Diario de viaje a Indonesia. Etapa 3. Los templos de Jogjakarta y más rincones!

Día 22. Desde Medan a Jogjakarta

Hoy ha sido un día de traslado. Me fui temprano para el aeropuerto porque la ciudad de Medan no me gustaba nada y mi hotel era demasiado tétrico. Allí aproveché para hacerme un masaje de espalda, pues se me habían clavado todos los muelles de mi malísimo colchón en todo el cuerpo. Aunque algo doloroso, no estuvo mal el masaje…

Cuando llegué al aeropuerto le mandé un mensaje a Ipo, mi couchsurfer en Jogyakarta, pues me dijo que prefería irme a recoger. Y allá apareció con su sonrisa y su moto!  Arrancamos y hasta casi una hora después no llegamos a su casa, esta ciudad es enorme y ella vive a las afueras, en un sitio muy tranquilo, rodeada de árboles y arrozales.

Su famila me recibió de una forma muy cariñosa y ya pude intuir que iban a ser unos días geniales con ellos. Poco más tarde llegó Ana (de Anastasia), su vecina y amiga con una marcha increíble! Las tres en la habitación nos dispusimos a organizar el día siguiente! Me encanta ver que no hay barreras con la edad, Ipo tiene 18 y Ana 20, pero las tres nos sentimos como colegas organizando un viaje…

Día 23. Visita a los templos de Prabamdan y tarde en el río

Temprano pusimos rumbo a los templos de Prabamdan en moto. El recorrido es muy bonito e incluso te encuentras con pequeños templos antes de llegar allí.

Estos templos hinduistas fueron construidos sobre los siglos VIII a X d.C. Se cree que hubo un hubo un terremoto que causó la destrucción de varios de ellos, gran parte de los cuales han sido restaurados y declarados Patrimonio Mundial de la Unesco. Tras el terremoto de 2006 hubo algunas grietas y algunos muros cayeron, por eso en algunas zonas se puede ver que están en restauración.

Lo que me dejó fría es el precio de la entrada, 250.000 rupias! No contaba con ello y creo que si entras por la entrada de los locales (por donde iba a entrar yo pero mis amigas insistieron que no…) puedes pagar solo los 30.000 que pagan ellos pues los tickes se compran en una máquina y parece que nadie lo controla. Pero esto no lo puedo asegurar.

Al ser domingo estaba abarrotado de gente, demasiada para mi gusto… encima empezaba a pegar el sol fuertemente. Dimos un paseo con calma intentando evitar la gente en la medida de lo posible y entrando en los templos tras pequeñas colas.

Vista de los templos de Prabamdan

Vista de los templos de Prabamdan

Nos fuimos al cabo de una hora e Ipo se despidió pues tenía trabajo. Ana tenía ganas de conocer un río donde se hacía rafting y llevaba tiempo queriendo ir. Allá nos dispusimos a ir por una carretera de montaña con muchísimo tráfico y que no se acababa nunca…

De camino paramos a comer y coincidimos con un grupo de moteros de una asociación indonesia de Harley Davison… vaya motos!!!! Qué preciosidades! Resulta que han hecho un encuentro y van viajando juntos unos 4.000 moteros! El próximo destino es recorrer Bali, igual hasta me los encuentro allí!

Después de cruces, desvíos y tortuosas carreteras llegamos a un recinto donde había que pagar entrada por persona y vehículo. Más adelante pagamos para dejar la moto. Empezamos a bajar hacia el río pasando por un montón de chiringuitos de comida y quedé alucinada cuando llegamos y vimos una enorme cola para subir a una especie de barca. Allí nos dijeron que podíamos subir a pie, que eran 400 m. Allá fuimos y en el corto camino pudimos ver en qué consistía el rafting… ellos lo llaman, traducido al inglés, “body rafting” y consiste en descender esos 400 m con un chaleco salvavidas mientras te lleva la suave corriente. Eso sí, acompañados de un guía!

Cuando llegamos al punto donde se podía bañar quedé todavía más alucinada… solo nos podíamos bañar en un área limitada muy pequeña y con chalecos salvavidas!  Había muchísima gente, tanto en la orilla como en el agua. Para caminar tenías que pedir permiso. Cuando llegamos a las rocas descubrimos que para cambiarnos había que pagar, y para dejar la ropa también… y para usar el chaleco obligatorio, también.

Vistas del área de baño

Vistas del área de baño

Puestos los chalecos, allá bajamos al agua que estaba buenísima. Al principio seguí las normas, pero al rato vi que muy cerca río arriba había una cascada y allá fuimos. Nos sacamos los chalecos y pudimos nadar y disfrutar de los chorros en la espalda solo para nosotros. Y esto, a 20 m del mogollón!

Ana y yo hicimos una sesión de fotos con la Gopro y nos reímos muchímo por la situción. Ella tampoco esperaba encontrarse con esto. Pensaba que era una zona amplia donde te podías bañar y hacer rafting del de verdad. Yo no me arrepiento para nada de haber ido, fue divertido, sobre todo ver la cara de la gente cuando me veían. Hasta una niña me tenía miedo cuando me vio a los ojos…

Cuando volvíamos colina abajo pudimos disfrutar de una impresionante puesta de sol, realmente precioso. Nos fuimos a cenar al centro y Ana quiso enseñarme la zona turística y la calle a donde van a comer y cenar todos los occidentales. Fuimos, paramos en un restaurante balinés y solo decir que ha sido la peor comida de todo el viaje. La comida en la calle es mucho más deliciosa! E infinitamente más barata… Encima, me sentó fatal.

Volvimos a casa de Ipo pero aún no había llegado, luego nos llamó y dijo que tenía que pasar la noche en el trabajo (mañana es el día de la Independencia) y Ana me dijo que fuese a dormir a su casa, que está pegada. Ella es de familia católica y aquí el retrete es como en Occidente. Pequeños matices…

Con dolor de barriga nos quedamos fritas enseguida, en total anduvimos más de 6 horas en moto… y eso cansa…

Día 24. Visita a el templo de Borobudur

Hoy es el Día de la Independencia en Indonesia y por lo tanto, festivo. Todas las calles llevan días adornadas con banderolas de colores y con la bandera nacional, roja y blanca. Nosotras, Ana y yo, nos dirigimos al centro a visitar el Palacio… mal momento… estaba cerrado y todo el centro tomado de gente, coches y motos. Después de un paseo por el barrio de los batiks, decidimos ir hasta la estación de tren para ver si podía encontrar algún billete para Probolingo para el día siguiente.

Y no, no hay billete en ninguna clase… Las opciones son, o coger un taxi compartido (opción rápida y cara), coger un bus que sale sobre las 2 de la tarde y llega a las 6 de la mañana al día siguiente o, retrasarlo un día todo. Mi couchsurfer no me podía recibir porque no contaba conmigo hasta dos días después. Mea culpa, me olvidé de avisarle hace tiempo del cambio. Me cogí el bus a Borobudur y dejé la decisión para después.

El bus desde Jogyakarta hasta Borobudur cuesta 25.000 rupias y tarda poco más de una hora. Al llegar te abordan taxistas dispuestas a llevarte hasta la entrada del templo diciéndote que queda lejos… pues no, caminando diez minutos ya estás allí.

La entrada cuesta también 250.000 rupias, aunque esta vez te dan un botellín de agua… Tras ponerme el sarong oficial, me fui caminando con mucha calma hacia el templo. Tenía tiempo y había buena temperatura.

Este templo budista fue construido en el siglo I d.C. y se conserva bastante intacto. Está formado por dos millones de bloques de piedra sobre una base de 118×118 metros con tres terrazas circulares y otras tres terrazas cuadradas en la parte baja. En las primeras hay 72 imágenes de Buda dentro de estupas con celosias… simplemente, precioso. Las vistas desde allí, mires a donde mires, son preciosas. Un lugar mágico para el relax y la contemplación.

Vistas desde el templo de Borobudur

Vistas desde el templo de Borobudur

Borobudur

Templo de Borobudur

Tras pasarme un buen rato disfrutando de las vistas e intentando sacar alguna foto interesante, volví por el mismo sitio por el que había entrado, no por la salida oficial. Eso fue lo que me recomendaron una pareja que me encontré cuando estaba yendo hacia el templo, y así hice. Por la salida te mandan a dar una vuelta grande y pasas por la zona de venta de souvenirs y demás.

A la salida quedé con el que iba a ser mi Couchsurfer esta noche y que ayer me convenció
Ana de que no merecía la pena andar con la mochila de aquí para allá puesto que en Borobudur no hay nada más que ver. Mi CS Andreas estuvo de acuerdo y le pareció lo más cómodo. Aún así, quedamos ya que me iba a mirar lo del avión de vuelta a Jakarta desde Bali y volver a ver si había posibilidades en algún tren…

Finalmente decidí esperar un día y coger el tren, ya que al final llegaría el mismo día si me fuese mañana en bus y yo no duermo en bus (ni en avión, coche, tren,…). Tampoco compré el billete de avión, tengo que ver si me quedo a conocer Jakarta o no. Ya lo decidiré. Ahora lo que tengo que hacer es intentar cuadrar todo para poder quedar el día 22 con Laura, una amiga sevillana a la que tengo muchas ganas de ver y que anda por Bali y marcha el 25. Estos días van a ser algo más condensados, pero luego, desde el 22 hasta el 1 de septiembre, no tengo nada mejor que hacer que ir recorriendo Bali tranquilamente, o no… e irme a una playa y quedarme allí. Y lo veré.

Cogí el primer bus de vuelta a Jogyakarta y al llegar un taxi hasta la casa de Ipo. Al pobre taxista le costó llegar!
Les conté mis nuevos planes y les pedí quedarme una noche más, al final serán cuatro! Respondieron que sin ningún problema y Ana se ofreció a pasar la mañana conmigo. Ella está estudiando, pero tiene las clases repartidas en horas sueltas, así que dispone de bastante tiempo libre. Es una chica que tiene muy claro lo que quiere. Está estudiando algo parecido a Económicas, inglés y alemán, porque quiere hacer el post grado en Holanda o Alemania. Le encanta su país pero quiere conocer mundo y ser una buena profesional. Ipo está trabajando este año. Para el año que viene empieza la universidad y  es una chica que parece tímida, pero resulta una mujer muy vital y creativa. Son las dos encantadoras, sonrientes, divertidas,… He tenido muchísima suerte al venir a caer a esta casa.

Dia 25. Visita al Museo del Volcán Merapi

Hoy ha sido un día tranquilo. Por la mañana Ana vino a buscarme para dar un paseo y acabamos en el Museo del Volcán Merapi, el más activo de Java. Me sorprendió gratamente las instalaciones y como estaba montado, es muy ilustrativo e interesante.

Después de ver el museo quisimos ir hasta el parque desde donde se puede disfrutar de sus vistas. Me sorprendió el precio de la entrada, 151.000 rupias para subir a una montaña… El camino está fatal, aunque la verdad es que a mi me gusta más así… tener que trepar y medio perderse un poco tiene más encanto que seguir una senda preparada.

La subida son 3 km y los hicimos en dos horas. Cuando llegamos a la cima y nos asomamos para ver el volcán, solo pudimos imaginarlo… estaba todo cubierto de neblina y humo. Pero bueno, el camino fue bonito y ya tenía ganas de moverme, que solo he paseado por los templos y poco más!

Subida para ver el Volcán Merapi

Subida para ver el Volcán Merapi

Volvimos para casa porque Ana tenía clases por la tarde y yo tenía ganas de estar unas horas sin hacer nada, así que el plan me pareció genial. Ipo no llegaría hasta la noche, así que estuve en la habitación leyendo e intentando hablar con la adorable madre cada vez que me traía comida, cosa que pasaba cada diez minutos! También me trajo unas fotos de la boda y graduación de la hija mayor y ahí me arrepentí de no haber intentado memorizar más palabras en indonesio… Momentos inolvidables!

A la noche llegó Ana y, más tarde Ipo, con ganas de marcha, así que cogimos las motos y nos fuimos a un sitio super bonito que es donde van todos los estudiantes (está al lado del campus). Es un buffet muy barato con muchos rincones para estar en grupo, todo hecho de bambú y palmera. Allí probé la cerveza local… es una bebida caliente muy rica, pero sin alcohol. Se parece más a un ponche caliente que a una cerveza, pero bueno, así la llaman aquí!

No muy tarde nos retiramos que mañana toca madrugar, sale mi tren hacia Probolingo a las 7.15. Mañana toca día de traslado para ver el volcán Bromo.

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2 comentarios

  1. La salida de Borobudur es alucinante. Hiciste bien en saltarla 😀

  2. Pingback: Diario de viaje a Indonesia. Etapa 7. Viaje en moto alrededor de Bali | Viajando. Imágenes y sensaciones

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