Diario de Irán_ Días 36, 37 y 38. Teherán y vuelta a casa!

Los últimos días en Irán los pasé de paseo y cháchara con mi anfitriona y amiga Azade. Hemos hablado de lo divino y de lo mundano, de religión, de feminismo, de leyes y de costumbres…

Sobre esto último es algo que está costando mucho cambiar en Irán. Se han eliminado leyes como las que prohibía a las mujeres andar en bici, pero éstas no se atreven a hacerlo porque los hombres las miran mal, incluso con lascivia. Así mismo ellas sienten en muchos momentos que los hombres las acosan con las miradas y prefieren, en muchos casos, ir cubiertas para evitarlo. Es como en el metro o autobús, que los hombres y mujeres van separados y esto resulta muy cómodo para mi como mujer. Me siento mucho más segura y tranquila, pero… hasta que punto esto es bueno? Yo no creo que lo sea en absoluto. Pensando a largo plazo, la única manera de vivir en una sociedad de igualdad es evitando las diferencias y los guetos. Otro ejemplo lo tenemos en un jardín amurallado que han hecho en Teherán para las mujeres. Aquí puedes estar con ropa corta y tomar el sol sin que un solo hombre pueda verte…

Yo no tuve problemas de tocamientos, solo pequeñeces, pero resulta curioso ver que intentan rozarte la mano como algo que es excitante para ellos. Estas pequeñeces fueron dos de tocamiento de manos… y un intento de roce de un brazo con un pecho en un sitio apretado. Mi reacción en las tres ocasiones fue muy rápida e incluso algo agresiva, lo reconozco, pero no me gusta que me toquen, y los aparté enseguida. En todas las ocasiones se quedaron confusos y avergonzados. No tuvieron tan buena suerte dos chicas de Taiwán que conocí a las que habían intentado tocar, entre las 4 que iban en el grupo, en ocho ocasiones diferentes. Tocamiento de culo, tetas, piernas e incluso exhibicionismo fueron las situaciones en las que se encontraron. Todas ellas intentaron regresar antes a su país pues se sentían acorraladas constantemente, dos de ellas pudieron cambiar el vuelo, las otras dos, las que yo conocí, solamente decían que odiaban a los hombres de Irán.

Hablando con más chicas viajeras sobre este tema, ninguna tuvo tantos problemas. Tocamiento de manos a la hora de entregar el dinero, roce de una mano en la cacha en el metro, intento de beso en el taxi… han sido los comentarios de algunas, pero tan solo fueron estas situaciones, que fueron totalmente controlables. Lo de las taiwanesas fue realmente mala suerte.

Como mujer que viaja sola, siempre intento ser muy prudente y evitar muchas situaciones incómodas, pero puedo decir que no me sentí en ningún momento acosada ni tuve que dar vueltas para evitar un callejón. La sensación de seguridad fue constante. Tengo que admitir que un día que fui con un pantalón y un manto (chaquetas que usan las mujeres para cubrir hasta cerca de la rodilla) me sentí incómoda pues éste se abría y dejaba ver la entrepierna que fue centro de miradas de muchos hombres… volví a la casa y me puse un blusón largo…

Así que, como romper este círculo vicioso? deben las mujeres andar en bici y recibir miradas lascivas para que los hombres se acostumbren y lo normalicen? Me gustaría saber la opinión de vosotros, previa reflexión.

Y aquí se acaba mi viaje por Georgia, Armenia e Irán. Un paso de Europa a Asia, de altas montañas a desiertos kilométricos, del cristianismo al islamismo, de la hospitalidad, a la mayor hospitalidad del mundo…

Con mis anfitriones en Teherán. Largas noches de conversaciones!

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