Diario de un viaje a Singapur

Día 1 y 2. Llegada a Singapur y descubrimiento de una gran ciudad

Después de dos vuelos de 7 y 8 horas cada uno, llegué a Singapur pasadas las 10 de la mañana, 30′ antes de lo previsto, por lo que mi amigo Jay no había llegado todavía. Pues sí, es todo un lujo llegar a una ciudad nueva y que te vayan a buscar para enseñarte su ciudad!

A Jay lo conocí en el vieja a Birmania, concretamente en mi lugar preferido, en Bagan. Él viajaba solo y yo con mi amigo Álvaro, los tres terminamos compartiendo habitación y paseo en bici por los templos. Me pareció un chaval majísimo y todo este tiempo seguimos en contacto gracias al Facebook. Así que, dos años y medio después, nos encontramos en su ciudad! Encima me trae dos regalitos: chocolate y cerveza artesana, ambos hechos por él!

Decidimos ir a dejar la mochila a casa de mi couchsurfer, que está cerca del aeropuerto y quedamos que a la tarde igual quedábamos para tomar algo, mientras él iba a descansar. Y allá nos fuimos, a conocer Singapur de la mano de un singapurés de origen chino.

Empezamos por la zona de Bugies y sus mercados. Me fue comprando diferente comida para que fuese probando… unas me entusiasmaron y con otras mi cara lo decía todo. Después de varios paseos quedamos con su novia, quien me traía otro regalo: té de Thailandia! Y juntos nos fuimos a un templo donde hice el ritual para saber la respuesta a una pregunta a través del número del palo que te caiga al suelo. Es muy sencillo, mientras piensas una pregunta, de rodillas mueves fuertemente un bote abierto con muchos palos, todos ellos numerados. Cuando se te cae uno, paras y lanzas dos piezas al suelo, dependiendo de como caigan, tienes que repetir o no el bateamiento de los palos. A mi me valió el tercero. Con ese palo vas al mostrador y te dan un papelito donde te dicen un breve resumen de lo que debes hacer. Luego consultas tu número en un libro para tener más información y si en el papel el resultado es negativo (fue mi caso), se quema. Y así hice, por supuesto… (solo por si acaso).

Luego nos fuimos hasta Little India, paseamos entre calles llenas de color y olor a incienso. Fue como trasladarse a la India, mujeres con sus saris de colores y en todos los bajos de las casas se vendían productos de allí. Un paseo muy agradable!

Y desde aquí nos fuimos al Barrio Chino, una zona también muy comercial pero mucho más turística. Ahí el paseo fue muy corto, nos agobiamos con tanta gente y decidimos cambiar de zona.

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Como podéis ver en la foto, el estilo colonial pintado de muchos colores está presente en ambos barrios, así como una amplia zona de la ciudad de Singapur. Me gustó mucho como han integrado los edificios modernos con los antiguos. Hay una coexistencia que, más que contrastar, se fusiona, creando espacios realmente interesantes.

Y después de más paseos, nos fuimos a la zona más moderna, Marina Bay y sus alrededores. Cuando llegamos ya era de noche y la verdad es que resultó preciosa la visita de los jardines. Yo ya estaba cansada que hasta me cuestioné quedarme a dormir allí, en uno de sus cómodos espacios para el descanso.

Me quedé fascinada con esta ciudad. Los que me conocen saben que no disfruto mucho de las ciudades, que soy más de paseos en pueblos y la naturaleza, pero Singapur es especial. Es una ciudad con muchísimos espacios verdes, amplias avenidas, interesantes museos, zonas coloniales impecables, preciosos edificios modernos integrados de una forma muy interesante en la ciudad antigua y con una historia de lucha, independencia y estrategia económica.

Después de disfrutar de las vistas, nos despedimos muy agradecida por este gran día que tuve gracias a Jay y su novia. Eran casi las 12 de la noche cuando llegué a casa de Rodhi, mi couchsurfer indio. Conversamos un poco y quedamos para el día siguiente después de su trabajo. Yo estaba muerta de cansancio. Ya iban 3 noches sin dormir….

Día 3. La ruta de los museos de Singapur y sus preciosos edificios coloniales

Por fin pude dormir! Cerca de las 10 de la mañana pusimos rumbo al centro. Rodhi a su trabajo y yo a visitar algunos museos.

El próximo 9 de agosto se celebra el 50 aniversario de la independencia de Singapur y se están montando instalaciones por toda la ciudad. La fiesta va a ser increíble! El tema es que no se si es por ello, pero algunos museos están cerrados y, después de fracasar con tres, por fin encontré uno abierto, el Peranakan Museum. Y fue aquí donde aprendí que existe una cultura y “etnia” llamados peranakanes, con sus propias costumbres, símbolos, ritos,… Y esto es el fruto de la mezcla entre indios del sur (en su mayoría tamales) y chinos. Me gustó mucho este museo y espero poder una entrada aparte sobre este descubrimiento!

Desde ahí me fui al Museo Nacional, cuyo edificio es digno de visitar. Aquí me encontré con varias salas cerradas y solo pude visitar una interesante exposición sobre la historia de Singapur. Una ciudad que ha luchado mucho para llegar hasta donde es hoy.

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Me fui hasta Clarke Quay en metro, una zona llena de bares, restaurantes y clubes dispuestos en casas coloniales de colorines a lo largo del río. Lo malo es que casi todo abre por la noche y estaba casi vacío. En realidad no es lo que más me gustó, pero me insistieron en su visita, así que allá fui. Desde ahí seguí por el río hasta llegar al Marina Bay, pasando por la zona dond está el símbolo de Singapur: el Merlion (mitad pez y mitad león). Como era de suponer estaba lleno de turistas esperando a hacerse un selfie con la estatua detrás. Desde ahí las vistas son muy buenas, solo por eso ya valió la pena.

Quise volver al jardín y admirar de día este gran parque, con grandes obras arquitectónicas integradas con la vegetación. A estas alturas estaba ya muy cansada y me volvió a parecer un sitio estupendo para dormir! Pero no, había quedado con Rohid de tomar una cerveza y volví al Clarke Quay y pude descubrir una de las zonas más turísticas de la noche de Singapur! Menos mal que nosotros nos compramos las cervezas en una tienda y nos fuimos a la ladera de enfrete a ver el colorido de las luces reflejadas en el río.

Nos retiramos a una hora pruedente puesto que al día siguiente tenía el vuelo temprano. Solo decir que no me dormí hasta las 6 de la mañana… a pesar de estar muy cansada, todavía no cambié el horario de sueño. A las 7 sonó el despertador!

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2 comentarios

  1. Estuve pensando en ir a Singapur cuando vivía en Japón, pero al final no lo hice. Había oído que es un sitio carísimo, ¿es cierto? La verdad es que me ha quedado la espinita…

    • La ciudad es preciosa, una de las más bonitas donde he estado, pero… sí, es carísima! una cerveza cuesta, al cambio, unos 7€… un chocolate con hielo, lo mismo,… si al final me fui a comer a un Pans&Company!
      Pero si ajustas bien los gastos, merece la pena visitarla, con dos días tienes para ver lo más destacado y callejear.
      Anímate! Un beso guapa!

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