Diario de Irán_ Día 21. Kashan y escapada a Abyaneh

Esta mañana me fui a visitar lo más característico de Kashan, sus casas históricas. Más que casas son palacetes que fueron construidos durante el siglo XIX por mercaderes ricos. Actualmente están rehabilitándose tres de ellas y el Hamman.

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Es una visita muy agradable, yo fui a primera hora y casi no había nadie ni hacía mucho calor. Es muy habitual coger un guía que te enseñe toda la ciudad, hay varios tours organizados.
Me fui hasta el bazar pero estaba cerrado, los viernes es el único día que cierra, así que me fui hasta los jardines Fin, sugerido por mi anfitriona de Couchsurfing.  Aquí había más gente, es época de vacaciones en Irán y este es uno de sus sitios preferidos (incluido dentro de la Unesco). Es muy refrescante pasear por aquí por la cantidad de agua que hay por todos lados.

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Me fui a la casa pues había quedado en peinar y maquillar a Mina… ya le dije que yo no sabía pero insistió. Tenía una celebración de mujeres (nacimiento de un bebé) y quería ir al estilo europeo. Después de haber hecho lo que pude me fui hasta el pueblo de Abyaneh que está a 85 km. No hay transporte local y por insistencia de Mina, era mejor hacerlo todo con el mismo taxista para conseguir un descuento (su casa está muy lejos del centro y he tenido que usar el taxi siempre), total, el día más caro que he tenido, entre entradas (10.000 cada una) y taxi (7.000 cada recorrido,  taxi a Abynahe, 120.000), ha sido un desajuste de presupuesto.
El pueblo de Abyaneh es bastante bonito. Está entre montañas a 2235 m y tiene unos 1500 años, las casas están hechas de adobe y orientadas para maximizar el sol y hacer menos duros los inviernos. Pasear por allí fue un respiro de aire fresco, literalmente.

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Ya se estaba empezando a poner el sol cuando regresé a Kashan, o mejor dicho, al pueblo cuyo nombre no conozco y donde viven los suegros de Mina, que es a donde le dijo el taxista que me llevara. Pues allí estaba de nuevo, rodeada de gente que no hablaba inglés y mirándome curiosos. Esta vez eran más de doce, parece que se reúnen todos los viernes para cenar toda la familia. Al menos había wifi y pude hacer algunas gestiones y subir al facebook los diarios que ya tenía publicados. Al usar una app para desbloquear el control de internet, va muy lenta cualquiera subida que haga.
Y cuando ya creía que nos marchábamos, me piden que baile!!! Que pusiera música española y bailara… la situación no podía ser más surrealista. Allí puse algo de música del móvil y a hacer el tonto mientras todos me grababan con sus teléfonos. Cada vez que quería parar, Mina me pedía que siguiese. La verdad es que me sentí un mono de feria… pasadas tres canciones me negué a seguir, ya eran las 12 de la noche y solo quería ir a descansar en el duro suelo de mi habitación, que es donde por fin estoy!
Aunque me encanta vivir experiencias de este tipo, es decir, estar con familias y ver y sentir su forma de vivir, dos tardes-noches seguidas, sin hablar, solo sonriendo durante cuatro horas, me ha agotado y resultado aburrido. Conste que se que lo han hecho de muy buena fe y han intentado integrarme en su familia, cosa que agradezco, a pesar de haberme aburrido…
Mañana más y mejor pues me voy a Isfahan!!!

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