Diario de viaje a Malasia. Etapa 1: Recorriendo Penang, Malasia

Día 4. Traslado desde Singapur hasta Georgetown, en Penang

Me fui con 2 horas de antelación al aeropuerto después de haber dormido 1 hora en toda la noche. Antes de ayer había dormido 7 horas casi seguidas después de 4 días sin dormir. Pensé que ya había cogido el ritmo, pero no…

El vuelo fue de 1 hora y al llegar al aeropuerto de Kuala Lumpur descubrí que había autobuses directos a Penang! No tenía que ir en metro hasta la ciudad y buscar la termina de autobuses! Vaya descanso! Por cierto, en la misma terminal de salida de los autobueses hay un hotel cápsula muy chulo.

El autobús era de los cómodos, solo 3 asientos en línea que podías poner casi en horizontal. Aún así no me dormí. Me dediqué a observar el paisaje y ver series. En principio iban a ser 5 horas, pero fueron más de 7. Hubo un cambio de autobús (razón del retraso entre otros) donde aproveché para bajar y comprar un pastelito. Cuando fui a pagar la sonriente mujer me dijo que era un regalo para mi! Me quedé tan sorprendida… era una tienda muy humilde y me estaban regalando un pastel, así, sin más!

Al llegar a la terminal de autobuses me dijeron que la terminal de ferrys estaba allí al lado, y allá me fui, con la suerte que en 5´ salía uno. Allí le pregunté a un grupo de chicos si sabían de algún albergue barato y me recomendaron la conocida Love Lane (había leido en un blog que era la zona de los mochileros).

Después de 15′ de fresca travesía llegamos al puerto y me puse a buscar un bus que me llevara a esa calle, cuando uno de los chicos vino a buscarme y ofrecerme su taxi. Ellos iban a otro lugar, pero me acercaban allí. Pues genial! Me dejaron en mitad de la calle, para que yo buscara, pero nada más salir un hombre grande y sonriente me dijo “ven” y allá fui. Vi los precios y la habitación y me pareció correcto. Resulta que este hombre es el famaso Happy Ken, que sale en la guía de la Lonely Planet como persona de referencia en Penang.

Después de dejar mis cosas bajé a dar un paseo, para entonces eran casi las 10 de la noche. Me fui a cenar, me tomé una cerveza y de vuelta al albergue. Estaba rendida.

Día 5. Descubriendo los impresionantes grafittis de Georgetown

Por fin dormí! Yo creo que 12 horas seguidas! Y para mi sorpresa, mi compi de habitación, un chino al que no le entendía casi nada, me regaló una bolsa con comida (galletas, dulces y fruta). Se marchaba a un sitio a meditar y no podía llevar nada, así que me lo dió a mi. Otra vez, genial!

Aunque ya eran las 12 del mediodía, con el sol cayendo a dolor… me fui en busca de los graffitis de la ciudad. Una chica española que estaba en el mismo albergue, Magda, me dijo que ella tenía un plano donde aparecían ubicados las fotos de los dibujos y su localización en el mapa. Eso parecía una gynkana! En busca de dibujos que podrían ser pequeñitos y estar en el porche de una casa… Me encantaron! Aunque algunos ya los conocía, el verlos al natural fue increible. Luego descubri otros muchos preciosos y que no salían en el plano. Allá donde veía a un alguien sacando una foto… allá iba yo y sí, había un graffiti! Qué arte! En otro post escribiré sobre el comienzo de esta iniciativa que acoge obras de los mejores artistas del mundo.

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Algunos de los graffitis más curiosos de Georgetown

Justo cuando volvía a descansar al hotel empezó a llover al modo tropical… una descarga de agua brutal en poco tiempo. Pero a mi me encanta! Ver llover y sentir el fresco y olor que deja la lluvia me resulta relajante.

Para cenar había quedado con Magda, la chica española. Fuimos en busca de un “Food Court”, como una plaza donde hay decenas de pequeños puestos de comida muy económicos, pero no hubo suerte. Eso sí, nos encontramos con más graffitis por la calle super bonitos. Si es que al pasear por Georgetown hay que ir muy atento a sus fachadas, que en cualquier esquina te puedes encontrar una sorpresa.

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Después de cenar pasamos por un local donde había un concierto y allí nos quedamos. El cantante, un experto en marketing que trabajaba para BP, tenía una voz preciosa. Por supuesto que esta información la se porque terminó tomándose una cerveza con nosotras… Luego llegó su profesor de guitarra y se sentó con nosotras. Dos malayos encantadores con los que tuvimos conversaciones muy relajadas.

Y así acabó la noche, de concierto y cerveza en buena compañía en un local de Georgetown…

Día 6. Recorriendo en moto la isla de Penang

Esta mañana no tenía muy claro que hacer, incluso me planteé coger el ferry de las 2 hacia Langkawi, mi proximo destino. Recibí un mensaje de mi couchsurfer en Kuala Lumpur preguntándome a que hora llegaba, ya que el volvía el domingo a las 9 de la noche en avión y me quería dejar el contacto de su tío para que me fuese a buscar a la estación de metro. Como no tenía ni idea de la hora de llegada, me puse a ver cómo hacer el trayecto Langkawi (es una isla) a Kuala Lumpur.

La opción 1 era volver en ferry hasta Langkawi y coger el bus a KL. Esto supone unos 130 MYR y más de 10 horas. Como el ferry no sale hasta las 2 de la tarde, la previsión de llegada a la ciudad era de cerca de la 1 de la mañana. La opción 2 era coger un vuelo, que supone 1 hora y 180 MYR (si se cogen con tiempo, los hay por 70). Me quedé con la opción 2…

Resuelto este tema y comprado el billete, pensé en cogerme el autobús que hay gratis para los turistas y que te permite la subida y bajada en varios puntos. El que yo quería iba por la costa y parece ser que no era gratis. Sin pensarlo mucho hablé con Happy Ken y le pedí una moto. Me iba a ir hasta el Parque Nacional de Penang o donde llegara. No se fiaba mucho de mi y me repitió decenas de veces cómo encender la moto y bloquearla… que recordase que es por la izquierda… en fin, que se despidió de ella dándole besos!

Al empezar andar en la moto me di cuenta de lo grande que era la ciudad. Yo había paseado por la zona antigua y parecia pequeño, pero no… Después de ir al tun tun, le pregunté a un hombre en un semáforo cuál era la dirección para ir hacia la playa y costa del norte. Me dijo que quedaba lejos y que era complicado, pero dicho esto añadió “es mi día libre, sígueme!”. Y así hice! La verdad es que sería imposible que me lo explicase… quedaba bastante lejos y había muchos cruces. Al llegar, después de 15′ de ruta en zigzag, se bajó del coche y, con una sonrisa, me empezó a preguntar por mi viaje y de donde era. Cuando le respondí que era española, se le iluminaron los ojos, era su primera española! Y lo más gracioso es cuando me mira serio y me pregunta que cómo es que se hablar inglés! No supe como tomármelo, solo me eché a reir y le dije que mi inglés era muy malo Pero él seguía intrigado, porque en España se habla el español, no el inglés… En fin, un personaje muy curioso, porque él era chino y hablaba inglés! Me invitó a comer pero le dije que acababa de empezar la ruta y era muy temprano. Agradecida me despedí de él, no sin antes recibir un montón de buenos deseos y que le prometiese que iba a conducir despacio y tener cuidado.

La primera parte del trayecto no me gustó mucho porque era zona industrial y tenía mucho tráfico. Pasados unos kilómetros empezó el paisaje bonito y ya una condución más relajada. En un semáforo que atravesaba un pueblo me paré al lado de otro motorista. Se giró y me sonrió y tuvimos la siguiente corta conversación:
– Hola, a dónde vas?
– Hola, no se.
– Sígueme
– Ok

Y allá lo seguí, sin tener ni idea de lo que me quería enseñar. Pero me dio buen rollo y me dejé llevar, una vez más, por las sensacines. Después de varios kilómetros nos metemos en un pequeño pueblo y fuimos a dar a un playita. Al bajar de la moto me pide que lo siga y veo que hay muchísimos gatos por ahí, más de lo habitual. Entra en una casa y dice “Hola mamá, traje a una amiga”. Me acerco y veo que es una mujer de unos 60 años de aspecto americano. Sorprendida por la situación le pregunto qué sitio era aquel, con tantos gatos y que se llamaba Cat Beach. Así que me cuenta su historia que resumiré en que hace unos años decidió crear una casa para acoger a cientos de gatos y que iban a ser sacrificados, ya por estar enfermos, viejos o en la calle. Vive en unas condiciones muy humildes y acepta donativos para poder comprar medicinas y pagar al veterinario en su campaña de esterilización. Sobre ella y su proyecto escribiré otro post, pues es muy interesante y hasta se pueden hacer labores de voluntariado gratis.

Después de una charla con ella, llegó otra americana quien tenía acogidos en una finca a 600 perros! Llevaba muchos años en la isla cuidando de ellos. Como ella se marchaba no pude ir a visitarlos… Nos sacamos unas fotos, di un donativo y me fui a coger mi moto. Le dije a mi nuevo amigo, Nazaré (o eso le entendí) que iba a ir hasta el faro que hay en el Parque Nacional de Penang y me contestó que me llevaría hasta la entrada. Así que otra vez lo seguí.

Como ya eran más de las 2, pensé que sería mejor comer antes de empezar la ruta y resultó que su hermana tiene un pequeño restaurante en la entrada del parque. Él había decidido acompañarme en mi ruta, tenía el día libre. Después de comer empezamos a caminar y cuando vi que el cálculo de tiempo para llegar al faro era de 4 h 30′, decidí acortarlo porque no quería que me cayese la noche conduciendo y aún había un par de sitios más que quería visitar.

La entrada al parque es gratuíta y hay 3 rutas para hacer. Solo hay que registrarse en la entrada y avisar de cuál es la ruta elegida. Yo elegí la del faro, pero no con la idea de llegar allí, sino de pasear por la costa. El nivel de humedad era altísimo y junto con el calor resultaba, por momentos, algo sofocante. Aún así, valía la pena el paseo, siempre se podía salir a zona de playa y respirar un poco de aire fresco. Tenía pensado llegar hasta la playa de los monos, pero decidí volver antes, con la buena suerte que en el regreso, en una pequeña zona de playa, veo que hay un enorme lagarto, pero enorme! Me quedé pasmada mirando para él, avisé con una seña a mi Nazaré y pensé en hacerle una foto. Para cuando cogí la cámara y le cambié los parámetros, ya estaba en el agua… Pero estaba a 3 metros de mi! Y fue, así, de repente, sin esperarlo. Le pregunté a mi compi y me dijo que eran como los de Komodo, solo que un poco más pequeño. Si este es pequeño… cómo serán los de Komodo! Me dio un subidón impresionante, fue una gran sorpresa. Y ya cuando estábamos saliendo del parque nos encontramos a un mono muy tranquilo pero que no dejaba de mirarme. Despacio saqué la cámara y me dispuse a sacarle fotos, entonces empezó a trepar por el árbol arriba. Aún así, alguna foto pude sacar! Esto me pasa por no querer llevar la cámara colgada…

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Me despedí de mi Nazaré, no sin antes dejarme en la salida que llevaba a una catarata que indicaban en el mapa. La zona es de montaña y las vistas son preciosas. Cuando por fin llegué a la catarata me llevé un poco de desilusión, era muy pequeñita… aún así, tenía que haberme llevado el pantalón corto y bañarme junto con la familia que estaba allí disfrutando de la tarde.

Al poco salí dirección sur, a visitar un gran templo. Para llegar aquí fui por una zona muy transitada donde los coches iban bastante rápido y había muchísimas motos. Al llegar al macro templo me entero que estaba cerrado… acababa de cerrar hacía unos minutos!

Así que después de dar una vuelta en moto por las instalaciones… me volví a Georgetown. Ha sido un día muy intenso!

Al llegar Happy Ken me estaba esperando y, no se porque le devolví la moto intacta o lo que, pero me dijo que quedáramos a cenar, que me llevaría a un Court Food. La idea me pareció excelente y le dije que sí, pero me dijo de quedar antes de las 10, y al poco me di cuenta que para esas horas yo iba a estar agotada (apenas eran las 8).

Encantada con el día estupendo que tuve, solo me apetecía quedarme a ver las fotos y escribir, así que salí a cenar algo (un gran plato de algo parecido a nuddles que me costó 1 euros) y me volví pronto al albergue. Ahí estaba Ken y me dio mucha rabia decirle que no iba con él, porque estaba segura podía ser curioso (apenas habla inglés) pero me pudo el cansancio y lo que realmente me apetecía era descansar.

Así que aquí estoy, escribiendo el día inesperado e intenso que he tenido y preparando mis cosas para mañana coger el ferry hacia Langkawi.

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