Diario de un viaje a China

Después de meses organizando el viaje, por fin comenzamos nuestra pequeña aventura!
El vuelo lo compramos en Aeroflot con escala en Moscú, razón por la que aprovechamos para estar 4 días allí antes de empezar nuestro recorrido por China.

El viaje a China fue desde el 3 al 25 de agosto de 2010

Día 3 de agosto. Llegada a Beijing

Después de un montón de horas de vuelo, por fin llegamos a Beijing. Nos fuimos directos al albergue que teníamos reservado, cogiendo primero el autobús que bajaba a la ciudad y luego en metro. La elección de este albergue no fue muy acertada ya que no hablaban absolutamente nada de inglés y teníamos previsto que nos tramitaran la reserva del tren nocturno para ….. y luego a Xian. Así que nos fuimos a la estación y alucinamos con la cantidad de gente que había durmiendo afuera. El caso es que no había literas y cambiamos nuestro recorrido saltándonos Xian y cogiendo un vuelo a Chengdu. Para ello fuimos a un ciber que encontramos cerca de la estación y quedamos alucinados con el sistema de control que existe, desde sacarnos una fotografía a decenas de cámaras por todas las salas. Ya sabéis que el facebook está prohibido, aunque en algunos albergues puedes acceder pues lo tienen punteado por Hong Kong.

En general nos encantó la amabilidad de la gente, con que supiesen un poco de inglés ya intentaban ayudarte de todas las maneras. Callejear, ya de noche,  por las estrechas calles llenas de chiringuitos para comer y llena de gente, lejos de ser agobiante, nos pareció relajante y agradable.

La “anécdota” del día fue cuando a la noche nos dirigíamos a la plaza de Tianamen y dos chicas encantadoras se nos acercaron y dijeron que les gustaría practicar su inglés (nos daban 1000 vueltas) y que estaba “cerrada” la plaza y que ellas nos llevaban a una tetería para mostrarnos el ritual del té. Después de una hora de charla dijeron que tenían que marchar y piden la cuenta que nosotros nos ofrecemos a pagar gustosos. Me quedé un poco descolocada porque 20 € me pareció mucho, pero bueno, nos fuimos al albergue a descansar.
Al día siguiente nos enteraríamos de que nos habían timado.

Día 4_Beijing

Cuando pagamos el café del desayuno, me di cuenta que las cuentas me fallaban y lo que yo estaba calculando le sobraba un 0. Eso quería decir que el té nos salió por 200 €!! Nos lo tomamos bastante bien porque no queríamos que se nos cruzara el viaje nada más empezarlo y con toda la ilusión que teníamos en él. Pensamos en llamar más tarde a la embajada a ver si nos podían ayudar.

Nos fuimos otra vez a la plaza y resulta que ésta no cierra… Estando allí una chica nos ofreció una excursión a la muralla china y de paso le comenté el tema. Nos dijo que era muy habitual y nos sugirió que volviéramos al sitio a pedirles el dinero amenazándoles con llamar al 001. Allá fuimos y funcionó! Bueno, me regatearon y preguntaron cuánto creía que valía…

Recuperado el dinero y lloviendo a mares, decidimos ir a dar  un paseo por los alrededores de la plaza y posponer la visita  a la Ciudad Prohibida. Y claro, con las ofertas de masajes en los pies que había, caímos en la tentación y ya que estábamos allí, no dejamos hacer chupones… no se muy bien para que era esto, pero el caso es que a mí me llegó a agobiar y luego estuve 5 días con chupones en la espalda. Eso sí, los pies nos quedaron genial!
Callejear por Beijing no tiene desperdicio, cualquier rincón es curioso y en todo momento nos sentimos muy seguros.Esa tarde también decidimos cambiar de albergue por uno más céntrico y con más servicios.

Día 5_Beijing

Habíamosacordado la excursión a la muralla y nos fueron a buscar al albergue. Al subirnos nos dicen que primero iríamos a una fábrica de jade y dos sitios más y que eso nos llevaría dos horas. Les dije que eso no era lo acordado y que no queríamos ir, así que después de discusiones varias… nos bajamos de la furgoneta y decidimos pasar el día visitando la Ciudad Prohibida. Nos gustó muchísimo y nos pareció alucinante. Allí empezaron las primeras fotos de los chinos… En el nuevo albergue contratamos el viaje a la muralla.

Día 6_Beijing. (Visita a la Muralla china, sector de Jinshanling)

A eso de las 6 de la mañana nos fueron a buscar para hacer el recorrido hasta Jiayuguan, el sector menos turístico de la Muralla. Nos esperaban con unas minis hamburguesas para desayunar. El trayecto fue largo pero mereció muchísimo la pena. Sencillamente espectacular. Allí hicimos parte del camino con dos españolas muy simpáticas que nos encontramos y a las que les envío un saludo.

Al día siguiente teníamos que coger  muy temprano el avión con destino Chengdu.

Día 7_Beijing – Chengdu- Emei Shan

Nada más llegar a Chengdu cogimos el autobús que nos llevaría a Emei y de allí a la Montaña Sagrada Emei Shan. Fuimos hasta la cumbre, donde está el último monasterio con la idea de dormir allí, pero no había sitio, así que buscamos por los pocos hoteles que había y nada, todo lleno.

Para poder informarnos si había sitio o no empezamos a preguntar en alto a todos los grupos de personas, si alguien hablaba inglés, hasta que encontramos a una niña que sabía algo y fue la que nos hizo de intérprete con la gente de allí que bajaba del Monasterio y nos dijeron que no había sitio.

Hablando con unos japoneses que se encontraban en la misma situación nos dijeron que les habían ofrecido dormir en el comedor de un restaurante, por lo que pensamos que esa sería la mejor opción. Aún así decidimos subir al monasterio y alguien nos dijo que podíamos cenar algo en el comedor, allá fuimos y la verdad es que los monjes no fueron muy amables. Una chica que estaba allí se nos acercó y fue la que nos ayudó con todo. Fue ella la que nos dijo que ellos iban a dormir allí, en ese comedor. Sacamos nuestros sacos, nos hicimos una colchoneta con nuestra ropa y allí nos tumbamos, en el suelo de un comedor con las puertas abiertas a 3.099 m de altura. A las 4.00 de la mañana se fue levantando todo el mundo para subir a la cumbre y ver amanecer. Visto que hacía mucha neblina, nosotros decidimos seguir tumbados (que no durmiendo).

Teníamos previsto pasar dos noches allí, pero el tiempo estaba fatal y había mucha gente así que decidimos irnos al día siguiente a Leshan.

Día 8_Emei Shan – Leshan

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A pesar de la ilusión que nos hacía recorrer parte de Emei Shan, con la nube que teníamos encima no nos dejaba ver el increíble paisaje que intuías debería de haber. Nos cogimos el primer autobús que bajaba a Emei para coger el autobús a Leshan. Al llegar allí le pedimos a un taxista que nos llevara a un hotel barato y el pobre estuvo dándonos vueltas por varios hasta que al final le dije que nos llevara a uno que recomendaba la guía de la Lonely. Pues he de decir que no entiendo el por qué; era sucio, apartado y costaba más que un hotel a la orilla del río con vistas al Buda. Abajo pongo las fotos para que comparéis.

Dejamos las mochilas en el albergue y nos fuimos hasta el centro para coger el barco que te lleva hasta el Buda. Había un 90% de humedad! yo tenía toda la ropa empapada en sudor…El trayecto dura muy poquito, te llevan hasta allí y te dejan 5 minutos para que saques fotos y vuelves, pero mereció la pena. Es increíble ver como está excavado en la piedra.

De vuelta veníamos muertos de calor y decidimos tomar algo en un hotel con buena pinta, en plan, darnos un capricho. Allí estábamos, con aire acondicionado, con wifi y unas buenas vistas, cuando se me dio por preguntarle a la camarera el precio de las habitaciones. Más barato que en el cutre albergue!. Aunque el otro ya estaba pagado decidimos ir a recoger las mochilas y pasar la noche cómodamente allí. Como podéis ver en las fotos, la diferencia era notable. El albergue se llama Jiazhou y el hotel  Gloria Foyun Resort Hotel.

Una vez instalados en nuestra lujosa habitación y previa larga ducha fresca, nos fuimos a pasear por la noche a la orilla del río y buscar un sitio donde cenar.

Día 9_Leshan – Chengdu

Por la mañana nos fuimos a dar un paseo por la ciudad y perdernos en su mercados hasta la hora de salida del autobús dirección Chengdu. Aquí nos sorprendió muy gratamente una señora muy mayor que hablaba inglés (había vivido en Londres) y una chica de Mongolia con las que empezamos una larga conversación. Aprovechamos para hacer las preguntas “difíciles” sobre las libertades en China. Estaba fuertemente posicionada en contra del Gobierno y hablaba con una claridad que daba miedo…

Al llegar a Chengdu se ofreció a enseñarnos la ciudad hasta nuestra salida del avión a Lijiang. Nos llevó a los barrios de compras y a rincones diferentes de la ciudad para acabar comiendo en un multicentro comercial donde no sabías que restaurante elegir. Luego fuimos a un supermercado donde había literalmente de todo tipo de bichos, tubérculos, algas y “exquisiteces”. Fue realmente muy amable con nosotras.  Da mucha pena despedirte de personas que sabes que raramente vas a volver a ver.  Esa noche cogimos el avión con destino a la zona más próxima al Tibet, donde nos encontraríamos con la etnia Naxi.

Llegamos con retraso al aeropuerto que era realmente pequeñito y donde nadie sabía hablar una sola palabra de inglés. Pactamos el precio del taxi con mediación de un policía, un auténtico regateo.

Ya era muy tarde cuando llegamos a Shuhe y entre la oscuridad, la soledad y la tormenta, parecía que habíamos retrocedido unos cuantos siglos. Nos pareció precioso. Para encontrar el albergue nos ayudó una pareja que encontramos y que, una vez más, amablemente llamó y, después de quedar con ellos en un lugar, nos acompañaron al punto de encuentro donde nos fue a buscar un chico.

La chica que lleva el albergue es realmente un encanto. Estaba muy preocupada porque no llegábamos y en cuanto nos vio casi nos da un abrazo. Este fue uno de los sitios más bonitos donde estuvimos. La habitación super amplia y con un patio precioso.

Día 10_Shuhe (Lijiang)

Encantados de la elección que habíamos hecho con el pueblo y el albergue, nos dimos un paseo por el pueblo y sacamos cientos de fotos. Fue un día muy tranquilo, nos dedicamos a callejear y relajarnos. Un lugar maravilloso.

Día 11_ Shuhe (Lijiang)

Cogimos un taxi para ir hasta Lijiang, que era parecido en construcción a Shuhe, pero más grande y más lleno de gente. Ambos viven del turismo y tienen centenares de tiendas en los bajos. Es muy bonito, pero preferimos Shuhe, era más acogedor y tanto con la gente del albergue y de donde íbamos a comer, ya nos sentíamos como en casa.

Teníamos previsto ir hasta la Garganta del Tigre, pero nos dijeron que por las lluvias habían cerrado el acceso y había que dar mucha vuelta y era peligroso. Ésto, sumado a que yo tenía fiebre y la medicina tradicional china no me estaba haciendo efecto, nos convenció para quedarnos tranquilos en el pueblo y alquilar unas bicis e irnos a un pueblo cercano. De camino nos sorprendió ver unas enormes plantas de Marihuana. Se nos acercó un lugareño y le preguntamos (por gestos) si lo fumaban y dijeron que no, que lo comían.

Allí conocimos a dos chicas españolas que sí fueron a hacer el recorrido y dijeron que no valió la pena el haber pasado todo el día en el autobús para luego no poder ver nada.

Nos reccomendaron un albergue  en Dali que realmente estaba genial, así que hicimos el cambio esa noche.

Día 12_Shuhe (Lijiang) – Dali

Después de despedirnos de nuestra encantadora cocinera fuimos hasta Lijiang para coger el autobús que nos llevaría a Dali. Como teníamos unas horas por delante y yo tenía fiebre y tos desde hacía varios días, decidimos acercarnos hasta el hospital más cercano. Todo una aventura!

Tuve la buena suerte de que hubiese un grupo de holandeses con su guía, que fue mi salvación! Realmente fue un sistema muy eficaz, en una hora me hicieron una analítica y una placa del tórax. Hay que ir comprando cada cosa que tienes que hacer, pero a un precio muy muy bajo. Lo más curioso fue en la consulta, que no es por orden de llegada, sino de quién tiene más morro y se pega más al médico. Eso sí, nadie protesta. Mientras te estaban consultando tenías a todos dentro de la consulta y como te despistaras, se te colaban!.

Después de recetarme unos medicamentos que me dejaron como nueva en dos días, nos volvimos a la estación a esperar nuestro autobús a Dali. La llegada estuvo genial porque llegamos casi de noche y pudimos ver el pueblo todo iluminado y realmente era muy agradable perderse por sus calles.

Fue un acierto el cambio de albergue (Orchidea), porque teníamos una habitación de matrimonio enorme y muy limpia por un precio baratísimo. Además, había muy buen ambiente allí y conexión puenteada al facebook!

Día 13_Dali

Después de un espléndido desayuno continental nos fuimos a ver las Tres pagodas, pero decidimos no entrar al parecernos extremadamente cara la entrada. Las vimos desde la puerta y después de dar un paseo por la zona decidimos alquilar unas bicis eléctricas e irnos hasta el lago.

Esta ruta nos encantó, era tan apacible ver a los pescadores en el lago, pasear por pueblos pequeñitos,… e intentar que no te atropellaran aprendiendo a pitar cada 2 minutos!

Día 14_Dali-Guilin

Por la mañana temprano cogimos el autobús para Kunming (9 horas) donde tomaríamos el avión hasta Guilin (90′). Al llegar compartimos taxi con un hombre que se ofreció amablemente y no aceptó que pagáramos nosotros.

La ciudad no nos gustó demasiado, es muy grande y hacía mucho calor, así que dimos un paseo por la noche con un ambiente juvenil de mucha marcha. No exploramos nada… estábamos cansados y al día siguiente había que madrugar.

Dejamos organizado con los del albergue la visita a los arrozales de Longsheng para el día siguiente. Allí conocimos a una pareja que estaban dando la vuelta al mundo durante un año, gente encantadora con los que coincidimos en la excursión.

Día 15_Guilin – Yangshuo (Visita al pueblo de las Mujeres de pelo largo y bancales de Longsheng)

En el autobús llevábamos una guía que no paraba de hablar y que luego nos ofreció visitar el pueblo de las Mujeres de pelo largo bajando el precio cada vez que le decíamos que no nos interesaba. Finalmente nosotros aceptamos y fuimos, cuando descubrimos que el pueblo está abierto y que se puede visitar sin problema. La entrada que compramos era en realidad para ver un espectáculo de danza de las mujeres. No estuvo mal.

A nosotros nos hacía ilusión porque después de haber visto Pekín Express, nos llamó mucho la atención este pueblo y sus mujeres (para los seguidores del programa, aquí es donde les pedían buscar un peine).

Una vez finalizado el espectáculo volvimos a el autobús y continuamos subiendo por unas curvas de vértigo.

Al llegar nos sorprendió que fuese tan turístico, había un montón de turistas chinos por todas partes. Al llegar al pueblo sigues subiendo hasta el mirador desde donde se podían apreciar las laderas de arrozales. La vista es realmente fantástica, a pesar del calor que hacía, valió la pena pegarse el palizón de autobús y la caminata bajo un sol muy fuerte.

En el pueblo compramos fruta fresca para comer antes de regresar a el autobús de vuelta a Guilin.

De ahí nos íbamos a Yangshuo, aunque nos equivocamos de autobús y pagamos en uno nocturno cuando en realidad estábamos a unas 2 horas…. Cosas que pasan…

Como finalmente llegamos tarde y ya no había servicio de autobuses para llegar a Xingping, que era donde quedábamos a dormir, teníamos que coger un taxi, a lo que nos ayudaron unas chicas diciéndonos cuál era el mejor precio. Finalmente cogimos una moto con remolque que nos encantó! pasear por la noche viendo los perfiles de esas montañas tan bonitas, fue una experiencia inolvidable.

Día 16_Xingping

Nada más llegar quedamos enamorados de Xingping, encima tuvimos la suerte de tener una habitación con vistas al río y balancín como se puede apreciar en la foto (This Old Place Int’l Yh).

Nos quedamos embelesados con el paisaje…

Decidimos ir hasta Yangshuo para dar un paseo y, aunque es muy bonita, estaba plagado de españoles (este fue otro pueblo que apareció en Pekín Express…) y ya era totalmente turístico. Pese a ello, merece la pena, es un pueblo bonito y sobre todo, tiene unas vistas alucinantes de las montañitas.

En esta zona lo más típico es la pesca con cormorán y aunque ahora es una atracción turística y hay excursiones nocturnas, todavía sigue siendo un arte que se utiliza por los lugareños.

Después de dar un paseo por el pueblo y el parque volvimos a nuestro pueblecito, alquilamos unas bicis en el albergue y junto con las chicas españolas que habíamos conocido en Suhe, paseamos tranquilamente por la orilla del río y los alrededores del pueblo.

Día 17_Xingping

Este día lo dedicamos exclusivamente a Xingping. A primera hora subimos el monte del santuario que está al lado del pueblo y que tiene zonas en las que subes por escaleras. Costó un poquito, sobre todo porque hacía mucho calor y no habíamos llevado agua (no lo vimos con tanta dificultad…). Al llegar arriba las vistas eran de película. Era como estar en un lugar encantado.

Al bajar decidimos hacer el trayecto en una canoa de bambú (realmente son de plástico que imitan a las cañas). Pudimos ver algunos cormoranes en las barcas de los pescadores, pero ninguno en plena pesca. Muy relajante y bonito. Otro rincón para no olvidar.

 

Día 18_Xingping – Guilin – Shenzhen (tren nocturno)

Con mucha pena dejamos este pueblecito que nos enamoró completamente. Así que cogimos un autobús hasta Yangshuo para coger otro de vuelta a Guilín para coger el tren nocturno.

Al llegar fuimos a buscar nuestros billetes de tren que nos había reservado el del albergue en el que habíamos estado para ir a Hong Kong.

Realmente el destino era Shenzhen, que salía mucho más económico.

Nada más llegar a Guilin tuvimos un pequeño disgusto ya que a Manuel se le había caído su cámara en el autobús anterior y aunque fuimos a la estación de autobuses e intentamos hablar con encargados (buscando gente joven que nos sirviera de traductores) no conseguimos recuperarlas.

Comimos en la calle justo afuera de la estación de tren y esperamos pacientemente hasta la partida de nuestro tren.

Finalmente teníamos litera blanda, pues el del albergue nos había dicho que eran para litera dura. Lo malo fue que uno de los compañeros de viaje tenía la mala costumbre de recibir llamadas a cualquier hora de la noche sin cortarse un pelo en que sonara el móvil ni de hablar en alto (eso ocurría cada media hora durante toda la noche, más o menos). Por lo demás, eran bastante cómodas e incluso te daban zapatillas!

Día 19_Hong Kong

Llegamos más temprano de lo que teníamos previsto y en la estación nos sentimos un poco perdidos. No teníamos nada claro dónde se cogía el tren, autobús o lo que fuera para Hong Kong y como vimos a una pareja de occidentales les preguntamos a ellos. Finalmente acordamos coger los 4 un taxi porque salía el mismo precio que en un autobús una pareja. El recorrido se me hizo muy largo porque me había hecho la idea de que estaban  más cerca.

Al cruzar la frontera nuestros compañeros de viaje se dieron cuenta que no tenían visado de doble entrada y que no podía ir a Hong Kong… así que se dieron vuelta.

Llegamos facilmente a nuestro albergue, aunque más que albergue parecía una cutre pensión, pero eso sí, en todo el centro. Así que tampoco estaba tan mal si te planteas que solo vas a dormir.

Después de darnos unas duchas y yo bajar a comprarme un vestido fresquito y algo más “urbano”, nos empezamos a perder por las callejuelas dirigiéndonos hacia la bahía para coger el ferry y ver el espectáculo de luces (Symphony of Lights) a las 8 de la tarde y que dura 15′. A nosotros nos decepcionó un poco, esperábamos algo más, pero bueno, igualmente fue bonito, además, con tan buena temperatura se estaba genial.

Día 20_Hong Kong

A primera hora de la mañana nos acercamos hasta el mirador Victoria Peak y ya había una cola considerable. El precio es de 65 $ HK pero creo que es un imprescindible ya que te haces una idea muy buena de la magnitud de la ciudad y de cómo están distribuidos los barrios.

En el mirador hay un montón de tiendas de todo tipo y sobre todo de souvenirs. Una cosa buena es que al estar altos hacía más brisa y se estaba muy bien. El calor a veces nos resultó sofocante debido a la humedad que había.

En la bajada del mirador pasamos por barrios que fueron los que más nos gustaron, ya no era la zona financiera con sus gentes trajeadas y tiendas de marcas super caras.

Allí fuimos a visitar un templo precioso que estaba lleno de incienso y comida depositada a los pies de los altares.

Seguimos callejeando hasta la orilla del río y luego decidimos ir entrando en los centros comerciales para refrescarnos un poco.

Día 21_Hong Kong

Nos levantamos temprano para aprovechar el fresco de la mañana y fuimos a visitar diferentes parques donde podías encontrarte tanto con la gimnasia colectiva como con jugadores de cartas que pasaban sus horas a la sombra de un árbol.

Después de visitados unos cuantos y agotados por el calor volvimos a ir de centro comercial en centro comercial. Eran los único sitios donde podías aguantar un poco.

Nos llamó mucho la atención el sistema de andamios que tenían para las obras, tal y como se puede apreciar en la foto.

Volvimos a descansar al albergue y salimos hacía la bahía a visitar el Golden Bauhinia una escultura  de Oro en la Plaza Bauhiniade en el Centro de Convenciones y Exposiciones.

Descubrimos que es donde están todos los turistas chinos! había muchísima gente sacándose la foto allí y nosotros no quisimos ser menos… Eso sí, tuvimos que esperar bastante a que nos dejaran un sitio y no se nos metieran en medio de la foto.

Día 22_Hong Kong  – Shanghai

Después de perdernos por las calles comerciales y cotillear un poco de todo, comimos unos sandwiches y nos fuimos para coger el avión a las 5 de la tarde que nos llevaría a Shanghai (2 h). Habíamos reservado el albergue un poco alejado, pero fue lo único que encontramos libre y a un precio módico. Recordemos que acababan de inaugurar la Expo.

El albergue nos encantó, era grande, bonito y con muchos espacios comunes. Como ya era tarde, tenían cerrado el servicio de restaurante así que nos fuimos a indagar por ahí y descubrimos un chiringuito donde tu elegías los ingredientes y él te los preparaba para llevar por poco más de 2 € al cambio.

Día 23_Shanghai

Con un buen desayuno en nuestro haber, cogimos el metro para el centro y ver por fin la ciudad.

Es una ciudad de auténticas mezclas ya que tiene edificios super modernos en su centro financiero, barrios de arquitectura europea, una parte vieja preciosa como el Yuyuan Garden y construcciones caóticas y feas.

Si pensamos que es una de las ciudades más pobladas del mundo, con más de 20 millones de habitantes, te puede dar una idea de lo enorme y ecléctica que es.

Dicen que es la ciudad más europea de Asia y aunque he estado en pocas, puedo decir había rincones que no sabrías decir en qué sitio de París estabas.

Dedicamos muchas horas a la parte vieja, viendo sus callejuelas y empezando a hacer las compras de los recuerdos… todo un mundo!

A la noche regresamos a nuestro barrio donde vi que los locales de masajes de pies estaban abiertos… así que allá me fui, con gestos nos entendimos perfectamente y me hicieron el mejor masaje de pies de mi vida!

Estábamos todos sentados en sillones, unos al lado de otros y con mantitas del año de la pera. Era un sitio bastante cutre pero tal vez por eso me gustó tanto, creo que debí ser la primera occidental que entraba allí, por las caras que ponían todos al verme.

Día 24_Shanghai

Antes de marcharnos fui a otro masaje, pero esta vez en una casa de masajes, también por el barrio y donde tampoco hablaban inglés, pero esta vez completo. Se me puso una chica encima y no tengo ni idea de lo que hacía, porque no sabía cuales eran los pies, cuales sus manos y cual su culo… salí como nueva, aunque lo malo sería las agujetas que tendría después.

Este día teníamos previsto ir hasta la Expo por la tarde y mientras fuimos hasta el centro financiero sin una sombra y un calor de muerte…

La idea era subir a la torre de Shanghai, pero visto el precio decidimos pasar y estar un poco por los centros comerciales… Cuando bajó el sol nos fuimos dirección a la Expo.

Llegar fue bastante aventura, porque fuimos a eso de las 8 y al llegar nos dijeron que cerraban a las 9, así que teníamos una hora para ver algo. El caso es que para llegar a los edificios teníamos que coger un ferry donde nos agolpamos cientos de personas y que debería de triplicar su capacidad. Fue un poco angustiante ese pequeño y corto crucero.

Al llegar fuimos directamente a la Casa de España y nos dijeron que no cerraba hasta las 12 (creo), que dependía de cada país. Así que con más calma fuimos a visitar unos pocos, porque a pesar de que ya era tarde, había colas de cientos y cientos de personas en todas partes. Solo fuimos a visitar a los que no había nadie.
La verdad es que yo no soy mucho de estos eventos, pero hay que reconocer que había construcciones alucinantes. Para salir de allí también fue otra aventura, donde nos metían en autobuses como latas de sardinas (y con el calor que hacía). Finalmente decidimos arriesgarnos a coger un taxi, esperando que nos llegasen los pocos dólares que nos quedaban.

Nos fuimos al albergue a hacer nuestras mochilas pues empezaba el regreso a casa.

Nuestro ansiado viaje a China tocaba su fin y el balance fue altamente positivo. Esperamos volver pronto.

Día 25_Shanghai- Madrid

Nos despedíamos de Shanghai con bastante tristeza para coger nuestro avión a las 11:40 destino Madrid con escala en Moscú.

Llegamos bastante tarde a Madrid así que nos quedamos en un hotel en Barajas, lo cuál nos sirvió para descansar muchísimo y llegar a casa el 26 casi como nuevos!

En resumen: UN VIAJE MARAVILLOSO

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