Diario de Armenia_ Día 8. Viajando a Armenia

Después de darle aun par de vueltas a la posibilidad de volver a la zona este, tierra de vino, decidí irme hacia Armenia en el primer bus que encontrara.
La noche había sido bastante surrealista pues me quedé a dormir en el sitio más underground que he estado… Un tipo hostel que es una casa con una habitación donde todos dormimos apiñados (incluso en el suelo) y donde estaba la colección de personajes más variopintos, todo eso rodeado de latas vacías de cerveza, vodka y licores varios y con mucho, mucho humo. Al menos pude dormir!

Cuando llegué anoche en tren pude ver que esta zona es muy diferente a donde yo había estado y la calle principal es muy bonita con edificios de dos plantas recientemente rehabilitados. Creo que Georgia necesita un pocos años y será perfecta!
El bus salió a la 1, con lo que estuve dando vueltas e intentando gastar los últimos laris, el precio es de 30 GEL y se tarda una 4 horas a Yerevan. Por suerte en el minibus había un chico encantador, escritor y profesor de humanidades francés con el que me entretuve todo el camino con todo tipo de conversaciones.
Yo me quedé en el norte, a una hora de la frontera, en medio de ninguna parte… así que me puse a caminar hacia el pueblo y ya en el puente había un chico al que intenté preguntar donde había un banco (necesitaba moneda local para coger el bus a Dilijan, a 33 km de aquí). Con lenguaje corporal me hice entender y de la misma manera él me dijo que me llevaba… así que me subí a su furgoneta y allá fui, luego le pregunté por el bus para Dilijan y allá me llevó y le dijeron que ya no había más hasta el día siguiente, así que cuando yo intentaba decirle que no se preocupara, que iba a buscar un hotel ahí, solo decía la palabra Dilijan y dije, ok, Dilijan. Pues nada, que allá me llevó! Esta vez el coche se paró porque se recalentaba y tuvo que parar varias veces en la subida. En este trayecto fumó 5 cigarros, es increíble lo que fuma la gente por estos lares.
Al llegar a la entrada de la ciudad paró y me dio un bote de algo que parecía yogur… pensé que el iba también para aquí pero no, volvía a la otra ciudad. Me quedé de piedra y muy gratamente sorprendida por tanta amabilidad.
Así que ya en Dilijan empecé a caminar por un pueblo muy feo, con muy pocas casas y nada que pareciese interesante. En cuanto pude pregunté por el nombre de un B&B que había escogido, más que nada porque parecía el único lugar donde se hablaba inglés… Una persona pudo leer la dirección, no me acordaba que ellos tienen otra grafía, y me indicó todo de frente. Durante una hora estuve caminando entre pequeñas casas muy feas sin ver nada que pudiese ser un hostel. Ya empezaba a pensar que me había equivocado de lugar cuando le pregunté a una mujer por el B&B y me indicó un lugar y un taxi. Bien, existía! En eso que escucho un “What are you looking for?”, me volví enseguida, alguien hablaba inglés!. Le expliqué y resultó que era un guía de montaña que se iba de vacaciones a Georgia pero al llegar a la frontera se dio cuenta que no tenía pasaporte y decidió perderse por esas montañas. En seguida preguntó donde estaba el sitio y me llevó hasta allí. De verdad que la gente de por aquí es super amable! Al final también se quedó a dormir (pero acampando) en el B&B.
Y para terminar estupendamente el día, conecté enseguida con una chica con la que quedé hacer mañana un trekking. Si es que tengo muy buena suerte con la gente!! Una maravilla!

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