turista…) / 1 hora max
Finarantsoa – Ambalavao 5.000 / 2 horas

 

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