Diario de viaje a Indonesia. Etapa 4. Subida a los volcanes Bromo e Ijen (Java)

Día 26. Traslado desde Jogjakarta a Probolinggo y Cemoro Lawang

Muy temprano cogí el tren que me llevaría directamente hasta Probolinggo. Cogí en clase económica y la verdad es que es cómodo y hasta tienen cargadores de corriente. Cada cierto tiempo pasan vendiendo comida y bebidas, así que si no tuviste la suerte de que, como a mí, la madre de tu Couchsurfer te prepara un tupper con tempo, dulces y pasteles… puedes comprarlos allí.

El tren llegó cerca de las 5 de la tarde, y los últimos buses para Cemoro salen a las 4.30, así que me dispuse a preguntar a los mochileros que viese si querían compartir un taxi. La buena suerte me acompañó y a la primera pareja que pregunté me dijeron que ellos ya tenían taxi que los estaba esperando fuera. Le preguntamos si había sitio y dijo que sí, por 70.000 rupias me disponí a ir en un cómodo taxi con aire acondicionado.

Al cabo de poco más de una hora y después de una parada en las oficinas para recoger más gente, que al final no vinieron, llegamos al pueblo de Bromo. Era noche cerrada y pregunté por el hotel más barato cuando nos dejó en el hotel de la otra pareja. Después de hablar con los dueños me bajaron de 250.000 a 150.000 rupias… por una mini habitación sin ventana, pero suficiente para dormir unas horas. El propio taxista me vendió la entrada del parque, la verdad es que confié en él porque trabajaba para una agencia de viajes, pero después de todo lo que se lee sobre el tema, no estaba muy confiada. La entrada me costó 220.000 (217.000 si la compras en la oficina).

Dejé mis cosas y me fui a buscar un sitio para comprar algo para llevarme por la mañana a la pateada. Calculaba salir a las 3.30 de la madrugada para llegar a las 5 al amanecer. El pueblo es muy pequeño y no hay demasiados sitios, pero para comprar unos plátanos y mandarinas, no hubo problema.

Hoy me voy a dormir muy temprano e intentaré descansar lo máximo, mañana tengo una buena jornada de pateo!

Día 27. Subida al Volcán Bromo y traslado a Banyunwangi

Como tenía previsto, hoy ha sido un día muy largo! Me levanté a las 3 para empezar la caminata a las 3.30. Cuando empecé no había nadie… solo un chico que me seguía en una moto… Le pregunté que hacía y me dijo que el me podía llevar. Le dije que no. Seguía detrás de mi. Me paré y pensé que no se veía una luz alrededor, que no veía a otras personas haciendo la caminata… y que tal vez la mejor opción era ir detrás de él en la moto que él detrás de mi.

Pasados unos pocos kilómetros vi un pequeño grupo de gente caminando, estuve a punto de decirle que me dejase allí, pero como sabía que iba a pagar lo mismo (50.000), decidí seguir hasta donde llegase el asfalto. Al poco ya estábamos allí y calculé que todos habrían salido a las 3.00, no a las 3.30, como hice yo asesorada por el taxista de ayer.

Desde que me dejó hasta que llegué al mirador 2, aún quedaba una pequeña subida. Como vi que unos se la pasaban y seguían ascendiendo, yo les seguí. Nos cruzamos con una mujer local que bajaba cargada con troncos y nos dijo que el mirador 1 estaba lleno y que las vistas eran las mismas. Que mejor nos quedáramos allí. Así que allí nos quedamos una pareja de ingleses y yo, en un saliente más arriba del mirador. Más adelante se nos unió otra pareja más y así, en silencio contemplamos el cielo estrellado hasta que empezaron a asomarse los primeros rayos de luz. Poco a poco se fue iluminando y descubriéndose ante nosotros una bruma que nos dejaba intuir tres picos y un crater… el del Volcán Bromo.

Vistas del volcán Bromo

Vistas del volcán Bromo

Por un momento me había planteado no venir ya que había coincidido con varias personas que decían que estaba muy masificado y que les habían intentado timar a otras. Encima no había tren y mi Couchsurfer no me podía atender ya que había adelantado la fecha y estaba con gente. A veces me dejo llevar por las circunstancias… si todo lleva a que es complicado, lo dejo pasar. En este caso no estaba segura, pues por un lado soy amante de la montaña, pero por otro odio las masificaciones y el abuso a los turistas. Para ir tenía que esperar un día más en Jogyajarta… planteé la pregunta a los viajeros que ya habían estado y la respuesta fue, sí, merece la pena. Me alegro muchísimo de que fuese así, pues ha sido un espectáculo precioso.

Cemoro Lawang, Bromo

Vistas del pueblo Cemoro Lawang al amanecer

Después de quedarme como una tonta con una sonrisa en la boca viendo el paisaje y sacar muchas fotos bajé con la intención de acercarme hasta el crater. De camino me estaba asando, así que pasé por el hotel a quitarme la ropa de abrigo y me dirigí a la entrada. Desde el mirador veía la caminata que me esperaba bajo un sol abrasador y se me acercó un chico ofreciéndome ir en moto… Pensé que me estaba volviendo una vaga, porque la verdad es que no me apetecía nada caminar bajo ese sol (del que soy alérgica…). Por 50.000 me llevaba, esperaba y traía, son 3 euros pensé, bien merece no pasar ese calor y quemarme los brazos que estaban blancos por la capa de crema, pero que ya empezaba a notar ardiendo. Pues sí, bajé en moto hasta el comienzo de la subida al crater. Allí te ofrecen hacer el penúltimo recorrido en caballo, es una corta subida que precede a las escaleras que suben a cumbre. Tengo que reconocer que la gran mayoría de ellos se veían en buenas condiciones, pero se les veí exhaustos en las subidas y con el bocado muy ceñido. Protesté y pedí que se lo aflojaran a uno que se le veía que estaba fatal, que abría la boca, que se movía inquieto… me dijeron que él estaba bien, que si lo aflojaban empezaba a correr. Al poco se lo llevaron.

Seguí mi subida hacia la ladera del cráter y la verdad es que el ruído que emite es bastante imponente. Al llegar y asomarme me dio muchísimo respeto y sentí vértigo al ver a los chicos que iban fuera del muro. Ha sido mi primer cráter!

Crater del Volcán Bromo

Crater del Volcán Bromo

Bajé y busqué a mi motero… volvimos al hotel y cuando vi que a penas eran las 9 cambié de idea, otra vez, y en vez de quedarme a pasar el día en Probolinggo y dormir en casa de mi amable y paciente Couchsurfer, pensé en dirigirme hacia el siguiente punto, Banyunwangi, en donde he quedado con Laura mañana por la tarde. Mi idea era coger el primer tren directo para allí que sale a las 11 y tarda 4 horas, pero iba a intentar cogerlo hoy…

Sin ducharme y con solo un lavado de cara para quitarme la gran cantidad de polvo que tenía, hice rápidamente la mochila y me fui a buscar el primer bembo que saliese. Tuve suerte, uno salía pronto porque ya éramos 7 y tenía que parar en otro sitio a recoger el resto para llenar. Allí conocí a dos simpáticos tailandeses que iban al mismo sitio que yo, pero ellos tenían previsto ir en el bus de las 12. Les dije que las 11.15 había tren y se unieron a mi idea. Después de 30′ esperando a que se diesen cuenta de que no cabíamos 12 personas como pretendían y tras un árbol derribado en la carretera, pensamos que haber si tenímos suerte y podíamos coger el bus de las 12.30.

El bembo nos dejó en frente de la estación de buses y allí empezamos a preguntar por el bus directo a Banyunwangi con aire acondicionado. Los precios iban cambiando… y nos decidimos por el sitio que nos dijo que costaba 100.000 rupias. Esperamos a la hora y nos subimos en el bus, detrás de nosotros se subió el encargado para explicarnos que ese bus estaba ‘estropeado’ y que solo llegaba hasta no se que pueblo, que allí cambiaríamos por otro sin aire acondicionado (lo que se traduce en que pueden fumar). Protestamos y nos devolvieron 25.000 rupias. Nos dijeron que duraría 4 horas… casi 7 horas después estábamos llegando a destino. Por supuesto que ninguno fue un bus directo, ya que hacía tantas paradas como gente hubiese en la carretera. En el segundo bus fumaban, pero por suerte yo iba en la ventana y de vez en cuando sacaba la cabeza para airearme.

Al llegar cogimos un bembo que nos pedí 100.000 por los tres. Le pagamos 60.000 y ya era un buen precio… Nos pusimos a buscar donde cenar y el hotel donde tenían reservado. Me fui con ellos porque yo no tenía reserva ninguna y me daba igual cualquier hotel, pero al ver que estaba muy a las afueras y que la habitación eran 200.000, me volví para buscar el que tenía en mente, el Hotel Baru. Aquí las habitaciones parten desde 95.000 hasta 300.000 e incluyen desayuno. Están limpias y son grandes. Suficiente para mi!

Les pregunté por el tour al Ijen y me dieron el precio de 250.000 incluida la entrada, en el hotel de los tailandeses era 350.000. La opción de hacerlo por cuenta propia en moto no me apetecía mucho, conducir de noche por estas carreteras que no conozco no me motivó y Laura también tenía en mente hacerlo con jeep hasta allí. He hecho la reserva para mañana, nos marcharemos a las 12.30 de la madrugada, tengo todo el día para descansar mientras espero a que llegue ella.

Día 28. Subida al Volcán Ijen

Menos mal que no hice la barbaridad de hacer el Bromo e Ijen en el mismo día, creo que hubiese sido agotador! Hoy me he dedicado a descansar, escribir y esperar a la tarde a Laura, que llegaba desde Bali.

El reencuentro fue muy bueno! Parece que no habíamos tomado un café la semana pasada, en vez de tres años atrás! Es genial cuando esto pasa, que todo continúa como si el tiempo no importara.

Zona pesquera de Banyunwangi

Zona pesquera de Banyunwangi

Después de charlar y charlar, decidimos que íbamos a esperar a las 12.00 de la noche en los sofás de la recepción, pues pagar hotel por 3 horas nos parecía mucho. Al grupo se nos había unido un amable francés y una pareja también francesa (a centeneras por aquí).

A la hora acordada empezamos a subir en el 4×4 y a eso de la una y media ya estábamos en la entrada del parque. Allí se juntaron decenas y decenas de coches y sus pasajeros… Empezamos la romería con nuestras máscaras antigases, que nos había dado el conductor, guardadas en la mochila. Al poco de empezar nos sorpredió ver a varias personas vomitando, pero concluímos que no estaban en forma. La subida no es grande, pero es constante. Yo le daría dificultad media, aunque siempre la puedes hacer con muchas paradas e ir descansando. A eso de las 3 estábamos casi en la cima, en la zona en la que te desvías para bajar.

Tengo que reconocer mi ignorancia sobre el “Fuego azul”, ni sabía que existía. Yo pensaba subir por la mañana y ver el lago azul, pero fue Laura la que había leído que era precioso y que había visto muchas fotos que así lo confirmaban. Lo que no me imaginaba era que había que bajar en plena noche por un sendero estrecho y por zonas resbaladizo mientras los trabajadores suben cargados con Kilos encima de rocas de azufre. Tampoco imaginaba que serímos cientos los que estarímos allí y que, sin casi ver nada, tendríamos que ir esquivando gente todo el camino. Al poco de empezar le pregunté a Laura si estaba segura de lo que había allí abajo era digno de ese riesgo… ella también dudaba. Un cartel en la entrada prohíbe la bajada a las personas que no estén trabajando. Estar estorbando a esta gente me parecía, con mis respetos, un putadón. Le preguntamos a alguno que subía si era realmente interesante, dijo que sí. Pues vale, seguimos. La respiración se hacía complicada y los ojos picaban muchísimo cada vez que el viento nos traía el humo del gas de sulfuro a nuestras caras. Hubo momentos en que nos echábamos al suelo intentando buscar un sitio sin humo, además de no poder ver nada.

Se me estaba haciendo insufrible, la última media hora bajamos rodeados de humo e incluso con las super máscaras, costaba respirar. En cuanto llegamos y me señalaron las llamitas azules… flipé. De verdad que es esto lo que he venido a ver? Laura y yo nos miramos y decidimos marcharnos cuanto antes. El viento estaba llevando el humo constamente a donde estábamos e incluso los trabajadores nos decían que nos alejáramos. Sinceramente, no vi nada especial en ver cuatro o cinco llamaradas azules… Soy rara, lo se, así que mis gustos son pecualiares y siendo una fanática de la naturaleza y de todo lo que nos ofrece, este escenario no lo veo imprescindible teniendo en cuenta la peligrosidad del camino y la toxicidad. Mi humilde y personal opinión.

Volcan Ijen

Volcan Ijen

Subimos a la boca del crater y seguimos a todo el mundo, a la cima a ver el amanecer y, una vez de día, ver el lago azul. Pues como para gustos colores… el amanecer no tiene nada que ver que en el Bromo, que a mi me pareció espectacular ver poco a poco aparecer los volcanes. El lago sí me gustó, y las vistas desde ahí, pero yo hubiese subido a primera hora de la mañana en una moto y me hubiese ahorrado horas sin dormir, la bajada al fuego y el estar con cientos de personas en una zona algo peligrosa.

Zona de extracción de azufre del Volcán Ijen

Zona de extracción de azufre del Volcán Ijen

Ya eran las 9 de la mañana cuando bajamos al pueblo a recoger nuestras mochilas y poner rumbo hacia Bali en ferry. En el hotel me encontré de nuevo con la chica que se había sentido mal por culpa de los gases y se quedó un día más en el hotel. Su plan era el mismo, ir a Bali y sobre la marcha ir viendo.

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3 comentarios

  1. Hola!

    En mi blog tengo un post dedicado al volcán Ijen y el Blue Fire ya que me sentí igual o peor que tú con la experiencia. Para mi no vale la pena pasar todo lo que tienes que pasar por ver unas llamas azules…

    Un abrazo!

    • Hola Irene! Pues luego voy a poner el enlace a él y a otros con experiencias positivas. Creo que depende muchísimo de la suerte que se tenga con el humo y con el tamaño del fuego… hay gente que dicen que ha sido la experiencia mejor de su vida!
      Muchas gracias por comentar y un gran abrazo!
      Besos!

  2. Pingback: Diario de viaje a Indonesia. Etapa 7. Viaje en moto alrededor de Bali | Viajando. Imágenes y sensaciones

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