Diario de un viaje a Myanmar_ Etapa 4. Bagan

Día 7. Monywa-Pakkoku-Bagan

Bagan

Atardecer en Bagan

Para no variar, madrugamos para coger el primer bus para Pakkoku, a unas 4 horas de camino. Al llegar allí preguntamos por el ferry y allá nos llevaron… bien, pues después de buscar durante un buen rato el dichoso lugar desde donde salía el ferry, nos cuentan que NO HAY FERRY, que ese servicio lo quitaron desde que construyeron el puente. Pues allí estábamos con un chico de Singapur que tuvo la misma idea que nosotros, viendo opciones. Nos ofrecían llevarnos en barca privada pero por unos precios altísimos, así que tuvimos que abandonar la romántica idea de llegar en barco para tener que volver al centro para coger otro autobús! Y lo de ir hasta el centro tampoco fue fácil, porque aquí no había taxistas ni nada, así que tuvimos que pagar lo que nos pedían, aunque, finalmente, íbamos 5 personas en la parte de atrás de la camioneta ya que se nos unió un matrimonio inglés que habían hecho el recorrido inverso (en barca privada, claro).

Stupas de Bagan

Stupas de Bagan

Dos horas más tarde llegamos a Bagán y nos dispusimos a buscar hotel, ya que no suelen aceptar reservas. Para entonces ya habíamos hecho buenas migas con nuestro amigo singapuriense y nos fuimos los tres en busca de una habitación. Estuvo muy bien, porque unos hombres en bicicleta nos ofrecieron ayudarnos a buscar y, si no encontrábamos nada, no le pagaríamos. Pues a la primera!  Estábamos en la zona de Nyaung U.

En el hotel hay que pagar 10 dólares por la entrada a la ciudad, que te da acceso a todos los templos que hay (decenas!). Lo primero que hicimos fue alquilar unas bicis y empezar a perdernos por los caminos llenos de stupas y templos. Anduvimos un poco sin rumbo, parando en la que nos parecía bonita y al atardecer nos subimos a una pequeñita pero con buenas vistas, asesorados por un chico que nos salió al paso. Ya de noche, volvimos en bici hasta el hotel (una media hora de bici) que se hizo muy agradable. Fuimos a cenar a un restaurante hindú que le habían recomendado a nuestro amigo, pero no nos gustó nada, los tres estábamos de acuerdo en que es mejor comer en los restaurantes locales, aunque solo comas fried rice / fried noodles. Y a descansar!

Templo de Bagan

Templo de Bagan

Día 8. Bagan

Nos levantamos temprano, para no variar, y lo primero que hicimos fue ir al banco a cambiar dinero y a la oficina postal a enviar mis primeras postales. Luego empezamos de nuevo a vagar por las carreteras en busca de más templos. Esto es realmente precioso, tal vez uno de los lugares más bonitos que he visitado. No solo por lo bonito de los templos, lo bonito de ver como emergen esos picos entre los árboles, es que todo el lugar tiene muy buenas vibraciones, es muy relajante  y agradable. Hasta emocionante podría decir!.

Comimos de camino en un restaurante local, yo, como ya venía siendo común los últimos días, pedí frutas variadas. Luego seguimos sin rumbo y fuimos hasta la Torre de Bagán, un complejo hotelero de lujo con una torre desde donde puedes apreciar toda la inmensidad de Bagán. Arriba tiene un mirador y dos plantas más abajo un restaurante carísimo, pero donde tomarse una cocacola bien fría, sienta muy bien!

Volvimos a Nyaung U en busca de un restaurante local para cenar e ir a descansar, porque a lo tonto habíamos estado todo el día pedaleando bajo un sol fuertísimo. Así que reventada, muy temprano me fui a dormir!

Día 9. Bagan

Shwezigon Paya, Bagan

Shwezigon Paya, Bagan

Otra vez alquilamos unas bicis y volvimos a visitar templos y stupas, pero esta vez de una manera algo más “organizanda”. Siguiendo un plano y buscando las que nos faltaban por ver, llegamos hasta Bagán antiguo, donde comimos al lado del río. Seguimos la ruta para ir a un templo que nos habían recomendado, desde donde la puesta de sol es preciosa, aunque eso sí, hay que ir con tiempo a reservar sitio porque se llena hasta el último centímetro cuadrado!

Atardecer en Bagan

Atardecer en Bagan

Como podéis ver en la foto, la estampa es realmente preciosa, miraras hacia el sol o miraras hacia el este, con la luz cálida y dorada cayendo sobre este paisaje sacado de un cuento de hadas.

Con mucha pena, nos despedimos de esta ciudad, ponemos rumbo al Lago Inle, pero nos hubiese estar más tiempo aquí y seguir perdiéndonos en este paisaje y con esta gente tan amable.

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