Costa Rica: Etapa 8. Visitas en Bocas del Toro y regreso a San José

Día 14. De Cahuíta a Bocas del Toro (Panamá) en transporte local

Hoy toca desplazamiento hacia el sur, a Bocas del Toro cruzando la frontera de Sixoala. Desde Cahuíta hay buses hacia Sixoala cada hora a partir de las 7 de la mañana y cuesta 2.40 colones. En poco más de una hora ya estábamos en la frontera.

La pequeña terminal de Sixoala está pegada a la frontera, antes de subir las escaleras recuerda pagar la tasa de salida de 8$,  subes hacia el puente y ya estás en la oficina donde después de cubrir el impreso tienes acceso al viejo puente (todavía con las vías del tren) que pasa por el río y que divide los dos países.

El puente está bastante deteriorado, pero si vas con cuidado, no meterás el pie en uno de los huecos que hay entre las maderas. Al llegar al otro lado hay que pagar una tasa de 5$ /4.000 colones y luego bajar a hacer la cola para obtener el visado. Nosotros tuvimos suerte e hicimos todo el trámite en media hora.

Frontera de Costa Rica con Panamá

Frontera de Costa Rica con Panamá

Desde allí tienes buses que van para Almirante, taxis o minibuses compartidos que, por 10$ te dejan en el muelle. Nosotros tomamos esta última opción y en menos de media hora ya estábamos en embarcadero comprando nuestro billete hacia Bocas del Toro (6$). Hay barcas saliendo constantemente, así que en media hora ya pudimos tener nuestro asiento. Para no variar, nos llovió bastante y tuvimos que ir con la barca cerrada, cosa algo claustrofóbico… Poco menos de una hora más tarde llegamos al pueblo de Bocas, en la Isla de Colón.Quedamos sorprendidos con la cantidad de turistas que había, creo que el 80% eran extranjeros! La verdad es que no es el ambiente que más me gusta… muchos jovencitos surferos y fiesta.

Fuimos a sacar dinero en el único banco que hay y que, por supuesto, tiene colas eternas… comimos algo y nos fuimos a coger un taxi acuático (4$) para ir a la Isla de Solarte, que es donde teníamos nuestro estupendo alojamiento Bambuda Lodge.

Quedamos tan encantados que decidimos quedarnos allí toda la tarde y noche sin hacer nada más que descansar y relajarnos. En esta isla solo está este alojamiento y una pequeña villa que ellos llaman de indígenas, pero vamos, digamos que son simplemente panameños.

Vistas desde la terraza de Bambuda Lodge

Vistas desde la terraza de Bambuda Lodge

La cena se hace conjunta y hay tres opciones, que eliges unas horas antes apuntándote en una pizarra y siempre con una opción vegetariana. Estaba riquísimo!

Decidimos hacer mañana un tour completo a la Isla Zapatilla, ver perezosos, hacer snorkel y deepboard. Hoy toca retirada tempranera (como siempre para mi), porque el relax es tal, que solo entran ganas de tumbarse a dormir…

Día 15. Excursión a la Isla Zapatilla, Bahía de los delfines, snorkel y deepboard

Después de haber desayunado las mejores tortitas de mi vida en el Bambuda Lodge, nos vinieron a buscar los del tour que hacen el Deepboard (únicos en Bocas). Moisés, el encargado, fue majísimo, siempre está de buen humor y contesta a cualquier pregunta que se le haga sobre bichos.

Primero fuimos a la isla donde están los perezosos, donde vimos a varios desde la barca. Luego, dirección a Cayo Zapatilla, reserva natural, pasamos por la Bahía de los Delfines, donde solo pudimos ver las aletas de algunos de ellos…

Es impresionante llegar a Cayo Zapatillas. Desde la barca puedes ver perfectamente la barrera de coral que hay y que detiene las fuertes olas que vienen del Atlántico. Ves una línea blanca de espuma por donde no pueden pasar las barcas, ya no solo por las olas, sino porque ha poco más de medio metro entre el coral y la superficie.
La verdad es que no me entusiasmó mucho el sitio… estaba demasiado arreglado el caminito y hay poco que hacer, salvo ir a la playa.

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Como hacía mucho viento, la marea estaba revuelta y lo de bañarse no nos pareció prudente. Además, hay una zona donde pelan los cocos que está en la orilla y que si paseas por ahí te puedes recibir un buen golpe con un coco arrastrado por una ola… que fue lo que me pasó a mi…

Allí comimos y una hora más tarde, nos volvimos a la Bahía de Coral para hacer el Deepboard y snorkel. Como soy algo miedosa al agua, preferí ir en el segundo turno y ver como iba el tema. Pues resulta que te sujetas a una especie de escudo de plástico transparente que va unido por una cuerda a la barca, dependiendo de la posición en el que pongas el “escudo” bajas o subes. Se trata de que la barca irá a una velocidad de unos 5km/h y tú vas enganchado con tu máscara puesta y, después de tomar aire, te sumerges y puedes ir incluso a 3 m bajo el agua.

Como yo soy una miedica, solo me sumergí un poco una vez y el resto fui con la cabeza baja viendo el fondo. No me ayudó a tener confianza la petarda que tenía al lado que no hacía más que darme patadas y ponerse debajo de mi. Menos mal que Moisés iba super pendiente de todos y nos colocaba en segundos. Verlo a él jugar con el agua en las profunidades ya era en sí un espectáculo.

Mientras el primer grupo se fue al Deepboard, los demás nos quedamos viendo los bancos de coral y pececitos de colores que habitaban en ellos. Para mi fue lo mejor del tour!

Snorkeling en Coral BayCerca de las 6 de la tarde llegamos a nuestro paradisiaco Bambuda Lodge y, después de una ducha nos tomamos una fresca cerveza mientras esperábamos la tan deseada cena. Otra vez nos encantó… yo comí una musaka vegetal de vicio!

Todavía no sabemos que hacer mañana, pero lo que sí tenemos claro es que tenemos que irnos a la Isla Colón que es donde tenemos el otro alojamiento para la última noche en Bocas. Mañana veremos, hoy, como siempre, retirada tempranera…

Día 16. Caminata por la Isla de Solarte, visita a la villa y barco para la Isla de Colón

Después de desayunar de nuevo las mejores tortitas del mundo… empezamos a ver las opciones para el día y decidimos ir a dar un paseo por la isla. Mientras estábamos en el proceso de decisión conocimos a una encantadora pareja formada por un español y una serbia, así que al final ellos también se animaron y los cuatro decidimos perdernos por la isla para llegar a la playa de Hospital Point para hacer snorkel.

En el lodge te ofrecen gratis el equipo de snorkel y unas botas para el trekking, pues el barro llega más arriba de los tobillos. Por suerte, mientras nos probábamos las botas, un trabajador que conocía bien la isla se ofreció a llevarnos hasta el camino principal. Menos mal! No hubiésemos llegado sin él seguro! Esto si que es jungla virgen, aquí sí que disfruté pateando por entre estos árboles y matorrales de decenas de especies que en mi vida había visto.

Trekking por la Isla de Solarte

Trekking por la Isla de Solarte


Después de casi 1 hora nuestro guía nos dejó en el camino principal y desde allí nos indicó cómo llegar a la playa. Para ello atravesamos la villa de la que nos habían hablado y yo cada vez estaba más emocionada! Esa vida tan diferente, tan sencilla, me conmueve.

El tema es que seguimos rumbo a la playa en medio de, como no, un buen chapuzón de agua. Pasamos por más casitas y buscamos casi desesperados un sitio donde comprar agua. Las tienditas eran muy básicas y la primera no tenía nada de beber. Le pedí a una familia si podíamos beber agua de sus depósitos que llenan de la lluvia y ahí pude quitar la sed que llevaba arrastrando desde hacía tiempo. Cuando paró de llover fuerte, fui a buscar la segunda tiendecita… un habitación de madera con 8 productos puestos en baldas y un arcón con unas pocas bebidas. Cogí lo que había y volví al muelle donde estaban los demás resguardados de la lluvia.

Ya con las bebidas y con algo menos de lluvia nos dispusimos a buscar la dichosa playa… seguimos y seguimos hasta que llegó un punto que vimos que estábamos dando vueltas. Llegamos al pueblicito del muelle (así descubrimos que habían dos villas, no una) desde el interior y pudimos ver a los tímidos niños sentados en las puertas de las casas o asomados por las sencillas ventanas mirándonos seriamente.

Compramos pan de coco a una familia que acababa de hornearla y yo no podía estar más feliz por no haber encontrado la playa. Esto es mil veces mejor!

Villa de la Isla de Solarte

Villa de la Isla de Solarte

Volvimos al muelle y el dueño de la tiendecita nos llevó hasta el embarcadero de nuestro lodge en poco más de 5 minutos! En realidad estábamos cerca por mar, pero por tierra necesitábamos casi dos horas para llegar. Embarrados, mojados pero felices, llegamos al hotel para darnos un chapuzón en la piscina antes de ducharnos y secarnos por fin. Después de comer y muy a nuestro pesar, cogimos una barca para ir a la Isla Colón, a Bocas donde pasaremos nuestra última noche en Panamá.
La verdad es que es un cambio radical estar en una u otra isla, pero me alegro también de haber estado hoy aquí.

Vivir la noche en Bocas, con sus espectáculos, con la cantidad de gente que hay en la calle, con la música y pasear por estas casas de madera pintada de colorines, tiene su punto y es otra manera de estar de vacaciones. Teníamos reservado en el Tungara Hostel que está situado en pleno corazón de Bocas y que tiene un ambiente muy animado. Después de dejar las mochilas e intentar fallidamente sacar dinero (los domingos el cajero queda vacío) nos fuimos a cenar a un restaurante que aceptaban tarjeta VISA y que, además, tenía varios espectáculos. En este sitio la gran mayoría eran turistas ticos y panameños, cosa que me gustó mucho…

Y como ya viene siendo habitual, después de la cena me da el ataque de sueño loco y necesito irme a la habitación para no caerme dormida en cualquier esquina.

La gente del hostel es super amable y agradable y, aunque tienen un bar muy animado, no se escucha arriba el ruido. En poco más de 10 minutos caeré kao… pero seguro que mañana me volveré a despertar a las 5 de la mañana…

Día 17. De Bocas del Toro a San José en transporte local

Por supuesto que me desperté a las 5 de la mañana, pero hasta las 8 no desperté a Manuel para levantarnos e ir al banco a ver si habían repuesto dinero ya que íbamos justos para hacer todos los traslados. Pues no, hasta las 10 de la mañana no llegaba el dinero… Decidimos irnos igualmente y sacar de camino a la frontera.

Cogimos el siguiente barco y estando en el embarcadero nos enteramos de que el bus directo para San José salía a las 11 h de Costa Rica (en Panamá es una hora más), así que igual nos daba tiempo a cogerlo.

Al llegar a Almirante vimos que había un grupo enorme de argentinos que viajaban a San José en transporte organizado. El taxista que nos abordó nos dijo que deberíamos intentar llegar a la frontera antes que ellos porque podíamos perder casi dos horas si llegábamos después.

Cogimos el taxi (15$ cada uno) y le pedimos que parara en un cajero para poder pagarle… pues resulta que a los 3 cajeros que fuimos les pasaba lo mismo: caída del sistema y los bancos no cambian euros. Como teníamos colones pensamos en cambiar en la frontera y pagar así al taxista. Mientras estábamos en el último cajero vimos como pasaban los autobuses llenos de gente hacia la frontera… la habíamos fastidiado…

Llegamos al pueblo y cambiamos el dinero y vimos que todavía los argentinos estaban saliendo de los buses… Como poseídos corrimos hacia la oficina de la policia y llegamos a tiempo! Solo había una pareja antes que nosotros, cuando acabamos y vimos la cola pudimos ver que eran casi 100 personas! La cola daba vuelta hasta la subida al puente!

Pagamos nuestra tasa de 3$ por salir de Panamá (nunca entenderé estas cosas) y cruzamos el viejo puente rápidamente, para que no nos pillaran. Mientras esperábamos en la cola vimos que faltaban 10 minutos para las 10, vamos, que teníamos una hora por delante, así que nos relajamos. Aún así, fui a preguntar a un chico de allí a que hora salía el bus a San José y me dijo… en 10 minutos y el siguiente a las 4 de la tarde!

Tendríamos que coger un bus hasta Cahuíta y allí otro para San José, o algo similar, fue lo que le dije, pero él me dijo que le pidiera a los primeros de la cola que nos dejaran pasar y que seguro que sí lo harían. Yo lo dudé mucho, pero aún así lo intentamos y SÍ, nos dejaron pasar! Cubrimos a toda leche el impreso de entrada y fuimos corriendo a la terminal. Faltaban 5 minutos…. Compré los billetes y fui a comprar rápidamente algo para desayunar. Con un zumo de naranja y unos platanitos y nuestras mochilas, nos subimos al bus, por fin!

El autobús a San José hace bastantes paradas, pero aún así, 5 horas después, cuando casi eran las 3 de la tarde, ya estábamos en la capital!

No teníamos ni idea de estos horarios y por eso fue todo muy precipitado, pero en realidad nos salió perfecto, por los pelos todo, pero saliendo a las 8, hora costaricense, de Bocas del Toro, a las 3 de la tarde estuvimos en San José. Yo creía que hasta las 5 o 6 de la tarde no llegaríamos, así que al final estuvo bien.

Desde la terminal cogimos un taxi al hostel, donde descansamos un rato y después de una ducha nos fuimos a callejear, de nuevo, por San José. Más bien fuimos a ver regalitos y ver las tiendas del boulevar que siempre está abarratodo de gente.

Hoy tocó cena tempranera y, como siempre pasa después de cenar, me entró el sueño loco y nos fuimos pronto al hostel. Esta vez con estar en vertical me llegó para descansar y así poder escribir tranquilamente. Aún así, no son ni las 8 de la noche y en breve me quedaré frita. Mañana es día de regreso, aunque tenemos toda la mañana para pasear.

Día 18. Descubriendo un poco San José

Hoy tocó la compra de regalitos que fichamos ayer y aprovechamos para visitar el Teatro Nacional que resulta ser el edificio donde el presidente tiene los actos oficiales con otros mandatarios.

Es bastante bonito y como hay visitas guiadas gratuítas, nos pudimos enterar de más cositas que si fuésemos solos. Merece la pena esta visita de media hora, aunque pequeño, esconde rincones sorprendentes.

Teatro Nacional

Teatro Nacional

De ahí decidimos ir al Museo Nacional, que queda a 5 minutos caminando. Nos encantó! La entrada es através de un mariposario, solo por esto ya vale la pena.

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Está situado en lo que fue el antiguo cuartel militar y tiene varias salas muy diferentes. Nosotros tuvimos que hacer el recorrido muy rápido porque no teníamos tiempo, lo cual fue una pena. De haber sabido que era así hubiésemos venido ayer por la tarde… Pero bueno, al menos vimos cosas muy interesantes.

Bola esférica precolombina

Bola esférica precolombina

Ya justo de tiempo, nos fuimos al hostel a buscar las mochilas. Manuel se queda un día más, pero va a cambiar de hotel, así que me acompañó a la terminal de buses para el aeropuerto donde nos despedimos hasta dentro de dos días…
En el aeropuerto hay que pagar una tasa de 29$ (se puede pagar con tarjeta de crédio) en unos mostradores que están entrando a la derecha. Allí ya te dan el papelito a cubrir de salida del país. En el aeropuerto hay unas cuantas tiendas, carísimas, donde comprar los souvenirs de última hora. Lo único que no me gusta de este país es lo caro que es. Más que España… Ah, y el estado de las carreteras, cuando las hay…

Ahora ya estoy en el avión, se acabó este viajecito tan deseado a Costa Rica, en un resumen muy rápido puedo decir que me ha gustado mucho, que tiene un paisaje salvaje increíble, que la gente es muy amable y sonriente, que la comida está buenísima y que es una lástima que no hayamos podido disfrutar más del viaje por culpa de la incesante lluvia.

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4 comentarios

  1. una excelente experiencia, la verdad es que es un país muy llamativo. Muy completo el post, enhorabuena…
    Saludos de un español desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

    • Muchísimas gracias Javier! Me lo he pasado genial en todo el viaje, es todo naturaleza a lo grande. Espero ir escribiendo información útil poco a poco, tanto de los parques como del transporte. Y en breve… fotitos!!

  2. En nuestro caso también visitamos playa estrella. Idílico !!!

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