Diario de viaje a Indonesia. Etapa 1. Oeste de Sumatra

Palacio de Istano Basa Pagaruyung

Palacio de Istano Basa Pagaruyung

Día 11. Llegada a Padan y camino a Batu Sagkar. Visita a el Palacio de Istano Basa Pagaruyung

La noche en el aeropuerto fue larguísima! No pude dormir nada y no encontré un buen sitio para descansar. Siempre me pasa lo mismo y no aprendo… los vuelos, a media mañana, los de primera hora suelen fastidiar toda la noche!

El vuelo fue de apenas una hora y como hay una diferencia de una hora entre Malasia e Indonesia, pues nada, salí a las 8 y llegué a las 8! Mi CS me había contratado un coche compartido para llegar hasta su pueblo, y menos mal…. qué lejos estaba y cuantos cruces y pueblos pasamos. A saber el número de cambios de bus que tendría que haber hecho! Así que en 3 horas y con un conductor al que le molestaba tener coches delante y más que Fitipaldi era Kamikace… y que a la vez que adelantaba, hablaba por teléfono, fumaba y bebía, y después de tomar la decisión de que es mejor no mirar al frente… llegué a casa de Netty.

Habíamos hablado mucho através de mensajes, así que cuando nos vimos fue muy cálido. Enseguida conectamos. Al poco llegaron sus hijas con unas amigas y ya os podéis imaginar la curiosidad que tenían hacia mi. Revoloteaban a mi alrededor y me ofrecían de todo, desde jugar al monopoli a comer plátanos. Son realmente dulces estas niñas, siempre con su sonrisa tímida y dispuestas a ayudarte. Aunque en realidad he visto esta misma actitud también en los adultos. Es fantástico!

Después de alquilar una moto (a un vecino, aquí no hay empresas, esto es un pueblo muy muy pequeño) nos fuimos a comer y a conocer los alrededores. La verdad es que su casa está en la mejor parte del pueblo, rodeada de arrozales y con vistas a las montañas. Nos fuimos directas al Palacio de Istano Basa Pagaruyung, con una construcción preciosa, característica del oeste de Sumatra. En realidad este palacio ha sido reconstruido 2 veces por culpa del fuego y hoy en día se usa como casa museo.

Vistas desde el Palacio de Istano Basa Pagaruyung

Vistas desde el Palacio de Istano Basa Pagaruyung

Nos volvimos al pueblo pasando por pequeñas aldeas y valles llenos de campos de arroz con gente trabajando. Es época de corta.

Paisaje en los alrededores de Bukittinggi

Paisaje en los alrededores de Bukittinggi

Por primera vez en un viaje, he comprado una tarjeta de teléfono con datos. La verdad es que sale muy barato y me permite estar en contacto con los couchsurfers que tengo en el camino. Lo malo es ahora, en vez de leer un libro… veo fotos en el Instagram o el Facebook… mea culpa…

Al llevar una noche entera sin dormir me fui a acostar pronto, pero hasta las 2 de la mañana no conseguí dormir. Lo peor es que a las 4 empezó una mezquita con sus oraciones y a las 4.45 se le unió otra… y las 5 sonaron las sirenas… y parecía que las dos estaban dentro de mi habitación! Y por si fuera poco, las ranas dieron un concierto en Sol mayor toda la noche!

Día 12. En moto hasta el Valle de Harau y paseo por Butikkinggi

Finalmente pude dormir de 6 a 8 de la mañana… A eso de las 10 nos fuimos hacia el valle de Haru. Un lugar precioso que en época de lluvias puedes ver pequeñas cascadas en sus altos muros. Cuando yo fui solo vimos dos. Aquí hay algo de turismo, local, eso sí, pero aunque no nos encontramos con casi nadie, intuyo que sí hay gente por la cantidad de puestos de venta de comida que hay por la zona. Cuando nos estábamos adentrando más en el valle oímos un fuerte sonido emitido por animales, la verdad es que impresiona! Eran los orangutanes que viven en lo alto de la montaña. El sonido impresiona mucho… todavía no he visto uno, pero si me chilla así, me muero del susto.

Paisaje en el Valle de Haru

Paisaje en el Valle de Harau

El recorrido en moto es precioso pero muy cansado. Yo fui de paquete y, aparte de que siempre lo odié, aquí más, ya que el asiento es super estrecho y duro.

Paisaje en el Valle de Haru

Paisaje en el Valle de Harau

Pero Netty me convenció para ir hasta Bukittinggi, uno de los pueblos más grandes de la zona. La verdad es que a mi no me gustó… hacer dos horas de moto para ver una torre, que sí, que es bonita, fue un regalo de la reina holandesa en 1929, pero aparte de esto y de las vistas a un cañón desde un parque… no hay mucho más que ver. Tiene un mercado muy grande, pero nada especial. Tal vez llegué demasiado cansada y no le vi el encanto, pero yo me lo hubiese saltado.

Torre del reloj de Bukittinggi

Torre del reloj de Bukittinggi

Todavía quedaban más de horas hasta llegar a la casa de Netty… mis posaderas y espalda no daban para mucho más. Llegué terriblemente agotada! Dos noches casi sin dormir! A las 10 me metí en cama y a las 4 empezó la fiesta… esta vez ya desistí de intentar dormir. Digamos que me uní a ella y me puse leer. A las 6 dormí otro poco y a las 8 ya estaba en pie.

Día 13. Paseando por el lago volcánico de Maninjao

Hoy toca despedirme. He decidido ir al Lago Maninjao un día antes de lo previsto. Hablé con mi CS allí y después de darle unas vueltas, me dijo que no había problema. Para ir hasta allí primero tenía que ir hasta Butikkinggi, 2 horas de minivan y allí coger otro, y otras 2 horas de minivan. Todos estos recorridos son por carreteras de montañas muy estrechas y que van en zigzag. Aproveché en la estación de bus para reservar el billete para el día siguiente ir al Lago Toba… sobre 15 horas de autobús…

Andi, mi CS insistió mucho en que le dijera al conductor donde tenía que parar, y así lo hice… le enseñé varias veces el nombre que tenía escrito y él asentía con la cabeza…  Andi me había dicho que su pueblo estaba a 15′ del lago, así que cuando veo que estamos en el lago pensé que algo andaba mal. Le pregunté otra vez al conductor y me dijo que sí…. Hablé con Andi y no, efectivamente me había pasado el pueblo. Le dije si no podía ir él hasta ahí, dejaba mi mochila en algún sitio y me enseñaba la zona. Pero no, dijo que no podía, que tal vez sería mejor que me quedase en un hostel, ya que ya estaba en Minanjao y era difícil desde haí ir hasta su pueblo. Un poco molesta le pregunté que cuáles eran sus planes entonces para la tarde, y dijo que ninguno porque él tenía cosas pendientes… que pensaba ver algo al día siguiente. Pero yo marcho sobre la 1, así que no daba tiempo a ver mucho!

Como el sitio me estaba gustando, abrí la guía y busqué el hotel más barato y allá fui. Resulta que lleva cerrado un tiempo, pero justo al lado había otro donde un simpático chico, llamado Nal, me ofrecía habitación en su hotel. Desde la calle regateamos un poco y al final acepté el trato por 70.000 (sobre 5 euros) ya que la habitación estaba muy bien y tenía baño con ducha!

Lago de Maninjao

Lago de Maninjao

Y como las cosas pasan por alguna razón, gracias a este cambio de última hora pude conocer a Larry, un australiano que lleva viajando desde hace 35 años! No le he preguntado como lo hace a nivel económico… siempre me ha dado verguenza hablar de eso, pero me corroe la curiosidad! Lo único que se es que no va trabajando por el camino… Además, me cuesta mucho entender el acento australiano… Luego está la encantadora Teja, una sonriente eslovena que empezó a viajar hace 5 meses sin fecha de vuelta y que se encontró por el camino con Larry y desde entonces están viajando juntos.

Lago de Maninjao

Lago de Maninjao

Después de descansar y un breve paseo, nos encontramos en un restaurante a orillas del lago donde me contaron decenas de anécdotas y las desventajas de viajar toda tu vida. No todo es perfecto, hay que renunciar a algunas cosas, como la amistad… Con Teja estuve hablando cosas de “mujeres”. Los típicos problemas que te sueles encontrar… al final la convencí para hacerse la depilación láser! Me preguntaba cómo hacía yo con el pelo… porque tenía muy malas experiencias con los peluqueros y los tintes. Le dije que soy muy afortunada… no me tiño y voy a la pelu una o dos veces al año. De viaje uso coleta y, a veces, me lo cubro con un pañuelo, así está más tiempo limpio. En fin, estuvimos con una charla muy divertida. Me parecieron estupendos y con muy buena energía.

Como necesitaba dormir y descansar de una vez (y teniendo en cuenta que mañana voy a coger un bus durante toda la noche), me acosté temprano y me tomé una pastillita para dormir…. Solo me despertó brevemente el rezo de la mezquita, pero era muy suave, casi como una nada, así que volví a quedarme dormida enseguida.

Días 14 y 15. Interminable y agotador traslado hacia el Lago Toba

Esta mañana he decidido quedarme en el balcón del hotel y escribir el diario de los últimos dos días. Estas noches pasadas estaba muy agotada como para poder hacerlo.

Después de despedirme de Larry y Teja y quedar de encontranos en el Lago Toba, me monté una mesa y silla para desayunar y empezar a escribir mientras tenía unas vistas super relajantes.

Lago de Maninjao

Lago de Maninjao

Como era previsible, he hecho cambios en el itinerario previsto, pero para eso lo hago.. solo para tener un guión de los sitios a visitar. Hoy debería decidir cuando marcharme a Java para comprar el vuelo y que no me suba mucho de precio. El tema es que no tengo claro como serán los siguientes días y me cuesta mucho tener que cerrarlo. Prefiero seguir como hasta ahora, decidiendo sobre la marcha cuantos días estar en un sitio y cuál es el siguiente al que voy.

Lo único que sí he decidido es que no iré a Ketambe a ver los orangutanes. El precio es mayor que en Bukit Lawang y este viaje va muy ajustado de presupuesto. Es una pena, porque mi idea era ir 3 días de trekking y ver a los orangutanes en su hábitat natural en vez de en las plataformas de alimentación. Pero otra vez será, como tengo pendiente Borneo, ya los veré allí. Otro cambio es que he incluido la visita al volcán Berastegi (nombre más euskaldún no podía ser!), así que tengo que calcular días, trayectos y comprar el vuelo… pero lo dejo para mañana. Cuando esté en Toba veré si me quedo allí dos o tres días y desde ahí calcuraré.

A las 12 dejé el hotel y a partir de ahí empezó el traslado que me llevaría más de 30 horas hasta llegar a Tuktuk, en el Lago Toba.

A pesar que me dijeron que los buses desde Maninjao salían “every time”, no fue hasta una hora  media después que salió uno. Las vistas desde el autobús, tanto al llegar como al marchar, son impresionantes. Hay que subir y luego bajar una alta montaña y aunque la carretera es muy mala y estrecha, las vistas merecen la pena.

Tenía reservado mi asiento en el autobús que llaman de lujo para las 5 de la tarde, pagué 350.000 rupias porque me dijeron que había otro mucho mejor, con asientos totalmente reclinados, wifi y baño. El de lujo normal costaba 280.000, por la diferencia dije que sí. Tenía por delante 2 horas, así que me puse a ver los precios de los buses y volví a preguntar si el otro bus, no tenía también esas comodidades, porque había leído que sí. La verdad es que no lo había leído, pero tuve un presentimiento de que algo iba mal. La comunicación resultó muy difícil, pero enseguida me devolvieron la diferencia de precio con un estrechón de manos… Mi intuición era correcta, me iban a timar. El precio que me dieron era para ir en coche, no en bus. Esas dos horas me las pasé paseando bajo la mirada de todos y respondiendo a la pregunta de de donde era. Cuando justo eran las 5, el hombre que me había intentado timar y vacilado un rato delante de sus amigos… recibió una llamada en la que le decían que mi autobús se había roto, que tenía que cojer el público. Le dije que ok, que me devolviera la diferencia de precio (el público son 220.000) y en ese momento se me ofreció un conductor a llevarme por los 280.000 que ya había pagado. Lo pensé un minuto y dije que no, ya que no me apetecían 15 horas con un kamikace… Cuanto me arrepentiría después de esa decisión!!

Cuando subí al bus ya me empecé a agobiar por la cantidad de humo. He ido en buses locales por otros países de Asia donde se permite fumar, pero nunca me encontré con algo como esto. Ventanas muy pequeñas y cerradas (yo las abrí todas, pero ellos las volvieron a cerrar…) y todos los hombres fumando, aunque en realidad eran pocos, serían unos 7, pero la sensación era agobiante.

Lo bueno es que al ser pocos, se pueden echar los asientos totalmente hacia atrás y el de delante, hacia alante, con lo que estás casi en horizontal. Lo malo es que la carretera es tan mala, tan llena de baches y con tantas curvas, que me empecé a marear. Hubo un momento que me planteé quedarme por el camino y hacer el viaje hasta el lago Toba en varias etapas. Pero el problema es que no hay nada por el camino, salvo pequeñas aldeas de cuatro casas cada ciertos quilómetros. En la primera parada que hicimos pude refrescarme y se me pasó el mareo, ya me había mentalizado de intentar dormir aunque fuese con pastillas.

A la hora de retomar el camino nos paramos. Algunos hombres bajaron y volvieron, supuse que no pasaba nada. Después de diez minutos bajé yo también porque dentro el aire se hacía irrespirable junto con el calor. Al bajar vi un camión cruzado en la carretera, que por suerte no cortó totalmente, así que los coches podían pasar. Estaba claro que tocaba esperar. Había más de cincuenta hombres dando vueltas alrededor del camión, pero nadie hacía nada. Al cabo de dos horas vi a un policía y le pregunté si hablaba inglés, por suerte, hablaba algo, muy poco, pero lo suficiente como para explicarme que hasta las seis de la mañana del día siguiente no irían a remolcar el camión. Se me cayó el alma a los pies, eran las once de la noche! Resignada me fui al autobús, pero cuando vi desde afuera la humareda que había dentro y al entrar sentir el calor y el agobio, me dije que no… que yo allí no podía dormir ni de broma. Pensar que dentro había tres bebés…

Volví junto el policía y le dije si podía parar a los coches y preguntar si alguno iba hacia el lago Toba. Me dijo que sí, así que fui a recoger mis cosas y disponerme a coger el primer coche que pasase. Pero los que pasaban iban llenos… hasta que por fin vemos uno que se ve que dentro había sitio. El policía le preguntó al conductor y le dijo que sí, que pasaba por allí. Enseguida empezó a hablar un hombre en inglés, que era el guía de la pareja que iba detrás, me fijé y era una pareja joven de occidentales. Sonreí y les conté mi problema. El guía me dijo que sí, claro, pero ella dijo que no. Me quedé helada. Peor que una hostia en toda la cara. Tanto el policía como el guía se quedaron callados incómodos. Yo le dije que, por supuesto, si ellos no quieren, pues nada. Me asomé y les di las gracias. Me quedé minutos sin entender qué había pasado.
Al cabo de media hora pasó otro coche y vi que dentro había dos occidentales, ya me temía lo peor. Pensé que era un coche privado también, así que les pregunté, hicieron un gesto de me da igual, pero claro, iban a ir más incómodas. Me metí dentro y luego me enteré que era un taxi compartido, igual al que me había ofrecido aquel hombre hacía ya 6 horas.

El hombre con el que hablé me explicó que no pasaba por el lago, que iban hacia Sibolga, pero que podía bajarme en un cruce y allí coger otro taxi para allá. Cuando ya estaba dentro, me explicó que a ese cruce llegaríamos sobre las tres o cuatro de la mañana y que no había nada allí y que el siguiente bus pasaría sobre las ocho. Aunque teniendo en cuenta el accidente y la carretera cortada… Total, que decidí ir hasta Sibolga porque según él desde allí hasta Parapat (donde se coge el ferry) se tardaban dos horas y la idea de estar en medio de la carretera tantas horas no me resultaba agradable.

Llegamos a Sibolga a las seis de la mañana tras una conducción temeraria y ver dos accidentes de coche graves. Pagué 100.000 rupias por el taxi y allí me dijeron que el coche para Parapat salía a las nueve. Pues nada, a seguir esperando… A las ocho de la mañana abrió una pequeña agencia de viajes que estaba al lado de la “parada” de taxis y aproveché para comprar el billete de avión a Yogyakarta ya que por internet me daba problemas el pago. Todo fue sin palabras… escribí la fecha, el me escribió el precio, acepté y pagué.

Pasadas las nueve de la mañana arrancamos por fin hacia Parapat. Cuando me subo al coche me colocan detrás de todo, sin ventanas y sin casi espacio para las piernas. No protesté porque delante iban personas muy mayores. A mi lado, un joven que no me quitaba ojo y que fumaba. Más que fumar, encendía un cigarro tras otro pero le daba a cada uno no más de tres caladas. Cuando ya llevábamos dos horas de coche se me dio por ver dónde estábamos en el Google map del móvil… bajón terrible! A penas llevábamos una quinta parte! Al poco paramos a comer y le pregunté con señales al conductor cuánto faltaba. Me dijo que tres horas, aunque no sabía si quería decir que llegaríamos a las tres…

Sobre mi compañero de asiento… en fin, lo primero que hizo fue levantarse los brazos y olerse el sobaco para luego decidir echarse litros de colonia. Estupendo, tabaco y colonia juntos con estar en la parte de atrás de un coche en una carretera con miles de curvas cerradas y baches. Superado esto sin vomitar, creo que estoy preparada para todo!

Pero el chico quería lucir su cuerpo… así que empezó a subirse la camiseta y a mirarme… No daba crédito… Yo me centré en mirar por la ventana e intentar respirar por el agujero de la ventana. Un rato después y con la poco discrección que le correspondía, intentó sacarse selfies conmigo. Yo me tapé la cara, ya sin cortarme. Al cabo de otro rato se pone a ver fotos o vídeos en su teléfono. Vi que quería que yo viese lo que estaba viendo, porque lo acercaba a mi con su discrección característica… finalmente eché un ojo y era un video porno! Le di un codazo y se fue para su esquina. Le puse cara de muy mala leche, pero no funcionó durante mucho tiempo.
No había pasado una hora cuando otra vez el chico me pone delante el vídeo pero esta vez mientras se toca sus partes. Esta vez el codazo fue más fuerte y le dije cuatro cosas (que por supuesto no entendió). Imaginad el volumen de la música, que nadie se enteró de nada. Al cabo de un rato me ofreció una galleta!!! Estaba cansada y sin dormir, otra más y creo que pierdo el control.

Sobre las tres llegamos a Parapat (finalmente fueron seis horas desde Sibolga hasta Parapat) y esperé al siguiente ferry que salía en una hora. Comí algo, compré fruta y cogí el barquito por fin. Todavía no me había decidido por el lugar para dormir y es mejor hacerlo antes de llegar porque el barco va parando en varios pequeños puertos y, aunque esto no es muy grande, tienes una pateada de punta a punta.

Luego de hablar con unos chicos en el barco que captaban clientes, me decidí por probar en uno de ellos, que además estaba al lado de uno al qe le había echado el ojo en la guía LP.

No me convenció el precio y la habitación del primero así que me fui al por el recomendado como económico y de turistas indonesios. Regateé el precio y me bajaron de 100.000 a 70.000 rupias por noche en una cabañita con un pequeño porche.

Después de una ducha me quedé dormida cuatro horas, cuando salí a cenar ya estaba todo cerrado. Me compré un vaso de noodles, le echaron agua caliente y a cenar a orilla del lago!. Me volví a dormir al cabo de una hora.

Y aquí se acaba esta etapa, aunque incluye también un día en el norte de Sumatra, es imposible separarlo del día anterior…

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