Diario de un viaje por cuenta propia a Etiopía

Día 1 y 2. Santiago – Madrid – El Cairo – Addis Abeba

Y empezó la aventura! Salí temprano para Madrid con tiempo suficiente de bajar hasta Madrid y darme una vuelta para luego subir con una de las chicas con las que voy de viaje. Así que empezamos a conocernos las integrantes del grupo, primero a Raquel, de Badajoz y luego a Sara, de Bilbao y Laura, de Sevilla.

En el avión conocí a una mujer muy interesante, Pepa, una periodista que iba a un pueblo al lado del Kilimanjaro de voluntaria por lo que el vuelo se me hizo muy ameno. Después de la escala en El Cairo llegamos a las tres y media de la mañana a Addis, en donde nos esperaba un taxista para llevarnos al hotel.

Addis Abeba, Etiopía

Addis Abeba

 El hotel es muy básico, sobre todo en las habitaciones donde nos hemos quedado, pero suficiente. Nos levantamos sobre las 10 y después de un tranquilo desayuno (Africa’s time) nos fuimos a comprar el billete de autobús para el día siguiente y nos encontramos con la sorpresa de que no había hasta el domingo… Nos fuimos hasta el centro para preguntar en la otra compañía y sucedía lo mismo. Pensando que ésto nos retrasaba solo un día, decidimos comprarlo en la compañía de autobuses que teníamos en el hotel (Skybus) y ocupar ese día en una excursión al lago de los cráteres.

Así que volvimos al hotel con la idea de comprar el billete y organizar nuestro día extra en Addis… la idea de quedarnos en la ciudad no nos animaba nada, ya que no nos resulta nada interesante. Y ya teníamos nuestro día organizado y los billetes comprados cuando nos dimos cuenta de que los billetes eran para el domingo y faltaban 3 días! Se nos fue mucho la pinza…

En el hotel de Addis Abeba, Etiopía, África

En el hotel de Addis Abeba

Devolvimos los billetes y decidimos probar a coger un autobús que tarda más de 24 horas en llegar y que hace parada en Mota.

La diferencia con el recorrido que queríamos hacer es que el primero va por carretera y este segundo, pues no… No sabemos si podremos cogerlo o no, ya que no tenemos billete pero lo intentaremos. Tenemos que estar a las 5 de la mañana en la estación y probar suerte. De esta manera llegamos el sábado sobre las 12 del mediodía, en vez del domingo a la tarde.

Día 3. Addis Abeba–Bahir Dar

Después del madrugón nos fuimos a la estación de autobuses del Mercato para intentar conseguir un bus que nos lleve a Bahir-Dar. Dentro era un caos de gente enjaulada gritando ofreciendo los autobuses (como en un mercado de la bolsa!) y pronto conseguimos nuestro billete con la grata sorpresa que iba directo y por la carretera así que, aún incrédulas, nos dirigimos a nuestro bus donde pasaríamos, supuestamente 10 horas, pero no estábamos nada seguras. Tuvimos un pequeño lío con las horas y descubrimos que aquí hay otra hora, 6 horas menos! Una vez aclarada esta cuestión, supimos que llegaríamos a las 5 de la tarde de ese mismo día.

Estación de autobuses en Addis Abeba, Etiopía, África

Estación de autobuses en Addis Abeba

El viaje no se me hizo demasiado largo, ya que entre dormir, charlar, ver el paisaje y ver algunos capítulos de una serie, se hizo ameno.

En el autobús dirección a Bahir-Dar desde Addis Abeba

En el autobús dirección a Bahir-Dar desde Addis Abeba

Al llegar nos dirigimos al hotel Ghion, que nos gustó mucho y allí ya cenamos, al lado del lago, y a las 10 de la noche ya estábamos en cama.

Día 4. Bahir Dar

Nuestra primera idea fue la de ir hasta la cascada del Nilo Azul pero la cambiamos  después de hacernos una buena propuesta en nuestro hotel (Ghion) para hacer la ruta por el lago y visitar los monasterios. Finalmente el precio por persona fue de 100 birr y aparte le dimos 50 a un guía que realmente no hizo ninguna labor como tal, pero fue muy agradable y nos hizo muy ameno el viaje.

Lago Tana, Etiopía

Lago Tana

El lago Tsana está a una altitud de 2.830 m y es el más grande de Etiopía. Tiene un diámetro de 65 km con más de 36 islas y alberga más de 20 monasterios.

Después de una hora de trayecto llegamos a la orilla norte para comenzar nuestro recorrido. Es una zona de cafetales muy bonita y con una gente muy amable y sonriente. Los monasterios son muy sencillos pero bonitos y hay que pagar 100 birr para entrar en cada uno, lo que incluye una explicación de su historia y lectura de las imágenes. Cuando terminamos de ver los tres monasterios volvimos por una zona cerca de la ciudad donde pudimos ver a una familia de hipopótamos.

Monasterio en el Lago de Bahir Dar

Monasterio en el Lago de Bahir Dar

En la barca íbamos un grupo muy majo, 4 alemanes, un americano y la mejor: una mujer de Belice que tiene 78 años y lleva los últimos 4 viajando por el mundo ella sola. Un encanto de mujer que cuando se le murió su segundo marido decidió hacer lo que siempre había querido, viajar por el mundo y es así como hemos coincidido con ella…. en su viaje por Etiopía. Su siguiente parada es Rusia. Ya le dije que yo de mayor quiero ser como ella! No saca fotos de su viaje, simplemente vive y disfruta del momento.

Al llegar hemos comido todos juntos a eso de las 4 de la tarde (menos los alemanes) y ya hemos organizo los siguientes 2 días con ellos, el joven americano y la viajera de 78 años. Ha sido una jornada genial, muy tranquila, variada y social.

Día 5. Bahir Dar

Y hoy tenemos un día soleado! Después del desayuno con nuestros nuevos compañeros de viaje y después de acordar un precio de 100 birr con el “boss”, allá nos fuimos rumbo a las cataratas del Nilo Azul. Este paseo lo hicimos con el guía de Caroll, Kass, que es un chico estupendo y que recomiendo mucho.Etiopía

El camino hasta allí es muy bonito, pasamos por diferentes poblaciones y con unas vistas preciosas durante el recorrido que duró cerca de la hora. La entrada al parque es de 30 birr que nos incluía un guía.
Parece ser que tuvimos suerte ya que había bastante agua por habar llovido los días anteriores. El Nilo Azul es un río que nace en Etiopía y se junta en Sudán con el Nilo Blanco, que nace en Uganda. Ambos forman el río Nilo que desemboca en Egipto.

Cataratas del Nilo Azul

Cataratas del Nilo Azul

EtiopíaLa verdad es que disfrutamos mucho del recorrido, tanto a la ida como a la vuelta y aprovechamos para sacar unas cuantas fotos.

Después de comer nos acoplamos al plan de Caroll (la mujer de 78 años que lleva viajando 4) que era visitar el Palacio de Haley Salesai por 50 birr. Realmente esa visita no vale la pena, porque se trata de ver la casa desde afuera, una casa del año 70, nada interesante. Lo bueno fueron las vistas desde la colina desde donde está situada. Allí estuvimos hablando con unos chicos que nos pidieron que le enviáramos material escolar.

En la línea de seguir con nuestros amigos, en vez de coger un bus hasta Gondar, nos vamos a ir todos juntos con el guía de Caroll en un minibus por 50 birr.

Gracias a nuestros nuevos amigos estamos aprendiendo y practicando mucho inglés, lo que agradecemos las cuatro muchísimo!

Y ahora aquí estamos, debajo de un árbol, al lado del lago en el bar de nuestro hotel. Por cierto, la comida es muy buena aquí y realmente barata.

Día 6. Bahir Dar- Gondar

Después de acordar un precio de 100 birr para ir hasta Gondar en el minibus de Carla, allá nos fuimos los 6 en un trayecto de 3 horas por una zona de montañas de continuas curvas. El paisaje es precioso y muy cambiante, pasamos de los arrozales a eucaliptos e incluso abetos.

Gondar, Etiopia

Gondar, Etiopia

Nuestra primera impresión cuando llegamos a Gondar fue de decir… “pero esto es Gondar?”. Nos esperábamos una ciudad grande ya que ésta había sido la antigua capital del país pero nos encontramos con un caos de casas modernas al lado de casas más humildes en medio de una colina que por momentos parece que estás en un pueblo y otras en una ciudad, todo eso en tal solo 100 m. La ciudad fue fundada en 1635 por Fasilidas quien expulsó a los portugueses y su catolicismo del imperio después de muchos años de violentos enfrentamientos por el intento por parte de su padre de eliminar la iglesia ortodoxa.

Fasil Ghebbi, Gondar, Etiopia

Gondar, Etiopia

Está situada a 2.120 m muy cerca de las montañas Simien y lo más importante a visitar es el Recinto Real amurallado  (Fasil Ghebbi) que acoge 6 castillos y otros edificios con una superficie de 700.000 m2 aunque gran parte del centro de la ciudad data de la ocupación italiana (1936-1941). El castillo de Fasilidas está hecho de una combinación de estilos: portugués, axumita e influencias de la India. En las paredes se puede apreciar los símbolos de la estrella de David, que se convirtió en el emblema de la familia real de Etiopía.  El más grande es el castillo de Yyasu que fue destruido parcialmente por el terremoto de 1704 y su techo hundido por el bombardeo en la Segunda Guerra Mundial (ahora solo queda la estructura).

Gondar, Etiopia

Baños de Fasilidas, Gondar, Etiopia

 Otro punto de interés son los baños de Fasilidas, con un recinto de unos 2.800 m2. La entrada está incluida en la del Recinto (importante conservar el ticket) y es de 100 birr. Estos baños se han empleado para ceremonias, no como lugar de ocio de la realeza. Aquí se celebran las fiestas de Timkat o Epifanía (entre el 18 y 20 de enero). Normalmente se va en tuc tuc o taxi de uno a otro, pero nosotras preferimos ir a pie (2 km aprox.).

Ceremonia café, Etiopia

Ceremonia del café

En el paseo de vuelta fuimos hablando con diferentes personas, pero hubo una muy especial que nos invitó a un café que rápidamente aceptamos y así fue como tuvimos nuestra primera ceremonia del café! Nos sentamos en la puerta de la casa y fue un espectáculo para las demás, que incluso se paraban a vernos y una gran atracción para los niños.

Ciertamente no encontramos en el trayecto de ida ni de vuelta a un solo occidental. Creo que la gente viene a pasar la tarde al recinto real y continúa su viaje a Axum o Lalibela.

Aparte de esto hay más de 40 iglesias en la ciudad, aunque la más importante es Debre Birhan Selassie pero que no fuimos a visitar. Nos volvimos a la pensión donde nos estaban esperando el resto del grupo.

Un dato curioso, al día siguiente de aterrizar nos enteramos que aquí hay otra hora, 6 horas menos! Esto hay que tenerlo en cuenta cuando preguntas los horarios de los autobuses.

Después de haber tomado 3 cafés en la ceremonia la noche promete muy larga!!!

Día 7. Gondar

Debido a los altos precios que nos pedían para ir a las Simens (40€/persona) y sin tener garantías de poder ver algo por el mal tiempo que está haciendo, decidimos ir a un punto muy cercano del parque en el mirador de Kosoye, a 32 km. Nuestra amiga Caroll marchó a Axum, pero en principio nos encontraremos mañana en Lalibela, así que allá fuimos los cinco.

Simens

Simens

Pagamos 220 birr por el transporte, guía y scot y 60 birr por un “lunch” para el camino que contratamos con un guía que nos recomendaron.

Durante el trayecto, de una hora aproximadamente, hay algunos pequeños poblados fasilidas que te ofrecen diferentes objetos de artesanía. Es muy común los tatuajes en la cara, ya sean cruces o pequeños círculos en el cuello o barbilla. La gente es realmente agradable y amistosa, te sonríen constantemente y se muestran muy amables. Son encantadores y las mujeres, en general, super guapas.

Simens

Simens

 El treck tenía una duración de dos horas pero les convencimos de hacer algo más y poder disfrutar de las preciosas vistas que había. Supongo que no es lo mismo que estar en lo alto de la montaña más alta del parque, pero desde donde estábamos podíamos divisarla. Es una vegetación muy variada, hasta había castaños! Lo que sí es muy habitual es el eucalipto, que lo tienen por todas partes.

Pudimos ver una familia de babuinos desde bastante cerca y después de sacar unas cuantas fotos nos volvimos haciendo una parada en una villa de fasilidas para comprar recuerdos…

Finalmente comimos nuestro “lunch” en la pensión ya que llegamos temprano. Después de comer hubo partidita de cartas en la terreza al solecito.

Vista panorámica de las Simens

Vista panorámica de las Simens

Nos fuimos hasta el Four Season, un restaurante pitiminí, algo caro pero que su comida no nos convenció, mucho mejor el que teníamos enfrente de nuestra pensión (Beleguez) y encontramos un bus para que nos llevase al aeropuerto a todos por 150 birr.

Mañana habrá que madrugar!

Día 8. Gondar–Lalibela

 Llegamos al aeropuerto de Lalibela sobre las 9.30 h y allí intentamos reservar el hotel, pero vimos que los precios eran altos y ellos mismos recomendaban negociar en el propio hotel.

El precio del bus era fijo (70 birr) y cuando llegamos a la ciudad tuvimos la misma sensación que Gondar, pero después de callejear un poco, nos gustó muchísimo más que la anterior.

Decidimos pasar el día paseando por el pueblo y seguidos por un grupo cada vez más grande de niños, fuimos por la parte baja de la ciudad para terminar comiendo, en un garito muy tranquilo que no tenía ni nombre.

Lalibela, Etiopia

Lalibela, Etiopia

La gente es muy amable y siempre hay niños dispuestos a ayudarte a ir a los sitios. A veces puede ser cansado porque te encuentras rodeado de 10 niños en 2 minutos y todos te hacen las mismas preguntas (tanto niños como adultos), pero suelen ser muy amables y si les pides que quieres estar sola, en seguida se van educadamente. Hemos conocido historias increíbles, duras y tiernas pero sobre todo para mi es admirable ver como se ayudan entre ellos. Es habitual que los adultos acojan a los niños que vienen de los pueblos y les ayudan a estudiar.

Lalibela, Etiopia

Lalibela, Etiopia

Después de comer compramos las entradas para las iglesias (350 birr, tienen validez para 5 días) y yo me vine para el hotel a descansar y darme una buena ducha. Ni cené ni nada, continué durmiendo hasta el día siguiente!

Día 9. Lalibela

 La ciudad de Lalibela está a 2.630 m de altitud y rodeada de montañas rocosas magníficas. Desde el pueblo tienes unas vistas a un amplio valle espectaculares. Las casas tienen un diseño distinto al resto de Etiopía, son de piedra y circulares y suelen tener dos plantas.

Lalibela, Etiopia

Lalibela, Etiopia

Esta ciudad es turística, aunque nos hemos encontrado con muy pocos y casi todos españoles, pero sobre todo es un lugar de peregrinación. Todos venimos aquí para ver las iglesias excavadas en la roca, once en total. Hay varias leyendas acerca de la creación de esta ciudad, pero lo que sí parece real es que para la construcción de sus iglesias se estima que se necesitaron más de cuarenta mil hombres. Sin más información que mi guía Bradt, creo que datan del siglo XII.

 En el día de hoy nos dividimos, Raquel y Laura subían a la montaña y Sara y yo nos íbamos a visitar las iglesias.
A ambas nos encantaron, pero muchísimo! nada más acercarnos a la primera oíamos muchísimo ruido de gente y comprobamos que en cada árbol había un adulto enseñando a un grupo de niños a leer, en otros simplemente rezando. Todo esto le dio un toque mágico al momento.

Lalibela, Etiopia

Lalibela, Etiopia

 No contratamos guía, solo con el libro que llevábamos e hicimos el recorrido habitual, por la mañana el grupo del noroeste, seis más la más hermosa, la Iglesia de San Jorge (en la foto). Después de comer volvimos a hacer las cuatro del grupo del sudeste, donde nos encontramos a nuestra amiga Caroll. Este grupo está unido por túneles y pasadizos, son realmente espectaculares todas ellas.

Lalibela, Etiopia

Lalibela, Etiopia

 El interior es austero, solo algunas tienen murales u ornamentos, pero admirar las columnas de la “cueva excavada”, te da una idea de la magnitud del trabajo.

Nada más salir de la última iglesia nos encontramos a un guía con el que habíamos coincidido dentro que nos invitó a unas cervezas y que rápidamente aceptamos! nos pasamos un par de horas muy divertidas, se fueron reuniendo el grupo de guías y allí hablamos de lo divino y lo mundano en el porche de una casita. Cuando ya habíamos decidido ir al hotel a descansar nos encontramos con Laura y Raquel, que estaban encantadas de haber hecho el trecking y allá nos fuimos a cenar con el guía y su amigo que les había llevado desinteresadamente. Un par de chicos tímidos de 18-20 años que están deseando que llegue el momento de ir a la universidad.

Por cierto, la comida buenísima! fuimos al Blue Nile y aunque tienes que esperar una hora (como en casi todos los sitios donde hemos estado) vale la pena. Nosotras ya contamos con esa hora, el tiempo necesario para ir a comprar algunos ingredientes y hacer cada comida. El plato típico es el injera (como un crepe o filloa) hecho con un cereal llamado tef y se sirve como una base donde arriba se coloca los ingredientes que hayas pedido. Yo pido la Fasting food, que lleva vegetales. En general la comida es algo picante, pero soportable…

Injera vegetal (plato típico)

Injera vegetal (plato típico)

Día 10. Lalibela

 Y hoy vamos Sara y yo a la montaña Abuna Yoseph y las chicas a las iglesias! Ayer un guía de las iglesias se había ofrecido a acompañarnos desinteresadamente a ver el monasterio, pero cuando nos lo encontramos por la noche resultó que era a otro monasterio, así que decidimos aventurarnos a ir solas. Habíamos quedado con el chico que acompañó a las chicas ayer para conseguir pan para el camino y cuando supo que íbamos solas, enseguida buscó su bastón y nos acompañó a pesar de insistir en que no lo hiciera. Un encanto de chico!

Lalibela, Simens

Subida al Abuna Yoseph

 La subida se hace durilla al principio, pero después de una hora empieza a ser más llano. En menos de dos horas estábamos en el monasterio de Asheton, que está a unos 4.000 m de altitud dentro de una nube! no teníamos ninguna vista, solo niebla, pero aún así era espectacular el paisaje allí. Lo bueno es que cuando ya estábamos relajadas allí empezó a despejar a ratitos y disfrutábamos como enanas esos breves momentos. Aunque yo disfrutaba más viendo para arriba… donde había una cresta que quería subir pero que finalmente no hicimos…

Monasterio en Abuna Yoseph, Etiopia

Monasterio en Abuna Yoseph

El monasterio es parecido a los de la ciudad, aunque este no fue terminado, tienes que pagar 100 birr para entrar, pero te da acceso a la parte alta de la montaña y a un paisaje de abetos mezclados con cactus y laderas labradas. De ensueño. Ahí estuvimos bastante tiempo de relax con una sonrisa en la boca.

En ruta hacia el Abuna Yoseph

En ruta hacia el Abuna Yoseph

 A la vuelta paramos a jugar con unos niños de un pequeño poblado que te encuentras en el camino. Aprovechamos para darles el pan y las galletas que habíamos subida y que finalmente no comimos.

En ruta hacia el Abuna Yoseph

En ruta hacia el Abuna Yoseph

Al bajar invitamos a comer a nuestro amable guía gratuito. Estaba delicioso todo y una de las mejores pizzas que he probado. Se llama Unique y tiene una libreta con las referencias de sus clientes, se cuentan por decenas! Buen sitio, sí señor.

Nos fuimos al hotel a darnos una ducha y como venía una buena tormenta, descansar en el hotel, donde estoy aprovechando para escribir tranquilamente. A las 20.30 hemos quedado con el chico que nos invitó a las cervezas ayer en el TORPIDO!

Ya de vuelta del Torpido, éste resultó ser un local para turistas donde te sacan a bailar mientras te bebes un vino con miel. Ahora, a dormir que mañana toca madrugar!

Día 11. Lalibela–Addis Abeba

Este mañana nos fuimos a desayunar al Seven Olives y qué maravilla! es un hotel mucho más caro que el nuestro pero con un jardín precioso y una variedad de comida bastante grande.
A las 9.30 nos fuimos al aeropuerto, aunque ellos querían subirnos a las 9, teniendo el vuelo a las 12 y siendo el recorrido de media hora! Los sábados es día de mercado y en el recorrido nos encontramos a cientos de personas subiendo al pueblo con sus mercancías en las mulas o a cuestas.

Finalmente nuestro vuelo salió con una hora de retraso, así que hasta las 5 no llegamos al hotel. Al final volvimos al mismo hotel y ya nos quedamos a pasar la tarde, mañana iremos al Museo Nacional y a hacer la compra para el viaje por el sur.

Día 12. Addis Abeba

Hoy estuvimos toda la mañana en busca de un saco de dormir y finalmente, no encontramos nada. Resulta que entendí que en el equipo de acampada del 4×4 incluía sacos y por ello dos de nosotras fuimos sin ellos (solo con saco sábana) y en el sur tenemos dos noches de acampada… Esperamos que mañana encontremos algo, aunque sea una manta, sino, pues ya veremos como haremos!

La tarde ya la dedicamos a estar tranquilamente en el hotel, escribiendo correos electrónicos y relacionándonos con otros viajeros y voluntarios de ONGs.

A la noche nos encontramos con el otro grupo de españoles que nos habíamos conocido por el foro de Los Viajeros y nos fuimos a cenar. Como yo no estoy muy bien del estómago, debido al empacho de la mañana… me voy a dormir muy prontito.

Mañana empieza la parte del viaje que más me apetece, el sur!!

Día 13. Addis Abeba-Lago Langano

A la hora acordada apareció el conductor de la agencia Fabulosa Etiopía que nos llevó en busca del saco y que después de ver los precios, decidimos no comprar e irnos a dormir a un hotel…

Por curiosidad, y aprovechando la necesidad de sacar dinero, nos fuimos al Sheralton, el hotel más caro de Addis y, dios mío! qué nivel! De ahí ya cogimos rumbo hacía el sur pero parecía que la ciudad no acababa nunca, el extrarradio es enorme.

Nuestra primera parada la hicimos en Adadi Mariam, una iglesia excavada en la roca del siglo XVI.  Resulta curiosa, pero después de haber visto Lalibela, ya no impresiona tanto.

Etiopia

Estelas de Tiya

La siguiente fue para visitar las Estelas de Tiya, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque resulta curioso lo impreciso de su origen. He leído desde que son prehistóricas, del siglo XII y del XVI. Son unas 45 piedras de hasta dos metros de altura con grabados, en algunas de ellas, de espadas. Alex, esta foto va por ti!

Y continuamos nuestro viaje para adentrarnos ya en un paisaje alucinante!! Esto ya es más el África que imaginamos, con sus acacias y sus casitas redondas de adobe.

Carretera sur de Etiopía

Carretera sur de Etiopía

Por el camino nos encontramos con muchísimas personas y ganado en la carretera, hay que estar muy atento a la conducción porque es realmente difícil, en cualquier momento un burro, una cabra o una vaca se te cruza en el camino. En general, casi todos los niños y niñas nos saludan al vernos pasar, pero nos ha resultado curioso que en más de un par de ocasiones nos tirasen palos o naranjas… Parece que esto no es tan raro, pero de 1000 niños que te encuentras, puede pasar con uno, que es un porcentaje muy bajo, pero me llamó mucho la atención. Pero creo que aún es peor que nada más vernos se nos acerquen pidiendo birrs. Esto no lo noté tanto en la zona norte, allí querían acompañarte y enseñarte todos los sitios posibles para que luego los compenses, pero aquí es directamente que les des. Es evidente de quién es la culpa de que se haya generado esta situación…

Y por fin llegamos a Lago Langano, con una superficie de 305 km2 y en el que se puede bañar uno, a pesar de su agua marrón. El hotel al que fuimos era tipo Lodge, como todos los que había alrededor, pero de gama baja…
Al llegar aquí nos dimos cuenta que estábamos todas negras, que teníamos una capa de hollín sobre nosotras y nuestras cosas. Inimaginable lo negro que salía el agua al lavarme la cabeza… y con agua fría, que aquí no hay caliente!

Lago Lagano

Lago Lagano

Después de la ducha reparadora y una cena frugal, nos dimos un pequeño paseo por la orilla del lago en el que se reflejaba la luna. Una imagen preciosa. Lo malo es que el paseo es muy corto porque está acotado por cada resort, pero aún así, estuvo muy bien.

Mañana hablaremos con nuestro conductor para que solucione el problema del hollín dentro del coche ya que estamos convenidas de que tiene una fuga interna.

Día 14. Lago Langano-Arbaminch

Carretera sur de Etiopía

Carretera sur de Etiopía

Hablamos con nuestro conductor y se ofreció a ir a un taller en el próximo pueblo. Al fijarnos pudimos ver claramente el humo dentro del coche. Esta vez ya nos cubrimos la cabeza y la nariz, el resto del cuerpo y ropa quedaría para la ducha y lavado…

Tuvimos que esperar una hora por el coche y le dijeron que había 3 agujeros en la parte trasera que había parcheado, pero al cabo de poco vimos cómo seguía entrando y cómo nos picaba la garganta y los ojos, por lo que había que volver al mecánico, cosa que hicimos en Sodo, mientras comíamos, aunque tuvimos que esperar otra hora más. Parece que había otro agujero, pero, al igual que antes, al cabo de un rato volvió a salir humo… Decidimos llamar a nuestro contacto para que nos cambiase de coche, pero no lo pudimos localizar.

Carretera sur de Etiopía

Carretera sur de Etiopía

En el día de hoy se recorren creo que cerca de 600 km por lo que, envueltas en nuestros pañuelos, decidimos disfrutar del hermoso paisaje que se nos mostraba. Campos de plataneros salpicados de pequeños poblados y de muchos rebaños de cabras y vacas.

Una vez más, los niños se acercan solo para pedir los birr. Pero es curioso que hasta ahora el gran porcentaje de quienes lo hacen son niños, las niñas son más tímidas y se limitan a sonreír y esconderse o bajar la cabeza.
Llegamos bastante tarde a Arbaminch pero encontramos un hotel nuevo y bien de precio, así que aquí nos quedaremos dos noches. Lo que más deseábamos era darnos una ducha y quitarnos este mohín que tenemos encima, luego, lavar la ropa… Hoy me apetece una retirada tempranera para ver las fotos, escribir, leer, así que aquí estoy, en cama a punto de quedarme dormida.

A ver cómo se soluciona lo del coche, mientras tanto, seguiremos con nuestro Bruck y su coche con fugas… parece que no tenemos otra opción… bien!

Mañana visitaremos la primera tribu, a ver que tal va la cosa porque ahora tengo mis reservas de haber tomado una decisión correcta. No se si estamos corrompiendo esto.

Día 15. Arbaminch (Lago Chamo y visita a poblado de los Dorze)

Lago Chamo

Lago Chamo

Por la mañana nos fuimos hacia el lago Chamo, previo pago de tasas (90 birr por persona) por la entrada en el parque. Tuvimos un problemilla ya que el conductor decía que no teníamos incluido el paseo en barco (770 birr de 1 a 6 personas) y nosotras decíamos que sí… así que después de llamadas varias, se pudo aclarar las cosas y no tuvimos que pagar nosotras.

El paseo es muy bonito, vimos una familia de hipopótamos y varios cocodrilos, así como una gran variedad de aves. Es muy relajante y agradable. Ahí nos volvimos a encontrar con los otros grupos de españoles con los que ya hemos coincidido en varias ocasiones: el grupo de Gabi y 2 grupos más. Es increíble la cantidad de españoles con los que nos vamos encontrando, sobre todo aquí, en el sur, son la gran mayoría.

A la vuelta me fui directamente a descansar al hotel y ni comí ni nada, así que para las 3, que era la hora a la que nos vino a buscar nuestro conductor, ya estaba como nueva. Esta tarde tocó nuestra primera visita a un poblado, la de los Dorze, que están a 1.000 m de desnivel más que Arbaminch. Nos atendió el jefe del poblado, un chico con rastas muy moderno y nos enseñó la casa de su familia, las utilidades de los plataneros y luego nos bebimos su bebida típica. Esta es la presentación que hacen a todos los grupos y puede resultar artificial pero yo me lo he planteado como una visita etnográfica y me ha gustado mucho. Luego nos invitaron a unas cervezas en la casa donde vive el jefe con su abuela. Pasamos una tarde bastante divertida.

Cabañas para los visitantes en Dorze

Cabañas para los visitantes en Dorze

En el poblado han hecho un Lodge con unas habitaciones muy chulas, el precio rondaba los 150 birr y puede ser una buena opción para estar unos días allí y conocer el pueblo algo mejor.

Ya de noche, volvimos a nuestro hotel donde yo, una vez más, no comí y me fui directa a dormir.

Día 16. Arbaminch-Jinka

Salimos temprano para ir hacia Jinka y entrar, así,  en el Valle del Omo. Las vistas son muy bonitas, pero para nada lo que yo me imaginaba en el sur. Al ser época de lluvias está todo verde y se ven la mayor parte de las montañas cultivadas, la mayor parte con maíz.

Tal y como ya teníamos organizado, llegamos para visitar Key Afer con su mercado semanal (jueves). Nos encantó! creo que es la mejor manera de ver las diferencias etnias, en su mercado. Allí pudimos ver a los Hamer, Benna, Tsemay y Ari. No les gusta mucho las fotos, pero por lo demás, son muy amables y curiosos. Nuestra amiga Raquel salió a bailar con ellos y eso nos acercó más a ellos. Allí estuvimos más de tres horas! Creo que ha sido, por ahora, lo mejor del viaje. Estar “mezclada” entre ellos me ha encantado, creo que esto es mejor que ir a visitarlos, pero eso lo veré mañana, que vamos a ver a los Mursi!!

Mercado Key Afer en Jinka

Mercado Key Afer en Jinka

Día 17. Jinka. Visita a los Mursi

Y llegó el día de la visita al poblado de los Mursi! Nos han contado un montón de cosas sobre ellos y ninguna buena (agresivos, muy pesados, que pellizcan,…), pero fuimos con la idea de que nos íbamos a encontrar lo mejor… y así fue. Al llegar guardamos nuestras cámaras y solo quisimos dar el paseo por el pueblo con nuestro guía (que habíamos contratado para todo el día por 200 birr) y que nos fue explicando muchas cosas sobre ellos.

Durante toda la visita nos seguían y, sobre todo, tocaban. Son muy curiosos y yo hice como ellos, no me corté en tocarles, en cogerles sus brazaletes o colgantes y ellos se reían. Cuando nos marchábamos uno cogió una cámara… y allí empezó la fiesta! Supuestamente teníamos que pagar entre 2 y 5 birr por foto… bueno, pues allá empezaron ellos a hacerse fotos entre sí!

Los mursi sacándose fotos unos a otros

Los mursi sacándose fotos unos a otros

Puede que no tenga las fotos que yo habría esperado sacar, pero no lo cambiaría por nada! Hasta se hicieron un vídeo!. Arriba veis dos fotos que sacaron ellos, entre las decenas que hicieron! La verdad es que fue un rato muy divertido, es como si se relajaran y empezaran realmente a ser ellos mismos, no las personas que buscan birr a cambio de fotos.

Después de más de 2 horas sacando fotos y juegos varios, bajamos hacia Jinka, no sin antes hacer una paradita para reponer fuerzas y aprovechar a hacer unas fotos “de pago” a una mujer mursi. Creo que la peor que tengo…

Después de comer nos fuimos hasta el Museo del Valle de Omo que disfrutamos mucho, ayuda mucho a conocer a las diferentes etnias y situarte un poco, Luego de un breve paseo por los alrededores de éste para ver la parte “vieja”, es decir, un poblado de los Ari, nos fuimos al mercado donde hicimos acopio de plátanos, aguacate, maracuyá, …

Mercado en Jinka

Mercado en Jinka

La gente es muy agradable y curiosa, te paran para estrecharte la mano y darte la bienvenida o decirte su nombre. Si les sonríes, te devuelven la sonrisa. También es cierto que no a todo el mundo le gusta que le saquen fotos y ha habido alguna señora que se ha molestado, pero esto es totalmente entendible.

Después de otra pausa nos fuimos al hotel a pie en medio de la absoluta obscuridad por caminos que sin Salomon hubiera sido imposible encontrar! este pueblo es un poco caótico y no tiene ninguna calle asfaltada. Esta noche hay fiesta, es viernes y eso se celebra, pero Raquel y yo hemos decidido, muy a nuestro pesar, quedarnos a descansar mientras que Laura y Sara se fueron para allí… Sigo con la garganta mal y tengo una buena infección, así que continúo con mis antibióticos y a descansar… si es que estoy mayor!!!

Aquí estoy, con mi ordenador en una negra oscuridad (no hay luz en el hotel) en mi cama dentro de una mosquitera escuchando los grillos fuera… un día perfecto!

Día 18. Jinka – Turmi

Salimos con retraso porque nuestro coche estaba de nuevo en el taller… menos mal que nuestro conductor es un encanto y lo compensa todo…

De camino a Turmi hicimos parada en el mercado de Dimeka, región de los Hamer. Esto es lo mejor, visitar los mercados más que los pueblos. Me gusta mucho poder interactuar con ellos ya que tienen bastante sentido del humor y en seguida entran al trapo con las bromas.

Mercado de Dimeka

Mercado de Dimeka

Como en todos los sitios, los niños se te cuelgan de la mano para, después de el recorrido, pedirte que les compres zapatos, camisetas,… fuera de esto y aparte de sacarte unas fotos, puedes comprar a muy buen precio unos plátanos riquísimos, así como una especie de buñuelos. Las pulseras, collares y figuras son de un precio bastante alto.

Después del mercado nos fuimos a comer allí mismo y más de una hora después conseguimos la comida! es realmente lento, por lo que hay que tomárselo con mucha calma e ir a comer aunque no tengas hambre… para cuando llegue la tendrás!

Esta noche y la siguiente toca acampada y aunque Laura y yo no trajimos nuestros sacos, vamos a intentarlo porque hace bastante calor. La otra opción era ir a los Lodge de al lado, pero fuimos a preguntar y nos ofrecían una tienda de campaña con dos camas por 50 USD, así que decidimos probar suerte esta noche. Además, así estamos todas juntas y poder echar la partidida a las cartas de rigor. Hace calor, espero que se mantenga por la noche.

Día 19. Turmi. Visita a Omorate

Hoy tocó la visita al poblado de los Dashenech en Omarate (a 20 km de la frontera con Kenia), tribu seminómada que se desplazan siguiendo el río Omo en dirección sur hasta el Lago Turkana. Para acceder a él hay que atravesar el río en canoa hecha con un tronco.

Esta ha sido la peor visita que he tenido y la que me ha hecho llegar a una conclusión sobre el hecho de ser o no buenas nuestras visitas.

Visita al poblado de los Dashenech en Omarate

Visita al poblado de los Dashenech en Omarate

Desde que entramos al poblado nos acosaron para que le hiciéramos fotos como si fuera un mercado, cada uno se ofrecía por un precio diferente, hasta hacían descuento por tríos… El guía local que hay que pagar, al igual que pagar por la entrada al poblado (unos 5 € por persona), solo nos acompañó hasta allí y después de una brevísima explicación nos dijo: ya podéis sacar fotos. Le dijimos que queríamos saber algo más y que, en principio no íbamos a hacer fotos. Fue penoso… nos dijeron: NO PHOTO, GO. No hubo manera de interactuar con ellos y jugar con los niños, solo decían PHOTO TWO BIRR con gran insistencia. Hablé con el guía y le dije que esto me estaba haciendo sentir fatal, que yo era una persona que quería conocerlos, no solo fotografiarlos y que me dolía que me echasen del pueblo por no interesarles al no dejar más dinero. Todas nos sentimos fatal, fue un bajón muy grande y un desencantamiento.

Finalmente saqué una foto y le di mi cámara al guía y el sacó algunas de nosotros con ellos, pero fue desagradable. Incluso en un momento en el que Laura se puso a hacer una especie de rap con los niños con la frase que no paraban de decir “one photo one birr”, salió una mujer echándonos. Ni un momento de una pequeña risa. Nada, solo éramos dinero.

Esto fue lo que ya me hizo concluir en mi reflexión. Creo que con estas visitas estamos cambiando su forma de vida, su carácter, sus tradiciones. Según he podido comprobar, la gran mayoría de los turistas vienen a hacer un reportaje gráfico y nada más, es como hacer un safari fotográfico, pero en vez de animales de personas. En este caso, las personas se adornan para atraer tu atención y se ofrecen, tú tienes que decidir a cuál vas a pagar y fotografiar. Puede que para muchas personas esto sea correcto pero no lo es para mi y mi ética.

Tal vez si las visitas a las tribus fueran de otra manera (didácticas) y no estuviera permitido el pagar por hacer fotos, esto sería diferente y viable. Lo malo es que, como ya dije anteriormente, a la gran mayoría de los turistas es lo único que les interesa, llevarse unas buenas fotos. Sobre este tema he hablado con varias personas y hemos coincidido en que tal como está funcionando, lleva un mal camino. Tal vez deberíamos exigir a los guías locales que nos expliquen más cosas y relajarnos y disfrutar de poder interactuar con ellos olvidándonos de la cámara de fotos. Creo que tenemos que hacer un turismo responsable.

Después de esta experiencia, decidí no ir a la visita al poblado de los Hamer que teníamos prevista para la tarde. En el camping donde estamos hay varios de ellos y vienen al pozo que tenemos al lado a lavarse. He estado con ellos, les he dejado jabón, me han ayudado a sacar agua, hemos lavado la ropa juntos, nos hemos echado unas risas y esto, para mi, es más importante que sacarles unas fotos.
Dormir de acampada bajo el espectacular cielo estrellado resulta muy relajante y me ha animado un poco; todavía nos quedan visitas por hacer, pero creo que me voy a dedicar a pasear por los pueblos e ir a los mercados.

Día 20. Turmi–Yabelo

Vistas del pueblo de los Konso

Vistas del pueblo de los Konso

Salida temprana con parada en el pueblo de los Konso, ni Sara ni yo fuimos a visitar el poblado original, yo ya tengo claro que no vuelvo a hacer algo similar. Así que nos fuimos a dar un paseo por el pueblo camino al mercado, la gente aquí es muy amistosa, nos miraban extrañados pero en cuanto les sonreías ya te correspondían. Conste que al final resultó que la visita, del poblado Konso, es una de las mejores porque solo es una visita al pueblo, y al vestir de forma normal, los turistas no les sacan tantas fotos por lo que tampoco te agobian con ello, Raquel y Laura vinieron encantadas, salvo por el problema con el conductor…. se puso a chillarles porque se retrasaban en la visita al los Konso y creemos que estaba o bien bebido o había tomado algún “estimulante”… esto hizo que se rompiera el buen rollo con él y se sufriese con menos paciencia el consumo de polución diaria…

Nos saltamos la visita al poblado Erbore porque nos dijeron que eran similares a los Dasanech.

Llegamos a las seis a Yabelo y fue difícil encontrar dónde dormir. Aquí aumentaron los problemas con el conductor. Este es un pueblo de paso, casi que parada obligatoria desde Turmi a Awasa, por lo que no hay absolutamente nada, salvo gasolineras y hoteles.

Como cada noche… partidita y unas cervecitas para olvidar el mal rollo… y misión cumplida!

Día 21. Yabelo-Awassa

Carretera a Awassa

Carretera a Awassa

El paisaje en este trayecto fue espectacular, parecía cualquier país de centroamérica! Después de una breve parada en Dila para comer, llegamos temprano a Awassa donde nos resultó complicado encontrar donde dormir. Resulta que hay una norma, que no todos los hoteles aplican, que dice que no pueden dormir en la misma habitación personas del mismo sexo… por lo que tendríamos que coger cuatro habitaciones. Al final nos fuimos al lado del lago, pagamos un poco más pero pudimos compartir y en un lugar precioso (las habitaciones y baños, básicos, pero el entorno, inmejorable).

Cual fue mi sorpresa cuando me acerqué al lago y vi una cabeza asomada en el agua muy cerca y me doy cuenta que tengo en frente de mi a un hipopótamo!!! En la orilla había unas sillas desde donde era un lujo tener este espectáculo de la naturaleza… por cierto, había un montón de monos pequeños por todos lados con los que había que tener cuidado por su mala costumbre de cogerte todo lo que puedan!

Nos bebimos unos ricos zumos y al anochecer nos volvimos a las habitaciones para, como cada noche, jugar unas partiditas a las cartas. Como siempre… mañana toca madrugar!

Día 22. Awassa-Addis Abeba

Muy temprano nos fuimos al Mercado de los Pescadores donde yo me esperaba una especie de lonja y fue mucho más grato y tranquilo que todo eso, simplemente había unas barcas que llegaban con su pesca y los compradores que les esperaban en la orilla. En el mismo recinto hay para cocinar el pescado que ya tienen ellos o el que tú hayas comprado. Después de la visita, salimos temprano para Addis, ya deseosas de llegar al hotel, darnos una ducha y quitarnos todo el polvo negro que diariamente nos quitábamos y que al subir al coche, volvía… Laura y Raquel decidieron quedarse un día más aquí y tuvieron la suerte de poder participar de la fiesta de “fin de año” que se celebraba al lado del hotel. No recuerdan el nombre de este grupo religioso, pero se lo pasaron en grande. Recomiendan pasar dos días en Awassa, ya que es una de las ciudades más tranquilas y limpias que hemos visitado.

Puerto pesquero en Awassa

Puerto pesquero en Awassa

Sara y yo, decidimos quedarnos en el hotel el resto de la tarde y preparar las mochilas. Mañana toca otra vez madrugar…

Día 23. Addis Abeba

Hoy ha sido un día muy aprovechado! Muy temprano Sara y yo nos fuimos a visitar el hospital de la Madre Teresa de Calcuta. Aquí una tiene sentimientos encontrados, desde la ternura hasta el estremecimiento pero sin duda no deja a una indiferente. Ha sido duro pero es grato ver que hay gente que cuida a estas personas abandonadas, una gran mayoría discapacitados, tanto niños como adultos.

Desde ahí nos fuimos a visitar el Museo Nacional (entrada 10 birr), que la verdad es bastante pequeñito y que tiene el único aliciente de ver a Lucy. Tiene un apartado muy bueno de la evolución del hombre, con restos de hace cuatro millones de años, que se dice pronto!

De aquí nos cogimos un bus al Merkato, con la idea de hacer las últimas compras, pero, tal como sospechábamos, es un gran mercado local donde se vende desde un colchón hasta una sierra, pero “cositas” para regalar o recuerdos, pues no. Después de unas vueltas nos volvimos al hotel mientras nos cayó la mundial con granizo incluido. Lo bueno fue que al hacer paradas para resguardarnos vimos un comercio con todas esas cositas que queríamos: collares, estatuas, pinturas, cafeteras,… y ahí nos refugiamos bastante tiempo, hasta que decidimos que había que seguir y llegar completamente empapadas al hotel.

El vuelo sale a las 4.30 de la mañana así que nos da tiempo de cenar tranquilamente y despedirnos con otra partida de cartas! Sobre las 11 Raquel y yo nos fuimos al aeropuerto a empezar nuestro largo viaje de regreso.

Más información sobre Etiopía

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2 comentarios

  1. Gracias chicos, estoy preparando mi viaje a Etiopía y los uso como guía!

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